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Creo que he escuchado la mayoría de las excusas.

“No es necesario asistir a la iglesia para ser un buen cristiano”.

“Le damos prioridad a nuestra familia cuando faltamos a la iglesia y hacemos deporte los domingos”.

“Mi iglesia realmente no satisface mis necesidades”.

“No me estoy alimentando en mi iglesia”.

“El domingo es realmente el único día que tenemos libre”.

“Mi iglesia tiene un montón de hipócritas”.

Quiero centrarme en lo positivo. ¿Por qué es importante asistir a los servicios de la iglesia regularmente, generalmente de manera semanal? Permíteme compartir nueve razones.

1. La iglesia local es el plan de Dios en el Nuevo Testamento. Desde la fundación de la primera iglesia local en Jerusalén hasta el crecimiento de nuevas congregaciones en todo el Imperio romano, el Nuevo Testamento es claro. Dios quería que su pueblo se reuniera regular y fielmente. Y para que no lo olvidemos, todas estas congregaciones tuvieron problemas. Todas estas iglesias tenían personas problemáticas. La hipocresía era real y generalizada, pero no era una excusa válida para abandonar la iglesia local.

2. La Biblia habla claramente sobre la prioridad de las congregaciones locales.Si lees el Nuevo Testamento desde Hechos hasta Apocalipsis, verás que una iglesia reunida no era solamente un factor importante para el cristiano, sino que era una de las más altas prioridades. Después de la ascensión de Jesús, la iglesia local se convirtió verdaderamente en “el cuerpo de Cristo”.

3. Se nos manda y hemos sido diseñados para disfrutar el adorar al único Dios verdadero como una comunidad reunida. ¿Qué pasaría si los miembros de la iglesia realmente hicieran una cosa en los servicios de adoración? ¿Qué pasaría si le pidieran a Dios que les permitiera verlo y conocerlo plenamente cuando la iglesia se reúne? ¿Qué pasaría si esa fuera la prioridad, por encima de evaluar el estilo de música? ¿Qué pasaría si eso fuera más importante que el predicador que se pasa cinco minutos más de lo que usted considera apropiado?

4. Una iglesia unificada puede mantenerse firme en una cultura que se aleja de Dios. No podemos ser una iglesia unificada con asistencia esporádica. No podemos estar juntos si no estamos reunidos de manera persistente. ¿Recuerdas cómo la iglesia primitiva en Jerusalén alcanzó a una cultura que se oponía a Dios? El mundo exterior vio la unidad y la alegría de la iglesia y quería saber más acerca de este Jesús que adoraban. Recuerda, ellos estaban “alabando a Dios y disfrutando el favor de toda la gente. Todos los días el Señor agregaba a su número aquellos que habían de ser salvos” (Hch. 2:47). Una iglesia a la que asisten fielmente es una iglesia unificada. Una iglesia unificada es una iglesia evangelística.

5. El mundo analiza nuestras prioridades y evalúa lo que consideramos importante. Ampliando el punto anterior, no podemos esperar que la comunidad a la que servimos se entusiasme con nuestra iglesia si los miembros de la comunidad consideran que es una prioridad baja entre los miembros. Los que asisten dos veces al mes hacen de la iglesia una idea de último momento. El asistente de una vez al mes apenas piensa en la iglesia.

Cuando nos reunimos para adorar con otros, nos sostenemos y rendimos cuentas.

6. La rendición de cuentas sucede en la iglesia local. Cuando nos reunimos para adorar con otros, nos sostenemos y rendimos cuentas. Cuando pertenecemos a un grupo pequeño en la iglesia, nuestra ausencia se nota. Necesitamos personas que nos hagan responsables en amor. Necesitamos que otros nos cuiden. La rendición de cuentas es realmente buena.

7. Las familias que asisten a la iglesia fiel y regularmente son familias más felices y saludables. La investigación del mundo secular es abrumadora. Estudio tras estudio muestra que las familias que están en la iglesia casi todas las semanas se encuentran entre las que tienen los niños mejor adaptados. Los matrimonios son más saludables. Los niños pequeños crecen hasta convertirse en adultos maduros y alegres. Aunque estos estudios son afirmativos, podemos ver en todo el Nuevo Testamento cómo Dios tiene un plan claro y convincente para que sus hijos y sus familias se reúnan regularmente y con fidelidad.

8. El discipulado se lleva a cabo en la iglesia local. Parece haber un gran misterio sobre el discipulado. ¿Cómo hacemos discipulado? ¿Qué es exactamente el discipulado? ¿Cómo funciona eso en la iglesia local? Recuerda, el discipulado simplemente es ser más como Cristo. Nos volvemos más como Cristo cuando nos reunimos y adoramos juntos. Nos volvemos más como Cristo cuando pertenecemos a un grupo pequeño y hacemos comunidad juntos. Nos volvemos más como Cristo al escuchar la Palabra predicada todas las semanas. Nos volvemos más como Cristo cuando hacemos ministerio y evangelismo a través de nuestra iglesia local. Por cierto, el discipulado puede suceder fuera de la iglesia local. Pero el Nuevo Testamento demuestra claramente que la congregación local es el “Plan A” de Dios para crecer como discípulo.

Experimentamos una alegría increíble cuando servimos a otros miembros de la iglesia y a aquellos que residen en nuestra comunidad.

9. Dios nos da una gran alegría cuando servimos a otros a través de la iglesia local. Por supuesto, hay algunos miembros de la iglesia que son gruñones y miserables. Parecen tener un rasgo común. Hay cosas en la iglesia que no les gusta a ellos. No están obteniendo el estilo de adoración que les gusta a ellos. No se están alimentando ellos. No les gusta a ellos la forma en que el pastor hace las cosas, porque no es a su manera. Se centran en tres personas: yo, yo, y yo. Pero podemos experimentar una alegría increíble mientras servimos a los demás, mientras ponemos a los demás antes que a nosotros mismos, ya que no nos enfocamos en nuestras propias preferencias y deseos. Experimentamos una alegría increíble cuando servimos a otros miembros de la iglesia y a aquellos que residen en nuestra comunidad.

Todas estas nueve razones, por supuesto, presumen que somos asistentes fieles. No somos obedientes ni podemos experimentar la alegría total de nuestra iglesia si asistimos una o dos veces al mes, o incluso menos.

La asistencia semanal fiel a la iglesia es importante. Nos trae alegría. Nos ayuda a crecer espiritualmente. Es una de las características principales de una familia sana.

Sobre todo, es un acto de obediencia a Dios.

Y eso es lo que realmente importa.


Publicado originalmente por Thom Rainer. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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