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Cuando lees Gálatas 5:22-23 en la Reina Valera 60 encuentras que benignidad forma parte de los elementos que conforman el fruto del Espíritu Santo. Pero este pasaje no describe qué significa benignidad, solo la establece como parte de la lista. Algunas versiones de la Biblia usan “bondad” como sinónimo de benignidad y otras usan “amabilidad” o “gentileza”. El diccionario solo nos dice que alguien benigno es “afable, benévolo, piadoso” (RAE).

La palabra griega para benignidad se define como “una bondad útil y necesaria”. Esta palabra se usa en diferentes contextos que nos ayudarán a comprender qué usos y significados le asignaron los autores del Nuevo Testamento.

La benignidad según Lucas 6:35

La frase clave en este versículo es “porque Él es benigno para con los ingratos y malos”. Aquí se describe que la benignidad de Dios tiene un grupo específico a quienes se aplica: los ingratos y los malos. En la primera parte de este versículo, Lucas describe cómo se manifiesta el carácter de Dios en el creyente y cómo este se resume en benignidad: “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada” (Lc 6:35a, RV60).

La benignidad consiste en amar a los enemigos. También es optar por hacer bien a las personas y —con algunas salvedades— prestar sin esperar nada a cambio. Según Lucas, obedecer estos mandatos de Cristo tendrá recompensa: “será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos” (Lc 6:35, RV60).

La benignidad según Efesios 4:32

Según el apóstol Pablo, la benignidad empieza cuando es “quitada de ustedes toda amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia” (Ef 4:31; cp. 1 P 2:1-3). Luego la benignidad va acompañada de otras virtudes cristianas, como afirma Pablo: “Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef 4:32, RV60; cp. Col 3:12-13).

Entonces, este pasaje indica que una persona benigna refleja misericordia y es capaz de perdonar al reconocer que Cristo nos perdonó primero. Si Cristo nos perdonó, nosotros tenemos la capacidad y la responsabilidad de ser benignos (perdonar).

La benignidad según Romanos 2:4

En este versículo, Pablo usa una pregunta retórica para darnos una gran lección: “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Ro 2:4, RV60).

La benignidad de Dios se ve reflejada en que Él, pudiendo emitir un juicio punitivo, decide no hacerlo todavía. Esto lo hace con el propósito de dar a la humanidad la oportunidad de que se arrepienta de sus pecados y reciba la salvación en Él. Según este pasaje, el propósito primordial de la benignidad es traer al arrepentimiento a aquellos que no han creído en Dios y que los creyentes cambien de proceder dejando las prácticas pecaminosas. En una frase: la benignidad busca restaurar a personas y relaciones.

Entonces, la benignidad es el fruto del Espíritu Santo que evidencia que el creyente renuncia a prácticas pecaminosas y decide amar al prójimo y al enemigo conforme a la voluntad de Dios para propiciar el arrepentimiento de quien lo necesita. Por eso los apóstoles Pedro y Pablo nos hacen este llamado:

“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3, RV60).

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (Colosenses 3:12-13, RV60).

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