Criticar la cultura es fácil. Exhortar a la iglesia es profético.
Es mucho más fácil denunciar el pecado allá afuera que confrontar la mundanalidad que muchas veces está normalizada dentro de la iglesia.
Es mucho más fácil denunciar el pecado allá afuera que confrontar la mundanalidad que muchas veces está normalizada dentro de la iglesia.
La situación en Nigeria es más complicada que la narrativa de los medios de comunicación. Un pastor allí nos ayuda a comprender mejor la situación y nos llama a la oración.
La respuesta bíblica a esta pregunta requiere matices bíblicos: sí y no.
El mundo no es como debería ser y es normal preguntarnos dónde está Dios. Pero el mal no tiene la última palabra.
En medio de la corrupción de Fatah, las represalias israelíes y el terrorismo de Hamás, los creyentes somos llamados a defender la justicia, la paz y la protección de los vulnerables, especialmente de nuestros hermanos cristianos perseguidos.