Bolivia lleva un mes de conflictos sociales. Sectores obreros, campesinos y políticos disidentes al gobierno llevan semanas en protesta y bloqueos de rutas que han afectado a todo el país, en especial a las ciudades de La Paz y El Alto.
Los conflictos se iniciaron por la promulgación de una ley que afectaba la propiedad de tierras de campesinos y pueblos originarios. Además, Bolivia atraviesa un declive económico que afecta a miles de familias. Este ambiente propició que las diferencias políticas escalen en contra del gobierno que asumió en noviembre del año pasado.
El aspecto más crítico de este conflicto está en el bloqueo de rutas por parte de los manifestantes, que está provocando un desabastecimiento de combustible, insumos industriales y bienes de consumo diario. Hasta hoy, se cuentan diez víctimas en Bolivia por causa de los bloqueos, incluyendo una niña de doce años que no pudo ingresar a la capital del país para recibir quimioterapia.
Nuestras preferencias políticas no deben distraernos de orar de todo corazón por la paz y la resolución de los conflictos
A pesar de los intentos por establecer un diálogo, el conflicto está provocando olas de violencia. Por estas horas, el gobierno boliviano se prepara para iniciar un estado de excepción, lo que significa, entre otras cosas, que las fuerzas militares intervengan en el conflicto interno.
El pastor David del Castillo, desde la Iglesia Gracia Soberana en Santa Cruz de la Sierra, comparte palabras de ánimo para los creyentes en el país y tres motivos para unirnos en oración por la iglesia en Bolivia.
1. Oremos por la paz de nuestro país
Cuando ocurren este tipo de conflictos sociales, nuestro «corazón político» sale a relucir. Me refiero a que cada uno tiene una inclinación a favor o en contra del gobierno de turno y una opinión formada sobre el rumbo político que debe tomar el país. Pero nada de esto debe impedirnos de pensar de una manera bíblica en medio del caos.
Algo que no debemos olvidar es el mandato de orar por las autoridades para que tengamos una vida tranquila (1 Ti 2:1-2). El apóstol Pablo escribió esto a Timoteo, quien se encontraba ministrando en Éfeso, una ciudad pagana dentro del Imperio romano. El contexto social no era fácil para los creyentes allí. Los gobernantes muchas veces se mostraban adversos al cristianismo. Sin embargo, Pablo llama a los creyentes a orar por ellos, buscando el bien común.
En los siglos siguientes, Dios permitió que la iglesia enfrente oposición y persecución violenta antes de que el cristianismo fuese tolerado en el Imperio por el Edicto de Milán (313). Sin embargo, esto no anuló la responsabilidad de los creyentes de orar por las autoridades.
Tampoco nuestras preferencias e inclinaciones políticas deben distraernos de orar de todo corazón por la paz y la resolución de los conflictos en nuestro país, y por sabiduría para nuestra autoridades.
2. Oremos para que la iglesia demuestre su fe
En medio de esta situación, hay lugares del país donde el conflicto hace difícil que los cristianos se reúnan cada semana. Los bloqueos violentos, que llevan un mes, son una amenaza real y es entendible que algunos cristianos no puedan llegar a su iglesia local de manera normal. Sin embargo, y aquí hablo para mis hermanos en Cristo en el país, si existe alguna solución que requiere algún esfuerzo adicional, te animo a que lo hagas, ya sea conducir más kilómetros o gastar un dinero extra.
Sé que la situación no es fácil, pero tu alma necesita reunirse con otros creyentes (He 10:25). Dios diseñó la vida cristiana para caminar en comunidad, no en soledad. No dejes de congregarte con tu iglesia local, o al menos con un grupo reducido de miembros que vivan en la misma área.
En crisis como esta nos preocupamos por conseguir gasolina, víveres, agua, carne, entre otras cosas. Y es muy importante velar por los insumos necesarios para aquellos que están bajo nuestro cuidado, pero que esto no te haga descuidar los «insumos espirituales» necesarios para tu alma y la de los tuyos.
Además, también quiero animarte a que seas de buen testimonio en medio del caos social. En este tiempo, vas a escuchar muchas quejas, miedos y expresiones de pesimismo. No dejes que estas cosas te quiten el gozo.
Las crisis sociales sirven para acordarnos de no buscar «el cielo en la tierra» y mantener nuestra mirada en el trono de Dios
Pablo repitió varias veces a la iglesia en Filipos la importancia de regocijarse, y lo hizo desde la cárcel, con personas que se le oponían, tratando de resolver conflictos entre los filipenses y hasta preocupado por la enfermedad de Epafrodito. Por eso, en medio de la crisis social, oremos para que la iglesia mantenga un testimonio firme y gozoso de la esperanza en Cristo.
3. Oremos por el avance del evangelio
En medio de este problema coyuntural, debemos recordar que vivimos en un mundo caído y que anhelamos el cielo y la tierra nueva que Cristo traerá en Su segunda venida (2 P 3:12-13). Estas crisis sociales sirven para acordarnos de no buscar «el cielo en la tierra» y mantener nuestra mirada en el trono de Dios. En este contexto de caos e incertidumbre, debemos predicarnos a nosotros mismos las promesas de nuestro Señor. Él nos ama, nos cuida y todas las cosas ayudan para nuestro bien (Ro 8:28).
También es una oportunidad para llamar a las personas a buscar a Dios como su único refugio y fortaleza. Él es el verdadero socorro, la única esperanza (Sal 91:1-2). Las crisis sociales permiten que muchas personas sean más sensibles a la fragilidad de la vida y de este mundo, y más sensibles a escuchar sobre la paz única que Cristo ofrece a todos los que ponen su fe en Él (Jn 14:27).
Oremos para que la iglesia atesore y proclame el evangelio en tiempos tan difíciles para la sociedad.



