‪Madres, no confíen en sus sentimientos inconstantes ‬

Donde vivo en el Medio Oriente, a la gente de muchas culturas diferentes les encanta comentar de cómo tengo mis manos llenas. No es una figura retórica, porque literalmente tengo mis manos llenas con cuatro hijos moviéndose en manada mientras hacemos encargos. Sin una pista de escepticismo, hombres y mujeres dirán (mientras llevo la comida y los niños, y cruzo la calle como ninja), “¡eres bendecida!”.

‪Estoy agradecida cuando me recuerdan que mis hijos son una bendición. A pesar de la forma en la que la cultura ve la maternidad, los cristianos nos paramos en una verdad eterna cuando decimos que la maternidad es un regalo.

Leemos en la Palabra de Dios que las personas son portadoras de la imagen de Dios. A Adán y Eva les fue dada la tarea real de llenar la tierra con más portadores de la imagen del único Rey verdadero (Gén. 1:26-28). Especialmente ahora, después de la caída, vemos que la vida es un regalo de gracia que jamás debemos asumir o rechazar. Cada minuto de nuestras vidas ha sido numerado por un Dios misericordioso que hace bien todas las cosas.

‪Dios ha ordenado todos los momentos y las temporadas de nuestra maternidad “para un tiempo como este”, hasta que vuelva el Rey.

‪¿No lo sientes? Piénsalo

‪Aunque afirmamos estas verdades, sería sobrentendido decir que no siempre sentimos que la maternidad es un regalo. Necesitamos que nuestra visión corta del futuro sea corregida por una perspectiva eterna. Pero la eternidad parece estar muy lejos. Necesitamos renovar nuestras mentes en la Palabra de Dios, y caminar en la obediencia de la fe con la ayuda de Dios. Nuestros sentimientos variables acerca de la maternidad necesitan someterse a la verdad de Dios.

‪Cada día hablo con mis hijos acerca de las consecuencias. Pero necesitamos hablar con nosotras mismas acerca de las consecuencias también. Si ignoramos la Palabra de Dios, ignoraremos la necesidad más profunda que tenemos: permanecer en Cristo. No ofreceremos el evangelio a nosotras mismas o a alguien más como la solución única para nuestro pecado. Olvidaremos el hecho de que ahora mismo y por siempre estamos en una temporada de vida.

Más grande que la maternidad

‪El regalo de la vida que nos da Dios, a pesar de nuestro pecado, es irresistible. Estamos vivos con un propósito: para dar a conocer los hechos maravillosos del Señor entre las naciones. Deja que tu mente sea asombrada por la realidad de que Jesús está manteniendo nuestras vidas por la palabra de su poder.

Hermanas en Cristo, cualquier temporada en la que nos encontremos, cualquier tipo de trabajo de crianza que estemos haciendo, y cualquiera sea la cantidad de tiempo que esta temporada dure, la vida en Cristo es nuestra nueva vida normal. Y seguirá siendo así en 30 trillones de años.

‪Cuando el Hijo de Dios fue levantado en la cruz para morir, su muerte expió el pecado de todos los que se arrepintieron y creyeron en Él. Tres días después, su tumba estaba vacía. Y aún lo está. El que se llamó “la resurrección y la vida” se levantó y salió de pie. El mundo no ha sido lo mismo desde ese momento. Por la gracia de Dios, tú y yo podemos vivir en la luz de esta verdad. Por la muerte y la resurrección de Cristo, Dios nos ha dado el mejor regalo: la vida con Él.

‪El regalo que continua dando

‪Con el gozo de Cristo como nuestra fuerza, nos podemos regocijar en que las mil muertes a nosotras mismas que tenemos cada día son nuestras siervas; muertes que nos traen ganancia, peso de gloria eterno. Nosotras como madres pensamos que somos las que sirven, pero la verdad es que Dios nos está sirviendo mientras usa la maternidad para hacernos más como su Hijo.

‪Nuestro trabajo de crianza hecho para Cristo es esencial en la nueva creación, un reino invisible que crece como una semilla de mostaza en un jardín, extendiéndose por todo el mundo como la levadura por la masa. La maternidad es un regalo que se mantiene dando. Cada día (y noche) trae más maneras en las que podemos vivir como parte de Su historia más grande, la historia que dice “por lo tanto, si alguien está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!” (2Co. 5:17). 


Publicado originalmente por The Gospel Coalition. Traducido por Lauren Dailey.
Compartir
CARGAR MÁS
Cargando