El equipo editorial de Coalición por el Evangelio afirma la postura de nuestros hermanos en TGC (The Gospel Coalition) presentada y traducida aquí. Creemos que refleja fielmente la visión y pautas con respecto a la IA que tenemos también en este ministerio en español, por lo que adoptamos también esta presentación de convicciones y decidimos compartirla con todos nuestros autores y lectores.
Es una ofensa a la palabra «escritura» aplicarla a palabras y oraciones organizadas por la IA. Lo que produce la IA es una cadena de palabras impresionantemente pulida, por lo general útil y, a veces, impertinente. Pero se trata solo de un reconocimiento instantáneo de patrones y una organización de datos. Es slop sin alma que puede imitar y hacerse pasar por una escritura brillante. Es información aduladora, agresivamente eficiente y generada a gran velocidad.
Pero no es escritura.
Incluso cuando se crea bajo la orden de una indicación creativa y parámetros detallados proporcionados por un ser humano, y aun cuando solo sirva de apoyo a alguien que tiene verdadero talento para escribir, el contenido elaborado por la IA no merece ser llamado escritura.
La escritura es una forma de arte y una labor de amor (el amor es algo que la IA no puede hacer).
La escritura es el producto de un proceso profundamente humano y necesariamente ineficiente, que implica divagaciones, luchas internas, cavilaciones, reflexiones y, a menudo, sufrimiento (el sufrimiento es algo que la IA no puede experimentar).
Para los cristianos, la escritura es un llamado santo y un acto de adoración (la adoración es algo que la IA no puede hacer).
Me encanta leer. Soy un fanático de los libros y un apasionado de la buena escritura. Pero no tengo ningún interés en la «escritura» generada por IA. No importa qué tan buena llegue a ser la «escritura» generada por IA en el futuro, nunca me interesará, por la misma razón que la música generada por IA (por más pegajosa o hermosa que sea en apariencia) me resulta desagradable. Quienes afirman que «aprenderemos a amar la escritura generada por IA» simplemente están equivocados.
Para los cristianos, escribir es un llamado santo y un acto de adoración (la adoración es algo que la IA no puede hacer)
Sospecho que solo a los robots les interesa leer montones de palabras generadas por robots. Con mi tiempo limitado —y supongo que tú sientes lo mismo, si es que sigues leyendo esto—, quiero dedicar mi atención a las palabras formadas en el alma de otro ser humano, un ser creado a la imagen de Dios. Como autor, corrector y editor, quiero promover únicamente el trabajo de escritores humanos.
Por eso me enorgullece que The Gospel Coalition haya marcado una línea clara respecto al uso de la IA en los textos que publicamos. En resumen: no queremos que los tentáculos de la IA se metan en ninguno de los trabajos escritos que publicamos. Queremos que nuestro público confíe en que lo que encuentra en TGC está creado, editado y evaluado por humanos, hecho en una comunidad humana para otros humanos, como un acto de amor, comunión y adoración.
La política de IA de TGC para nuestros escritores
Nuestro equipo editorial finalizó recientemente un documento titulado «Pautas de IA para los envíos a TGC», que compartiremos con nuestros escritores (puedes leerlo en su totalidad más abajo). El documento comienza afirmando que en TGC «tenemos en alta estima el elemento humano del proceso de escritura, y una baja valoración de la IA». El documento también establece:
En TGC enfatizamos el elemento humano que trabaja bajo la dirección de Dios y para Él. Nuestros editores quieren ayudarte a mejorar tu escritura. Queremos ver tus ideas y tu escritura, con sus fortalezas y debilidades, y queremos mejorar tu redacción mediante el arte de la edición y el trabajo de revisión.
Nuestra política editorial interna oficial establece, en parte, lo siguiente sobre la IA:
Todo el contenido escrito en TGC debe ser obra original de su autor. Los escritores no deben utilizar la IA para
-
- generar ideas,
- investigar más allá de una búsqueda básica de datos,
- organizar,
- escribir,
- ni editar más allá de una revisión ortográfica básica.
Como editores, desarrollamos esta política tanto para honrar a nuestros lectores —pues queremos que confíen en la integridad de nuestro contenido— como para honrar a nuestros escritores, de modo que tengan claro que solo publicamos trabajos elaborados por seres humanos.
No buscamos una redacción perfecta. No buscamos información meticulosamente organizada, llena de frases concisas que parezcan sospechosas o de ejemplos vagos que no den la sensación de provenir de la vida real de un ser humano.
Buscamos una redacción que surja del corazón humano, que nazca de una pasión auténtica, de preguntas inquietantes y de cargas persistentes; una escritura que se caracterice por el afecto humano más que por una inflexión lingüística perfectamente calibrada. Nos deleitamos en los rasgos distintivos de la escritura verdaderamente humana: un poco desordenada, inesperada como siempre lo es la vida real, algo dispersa y menos eficiente que las palabras generadas por una máquina, pero que, sin embargo, palpita con vida.
Nos deleitamos en la escritura verdaderamente humana: menos eficiente que las palabras generadas por una máquina, pero que palpita con vida
En cierto modo, los escritores de IA serían más fáciles, menos riesgosos. Nosotros, los editores, no tendríamos que preocuparnos de que los escritores de IA cambien de opinión, renuncien a su fe o cometan un pecado grave. Pero nos identificamos con nuestros escritores humanos precisamente porque tienen el potencial de hacer esas cosas. Son como nosotros. Compartimos la lucha de la fe.
Tampoco buscamos textos que hayan sido editados por IA. Será cada vez más tentador pasar todo lo que escribimos —desde correos electrónicos hasta entradas de blog, pasando por leyendas de Instagram y mensajes en tarjetas de cumpleaños— por la IA, pidiendo a Claude, Gemini o ChatGPT que mejoren nuestro primer borrador. Pero, según mi experiencia, la «ayuda» de la IA en la edición tiende a convertirse en una reescritura, lo que le quita vida a mi voz imperfecta en el proceso.
Usar un editor de IA también elimina la necesidad de escribir en comunidad. Por eso, en nuestro documento de pautas sobre IA, decimos: «Para obtener ayuda con la edición, te animamos a que la pidas a un ser humano, tal vez a un amigo que lea mucho, a un compañero escritor o a un miembro de la iglesia que sea maestro de lengua».
Mi colega y directora editorial de TGC, Megan Hill, lo expresó muy bien en un hilo de correo electrónico reciente entre nuestros editores:
Mientras escribimos, necesitamos absolutamente interlocutores que detecten las «lagunas» en nuestra lógica. Pero, con la IA, ahora es posible escribir un artículo en completo aislamiento. Aun si no usaste la IA para generar o crear algo, de todos modos, has perdido algo importante al eliminar el proceso (a veces doloroso) de recibir retroalimentación humana.
La retroalimentación humana tiene un costo. Requiere tiempo y energía de ambas partes. Mostrarle tus borradores a otra persona implica mostrarte vulnerable. Pero queremos que a nuestros escritores les importen lo suficiente sus artículos como para asumir ese costo (tanto para ellos como para los demás) al producirlos.
Queremos que la redacción y la edición de los artículos de TGC sigan siendo una labor claramente humana, donde el objetivo no sea un contenido impersonal, sino la comunidad y la conexión humanas.
Ustedes, nuestros lectores, también forman parte de esta comunidad. Al leer un artículo de TGC, queremos que sepan que proviene de un hermano o una hermana en Cristo con nombre y apellido, no de un modelo extenso de lenguaje (LLM por sus siglas en inglés) bien entrenado pero inhumano. Queremos que lean estas palabras como un acto de comunión con un colega viajero en el camino de peregrinación, alguien a quien tal vez algún día conozcan en una conferencia, en un grupo de estudio o por Zoom (como me pasó hoy mismo con un querido hermano cuyos artículos he editado para TGC).
Estamos dando un giro a nuestra estrategia editorial para garantizar una experiencia más humana y personal de lo que publicamos:
- En inglés, versiones en audio de los artículos, que también se publican como episodios del podcast de TGC, para que puedas escuchar la voz real de la persona que escribió el artículo
- Una sección de columnistas en nuestro sitio web, que se lanzará próximamente, donde los lectores podrán encontrar nuevos trabajos de voces familiares que ya conocen y en las que confían
- Un aumento de la experimentación con ensayos en video, pódcast narrativos y otros formatos multimedia en los que las ideas provienen de rostros y voces humanas auténticas, no solo de palabras en una pantalla
- Un recurso guía sobre políticas de IA para iglesias, que se publicará próximamente, y que ayudará a los pastores y líderes a navegar con sabiduría al usar la IA en el ministerio
De estas y otras maneras, queremos inclinarnos hacia el trabajo, a menudo ineficiente y arduo, de servir a la iglesia mediante la producción de recursos hechos por humanos para humanos.
Apostando por el valor futuro de la escritura exclusivamente humana
Algunos podrían argumentar que organizaciones como TGC «se quedarán atrás» o se volverán irrelevantes al adoptar una postura firme en contra del uso de la IA en la escritura. Esperamos que sea todo lo contrario.
A medida que las palabras generadas por IA inundan la internet y el contenido escrito se vuelve más y más ordinario, la mayor parte de lo que se «escriba» será de bajo valor y no merecerá la pena que nadie le dedique tiempo. A lo que sí valdrá la pena que los lectores humanos le dediquen tiempo serán las palabras claramente humanas, protegidas de los efectos insensibles y «castradores» de la IA.
Piensa en un pódcast al estilo de Joe Rogan en el que dos «presentadores» de IA discutieran algún tema, o en un video de YouTube en el que dialogan personajes falsos creados por IA. ¿Crees que el público alguna vez tendrá un interés real en dedicar su valiosa atención a ver o escuchar simulaciones de IA? Si no es así, ¿por qué el público tendría algún interés en leer artículos o libros que no son más que simulaciones de IA?
La encarnación de Cristo es instructiva en este sentido. Dios no se reveló de una manera conceptual, virtual, a base de ceros y unos. Él se hizo carne. La encarnación importa. El medio de Su cuerpo es el mensaje. Por eso las simulaciones de IA sin cuerpo no nos llegan. Estamos programados para relacionarnos con otros seres humanos encarnados, hechos a imagen de Dios como nosotros.
Nunca podré mirar a Claude a la cara como lo hago con un amigo sentado frente a mí, viendo la pasión ardiente o el lamento vidrioso en sus ojos mientras comparte algo desde su corazón. Solo puedo recibir de Claude información incorpórea y ayuda práctica. Claude y yo no podemos comunicarnos de la misma manera en que lo hago con un ser humano. Los «compañeros» de IA son un engaño mortalmente erróneo.
Claude y yo no podemos comunicarnos de la misma manera en que lo hago con un ser humano. Los «compañeros» de IA son un engaño mortalmente erróneo
En TGC, no estamos en contra de todos los usos de la IA. Algunos miembros del personal de TGC utilizan la IA en diversas funciones específicas de su trabajo, y muchos de nosotros (incluido yo) usamos regularmente modelos extensos de lenguaje (LLM) como Claude o ChatGPT en la vida cotidiana. Puede ser útil en todo tipo de ámbitos, desde programar rápidamente sitios web y ordenar hojas de cálculo hasta ofrecer recomendaciones de restaurantes para gustos específicos (aunque en cada uno de estos casos, preguntarle a un amigo humano con experiencia en esa área podría ser más gratificante).
Mi esposa y yo incluso usamos Claude recientemente para crear un calendario de alimentos sólidos para introducir en la dieta de nuestro bebé de siete meses. Nos resultó útil como un motor de búsqueda mejorado, ya que consolidó y resumió la información disponible de una manera que nos ahorró horas de búsqueda en línea. Inevitablemente, las personas y las iglesias están descubriendo todo tipo de formas de aprovechar la IA.
Si se implementa en las direcciones correctas, la IA puede ser una bendición.
A lo que nos oponemos es al uso de la IA en el trabajo intelectual creativo —como la escritura—, donde la descarga cognitiva que proporciona la IA socava todo el esfuerzo, tanto a corto como a largo plazo (especialmente este último). Las «humanidades» dejarán de existir si comenzamos a delegarlas a las máquinas. El interés y la capacidad para leer y escribir se atrofiarán mientras más las deleguemos a la IA.
El pueblo del Libro necesita ser capaz de leer
Nuestra postura no es solo estratégica para TGC. Es crucial para la misión cristiana en general. Un riesgo real de un mundo en el que la IA escriba todo es que la alfabetización humana se desplome (un proceso que ya está en marcha). Para el «pueblo del Libro», como los cristianos, esto es una crisis. Nuestra capacidad para conocer, recordar e interactuar con la Palabra revelada de Dios depende de nuestra capacidad (y deseo) de leer.
En su introducción a un nuevo libro sobre IA que TGC publicará este septiembre (en inglés), el editor en jefe de TGC, Collin Hansen, menciona una escena memorable de Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, en la que una mujer se niega a abandonar su colección de libros incluso mientras su casa arde. Hansen relaciona esta historia distópica con nuestro momento tecnológico actual:
A medida que aprendo y experimento con la IA, no dejo de pensar en los libros. Quiero que mis hijos y nietos crezcan en un mundo de libros escritos por seres humanos y leídos por seres humanos. No en resúmenes de basura, escritos por la IA y leídos por la IA… Cuando renunciemos a escribir, ya no tendremos necesidad de leer. Cuando dejemos de leer, ya no pensaremos en el amor, la guerra ni otros temas importantes, como la forma de hacer de nuestro mundo un lugar mejor para la próxima generación. La alfabetización es la casa en la que arderé.
Estoy de acuerdo. Es posible que la industria editorial digital sea, en efecto, una casa en llamas. Pero esperamos que el firme compromiso de TGC con el trabajo hecho por humanos nos fortalezca contra las llamas que se acercan, no por nuestra propia supervivencia sino por el bien de la iglesia del futuro, que necesitará más que nunca recursos confiables, arraigados en el evangelio ancestral.
Pautas sobre IA para las colaboraciones en TGC
Al escribir para TGC, debes saber que tenemos en alta estima el elemento humano del proceso de escritura y una valoración baja de la IA. Nuestra política editorial establece, en parte, lo siguiente sobre la IA:
Todo el contenido escrito en TGC debe ser obra original de su autor. Los escritores no deben utilizar la IA para
- generar ideas,
- investigar más allá de una búsqueda básica de datos,
- organizar,
- escribir,
- ni editar más allá de una revisión ortográfica básica.
Las preguntas y respuestas que se presentan a continuación pueden ayudar a desarrollar esta política. En caso de duda, los escritores deben consultar a un editor de TGC para saber si un uso específico de la IA está permitido.
Aunque reconocemos algunos casos de uso legítimo de la IA, en TGC enfatizamos el elemento humano que trabaja bajo la dirección de Dios y para Él. Nuestros editores quieren ayudarte a mejorar tu escritura. Queremos ver tus ideas y tu escritura, con sus fortalezas y debilidades, y queremos mejorar tu redacción mediante el arte de la edición y el trabajo de revisión.
Preguntas frecuentes
¿Puedo usar la IA para investigar? Está bien usar la IA como lo harías con un buscador básico: para buscar datos o fuentes específicas. Pero ten mucho cuidado, porque la IA no siempre es confiable. La responsabilidad de verificar los datos y las fuentes recae en el autor. No debes usar la IA para ninguna investigación que vaya más allá de una simple búsqueda de información.
¿Puedo usar la IA en el proceso previo a la redacción para cosas como aclarar mi tesis o bosquejar mis ideas? No. Tus ideas deben ser propias, y creemos que incluso la redacción de la tesis y la elaboración del bosquejo son pasos importantes en el proceso de trabajo del escritor. El arduo trabajo de identificar y organizar una idea original es lo que permite al escritor llegar a algo valioso que decir.
¿Puedo usar la IA para editar mi texto terminado? Está bien usar la IA para revisar la ortografía, pero no debes pedirle a la IA que haga una edición completa de tu artículo. Ten cuidado con los programas (por ejemplo, Grammarly) que van más allá de una revisión básica de errores y hacen cambios en tu lenguaje. Para obtener ayuda con la edición, te recomendamos que le pidas ayuda a un ser humano: tal vez un amigo que lea mucho, un colega escritor o un miembro de la iglesia que sea maestro de lengua y literatura.
¿Qué hará TGC si los editores descubren el uso de IA? Si se sospecha o se confirma que un artículo ha sido generado total o parcialmente por IA, no lo publicaremos. El director editorial, en consulta con el editor en jefe, decidirá si ese colaborador puede seguir enviando artículos a TGC. Si un artículo ya ha sido publicado con elementos generados por IA no revelados, el director editorial y el editor en jefe decidirán cómo rectificar el asunto. A su discreción, el artículo podría ser retirado del sitio web.




