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Sufrir nunca es en vano

El sufrimiento no debería tomarnos por sorpresa. Después de todo, es prácticamente una garantía de nuestro Señor. Pero la promesa de la aflicción incluye una oferta de paz. Una oferta de paz en la persona de Jesús (Jn. 16:33). En los dolores del Dios encarnado es donde encontramos la certeza de que a Él le importa nuestro sufrimiento. Él venció al enemigo del pecado y la muerte, y ahora está usando cada aflicción para nuestro bien (Ro. 8:28). Como escribe Elisabeth Elliot: “El amor de Dios no es un sentimiento; es un amor deliberado e inexorable que ordenará nada menos que lo mejor para nosotros” (p. 41).


Esta es la discusión de nuestra lectura del mes de septiembre en Coalición Lee.

Coalición Lee es el grupo de lectura virtual de Coalición por el Evangelio. Cada mes leemos juntos un libro diferente y compartimos lo que aprendemos en nuestras redes sociales con el hashtag #CoaliciónLee.

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