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Pregunta: ¿Ama Dios a todo el mundo o solo a los escogidos?

Embarcarse en el estudio de la doctrina del amor de Dios es un inmenso reto, aunque a primera vista parezca un tema muy fácil de comprender. Algunos intentan explicar el amor de Dios ignorando o malinterepretando diversos pasajes de la Escritura, lo que los lleva al Universalismo (que todos los seres humanos serán salvos) o al Aniquilacionismo (que todos los que no se conviertan a Cristo no serán enviados al infierno porque dejarán de existir). Pero ignorar o malinterpretar la Biblia hace inválidos sus argumentos y explicaciones.

 “No puedo pensar en muchas tareas más difíciles que tratar de desarrollar una exposición del amor de Dios”, comenta R.C. Sproul[1]. Estudiar esta doctrina es difícil por varias razones. En primer lugar, muchos proclaman creer en un Dios amoroso, pero su doctrina es informada más por sus propios sentimientos y su propia idea de lo que es el amor que por la Biblia misma. En segundo lugar, un enorme grupo de personas aseguran creer en un Dios de amor, pero ignoran –o al menos evitan– el hecho de que Dios tiene otros atributos que informan todas sus expresiones de amor; Dios es amor, pero no solamente amor. En tercer lugar, el concepto de amor es poco entendido en nuestra cultura sentimentalista y hedonista; el amor se menciona mucho, pero se entiende poco.

Una definición del amor de Dios

El amor de Dios significa que es parte de Su naturaleza darse a sí mismo con el propósito de traer bendición, beneficio o bien a otros[2]. El amor de Dios no es una expresión sentimental pasajera y subjetiva como la que se expresa cuando alguien dice: “Estoy enamorado”. Tampoco es un atributo que le hace ignorar Su justicia o santidad. Dios decide darse a sí mismo, procurando el bienestar de otros de maneras concretas u objetivas, y respetando la totalidad de su carácter.

Dios ama a todo el mundo

En Mateo 5:44-45 Jesús ordena: “Amad a vuestros enemigos… para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”. Nuestro Señor Jesucristo relaciona el amor que nosotros debemos mostrar hacia nuestros enemigos con los actos de bondad que Dios Padre tiene hacia sus enemigos. En otras palabras, la acción de Dios de proveer la luz y el calor del sol a todos los seres humanos es una muestra específica o concreta de su amor por la humanidad.

En Salmo 145:9 leemos: “Bueno es Jehová para con todos, Y sus misericordias sobre todas sus obras”. Las obras de Jehová a favor de los seres humanos son evidencia de su amor. La muestra más magnífica del amor de Dios por el mundo, por la humanidad, se mostró en la venida de Cristo (Jn. 3:16).

¿Por qué, entonces, leemos frases como “Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días” (Sal. 7:11), o “al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece” (Sal. 11:5), o Dios pagará con “ira y enojo a los que… no obedecen a la verdad” (Ro. 2:6-8)? ¿Es el Dios de la Biblia un Dios de amor? La respuesta obligatoria es un categórico ¡sí! El amor de Dios no es un atributo aislado que actúa en separación del resto de sus atributos. No podemos separar el amor de Dios de su santidad, su justicia o su ira. El teólogo británico J. I. Packer llama a quienes insisten en afirmar que el pecado no tiene consecuencias teólogos de “Santa Claus”[3]. “Cualquiera sea el tipo de amor que Dios tiene por los impenitentes, no excluye Su justa ira y aborrecimiento de ellos”[4].

Dios ama a sus escogidos

Por otro lado, el amor de Dios para con sus escogidos es diferente. Los teólogos se refieren a este amor de diferentes maneras, entre ellas: “amor familiar”, “amor específico”, “amor de pacto”, “amor particular” o “amor redentor”. De este amor leemos en Romanos 5:8, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Con este tipo de amor, Pablo se refiere única y exclusivamente a “nosotros”, los creyentes.

Conclusión

¿Ama Dios a todo el mundo? Sí; sus actos de bondad dirigidos a todos los seres humanos lo afirman. ¿Ama Dios a todos los seres humanos de igual manera? No; la evidencia bíblica exige que hagamos una diferencia entre el amor que Dios tiene por toda la humanidad y el amor que Él tiene para con aquellos que están o estarán en Cristo.

 


[1] R. C. Sproul, God’s Love: How the Infinite God Cares for His Children [El Amor de Dios: Cómo el Dios infinito Cuida de Sus Hijos] (Colorado Springs, CO: David Cook, 2012), 9.

[2] Wayne Grudem, Systematic Theology [Teología Sistemática] (Grand Rapids, Michigan: Zondervan, 1994), 199.

[3] J. I. Packer, Knowing God [Hacia el Conociendo de Dios] (Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 1973), 159-160.

[4] Sproul, God’s Love, 135.

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