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Es predecible.

Cada vez que escribo sobre cualquier tema relacionado con el tamaño de la iglesia, parte de la discusión se degenera en un debate sobre cuál es el mejor tamaño para una iglesia. Sucedió la semana pasada cuando escribí algunas palabras positivas sobre iglesias más pequeñas. Ha sucedido en el pasado cuando he escrito positivamente sobre las megaiglesias.

Necesitamos todas las iglesias. Todos los tamaños de iglesias. Necesitamos más iglesias. No es una u otra. Son las dos cosas. Permíteme señalar siete razones por las que el debate sobre el tamaño de la iglesia no da buenos frutos.

  1. La salud de la iglesia y el tamaño de la iglesia no son sinónimos. Hay muchas iglesias pequeñas saludables. Hay muchas iglesias sanas que son grandes o megaiglesias. Y hay un montón de iglesias no saludables de todos los tamaños.
  2. El conflicto no es exclusivo a un tamaño de iglesia en particular. De hecho, en toda iglesia hay niveles de conflicto. Hay momentos en que el conflicto es más visible en la iglesia más pequeña porque todos conocen a todos. Pero eso no significa que el conflicto no esté presente en las iglesias más grandes, y en ocasiones es intenso.
  3. Las declaraciones categóricas perjudican el cuerpo de Cristo. “Todos los pastores de iglesias grandes se preocupan por los números”. “Si una pequeña iglesia hiciera lo que se supone que debe hacer, no sería pequeña”. Esas afirmaciones categóricas no son buenas. De hecho, hacen daño. ¿Por qué participar en conversaciones así?
  4. El cuerpo de Cristo es diverso, y eso es bueno. En 1 Corintios 12, el apóstol Pablo alaba la diversidad de los miembros individuales del cuerpo de Cristo. Del mismo modo, hay diversidad en las congregaciones que trabajan para Su gloria. Algunas de esas iglesias son pequeñas. Algunas son de tamaño mediano. Algunas son grandes. Algunas son mega.
  5. La muerte de una iglesia no es en función de su tamaño. Obviamente, una iglesia se hace más pequeña cuando va de camino hacia la muerte. Pero eso no significa que el tamaño de la iglesia sea la causa de la muerte. Simplemente significa que la iglesia se está reduciendo a medida que se acerca a cero.
  6. La fidelidad y la obediencia son un mandato a todos los miembros de la iglesia. Deja los resultados numéricos a Dios. Él puede llevar a que una iglesia se haga muy grande, o Él puede llevar a una iglesia a ser una de tamaño estándar en la comunidad. Ninguno de los tamaños es inherentemente bueno o inherentemente malo.
  7. Sería maravilloso si las iglesias trabajaran juntas con la misma intensidad con la que a menudo se critican. Nuestras comunidades podrían estar esperando a ver si las iglesias podemos trabajar juntas antes de decidir si nos quieren cerca.

Dios nos da pequeñas iglesias. Dios nos da iglesias medianas. Dios nos da iglesias grandes y muy grandes. Todas ellas son parte de su plan. Dejemos de criticarnos y empecemos a trabajar juntos.

Podemos sorprendernos de cómo Dios nos usará.


Publicado originalmente en Thom RainerTraducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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