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¿Qué es el gozo cristiano?

Es el estado de satisfacción y paz del corazón, el cual proviene de conocer a Cristo, de haber sido salvados por Él y de tenerle como el mayor bien que poseemos. Debo repetirlo: El gozo cristiano es el estado de paz y deleite que experimenta el corazón cuando tiene a Cristo como su mayor posesión.

Debemos reconocer que el gozo cristiano es el único y verdadero gozo. Y por eso la Palabra nos exhorta: «Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!» (Fil 4:4).

¿Por qué tanta insistencia con el gozo?

¿Por qué en la Biblia se repite este llamado de alegrarse y regocijarse en el Señor? No solo Pablo, sino también David exhortó al pueblo de Israel diciendo: «Alégrense en el SEÑOR y regocíjense, justos; / Den voces de júbilo todos ustedes, los rectos de corazón» (Sal 32:11, cp. 33:1; 68:4). Y los profetas decían: «Prorrumpan a una en gritos de júbilo»; «Hijos de Sión, regocíjense / Y alégrense en el SEÑOR su Dios» (Is 52:9; Jl 2:23).

Podríamos decir que el gozo se enfatiza porque, como decía Martyn Lloyd Jones, «un cristiano deprimido es una contradicción de términos y una pobre muestra del evangelio». Pero también lo podemos afirmar de forma positiva: un cristiano gozoso es la mejor propaganda al mensaje del evangelio.

Además, se insiste en el gozo en Cristo porque es lo único que supera al engaño del placer del mundo. El deleite en el Señor nos guardará de encontrar disfrute en el pecado. Del mismo modo, la falta de gozo en el Señor puede llevarnos a la decadencia espiritual. El cristiano que no encuentra gozo y deleite en Dios es más susceptible al pecado, porque el diablo ofrece un falso gozo y deleite cuando nos tienta.

El gozo es la experiencia que mejor se corresponde con la realidad de nuestra salvación y nuestra comunión con Dios

Aunque estas respuestas son ciertas, hay algo de mayor trascendencia que debemos considerar. La insistencia con el gozo cristiano se debe a que, en última instancia, el gozo es la experiencia que mejor se corresponde con la realidad de nuestra salvación y nuestra comunión con Dios. Dicho de otro modo, el sentido de gozo y felicidad son las sensaciones que mejor describen y expresan la satisfacción de un alma redimida y amada por Cristo.

Así que, en lo que queda de este artículo, haré una breve reflexión acerca del gozo del que Pablo escribe a la iglesia de Filipos.

10 verdades sobre el gozo

Estas son diez verdades que se desprenden de las palabras del apóstol Pablo en Filipenses 4:4.

1. Nuestro gozo en Cristo es una orden

Las palabras de Pablo son un mandato para el pueblo cristiano. «Regocíjense en el Señor siempre» (4:4 énfasis añadido), nos dice. El verbo no está escrito en modo indicativo sino en imperativo. Por lo tanto, estar gozosos en Cristo no es una opción. Es una orden.

Estar gozoso en Él es lo que Dios requiere de nosotros. No es una sugerencia o un mero consejo. Quienes fuimos redimidos y conocemos a Dios, tenemos la responsabilidad de expresar toda la realidad de nuestra salvación por medio del gozo.

Lo extraño y glorioso de este mandato es que Dios nos ordena ser felices. Esto también se puede expresar como «Te mando que seas feliz» o «Te ordeno que tengas felicidad». Pero esta es una felicidad que está definida, porque se nos manda ser felices en Él. ¡Bendito imperativo!

2. Nuestro gozo en Cristo es posible

Ya que Dios nos ordena este gozo y este debe estar sustentado en Cristo, podemos concluir que este estado de felicidad no es una utopía, sino una posibilidad. El gozo cristiano no es una ilusión, sino una experiencia alcanzable y una realidad accesible.

El gozo cristiano no es una ilusión, sino una experiencia alcanzable y una realidad accesible

Al decir «Regocíjense en el Señor siempre», el apóstol está confirmando que existe un estado de dicha en Cristo tan real que es posible obtenerlo en esta vida. Sin embargo también debemos decir que esta clase de felicidad no está disponible para aquellos que no están en Cristo. Este gozo es extraño para los que no se arrepienten de sus pecados y no confían en Él.

3. Nuestro gozo en Cristo es por la fe

Nuestra participación de Cristo y de Sus beneficios sucede cuando ponemos nuestra confianza en Él. Pablo dice «por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe» (Ef 2:8). Esto también confirma que todos los beneficios de la salvación, incluyendo el gozo, vienen por medio de la fe en Cristo.

Al mismo tiempo, la fe es una realidad constante. Creemos y no dejamos de creer. Así, el gozo en Cristo es posible y se experimenta por medio de la fe: cuando descansamos en todo lo que Él es y lo que ha hecho para nuestra redención.

4. Nuestro gozo en Cristo es un don

Además, todos los beneficios de la redención y todo lo que Dios nos permite recibir en esta vida y en la venidera son expresiones de Su gracia. El gozo es un don que Dios nos concede. Es una gracia de la redención que Cristo aseguró por Su muerte y resurrección. Por eso podemos pedírselo a Dios y nunca jactarnos cuando lo recibimos.

El gozo en el Señor, así como el perdón, la justificación y la adopción, son regalos de la gracia divina. Son dones que Dios nos concede en Cristo. Así que cada vez que experimentemos un sentido de satisfacción y deleite en el Señor, postrémonos en gratitud y humildad para bendecir a Dios por Sus dones (Sal 103:1-2).

5. Nuestro gozo en Cristo sucede en unión con Él

Esto puede parecer una obviedad; sin embargo, nuestra unión con el Señor es de importancia capital, por lo que no debemos asumirla sino considerarla bien. Cuando Dios nos ofrece a Cristo y nosotros lo recibimos por la fe, somos unidos a Él. Los creyentes estamos con Cristo y en Él. Por eso Pablo usa una y otra vez el lenguaje de nuestra unión con el Señor de varias maneras («en Él», «con Él», «junto a Él», «en Cristo», etc).

En definitiva, somos salvos porque fuimos unidos al Señor. Hemos sido unidos con Él espiritual, viva y eternamente. El creyente es parte del cuerpo unido a la Cabeza y es pámpano unido a la Vid (Ef 4:15-16; Jn 15:1-5). Ahora somos uno con Cristo y, en virtud de esta unión, Su vida, paz y gozo son nuestros. Esto también implica que ese gozo se experimenta y se nutre por la comunión, la oración y la búsqueda de Cristo. Mientras más expresamos nuestra unión con el Señor y más nos apropiamos de Él, el deleite en Cristo se fortalece.

6. Nuestro gozo en Cristo puede sostenerse en el tiempo

Pablo dice, «Regocíjense en el Señor siempre». Esto quiere decir, no solo que esta orden es una constante, sino que este gozo puede permanecer en todo momento: en los tiempos malos y buenos; en épocas de abundancia y de escasez; de salud y enfermedad; estando rodeados de otros y aún en la soledad. El gozo en Dios no depende de situaciones, circunstancias o personas.

El gozo cristiano está fundado en la salvación obrada por el Dios trino

Ese gozo está sostenido en la salvación, en la realidad de Cristo y en la constante obra del Espíritu que trae el amor y la gracia de Dios el Padre a nuestra almas. El gozo cristiano está fundado en la salvación obrada por el Dios trino. De ahí que pueda sostenerse en el tiempo. Esta también era la convicción y experiencia del profeta que decía:

Aunque la higuera no eche brotes,
Ni haya fruto en las viñas;
Aunque falte el producto del olivo,
Y los campos no produzcan alimento;
Aunque falten las ovejas del redil,
Y no haya vacas en los establos,
Con todo yo me alegraré en el SEÑOR,
Me regocijaré en el Dios de mi salvación (Hab 3:17-18).

7. Nuestro gozo en Cristo reconoce y se apoya en Su señorío

Nota que Pablo también dice: «Regocíjense en el Señor». Él pudo haber dicho «Regocíjense en Cristo», que es una manera frecuente de referirse al Señor Jesús. Pero aquí es importante que este gozo debe ser vivido en el Señor.

Es un gozo sólido, porque reconoce y se apoya en el señorío de Cristo. Este gozo surge al contemplar a Cristo, quien fue colgado en una cruz y luego se sentó en Su trono. Nos gozamos descansando en la soberanía del Señor que gobierna y dirige todas las cosas.

8. Nuestro gozo en Cristo reconoce y se apoya en la totalidad de Su persona

Sin embargo, al decir «Regocíjense en el Señor», no podemos excluir los otros aspectos de la persona del Hijo. Porque aunque es Señor, también es Creador, Sustentador, Juez, Pastor, Abogado, Sumo sacerdote y Rey del universo. Lo contemplamos, lo adoramos y disfrutamos de Él en la totalidad de Su persona salvífica.

Nos deleitamos en la comunión de todo lo que Cristo es como nuestro Dios y Redentor.

9. Nuestro gozo en Cristo descansa en Su obra

El gozo en el Señor incluye no solo Su persona, sino también Su obra para redimirnos. Su persona y Su obra constituyen la raíz y sustento de nuestra salvación.

Nuestro gozo se apoya en los frutos eternos y los gloriosos beneficios de la redención

Descansamos en todo lo que el Señor Jesús ha hecho para nuestra redención. Contemplamos Su vida, muerte, resurrección y ascensión a los cielos. Miramos Su sacrificio en la cruz y resurrección al tercer día, como fundamento de nuestra esperanza para esta vida y la venidera. Nuestro gozo en Cristo está asegurado y justificado por Su obra de redención.

Por eso, en la medida en la que meditamos y nos apropiamos de estos beneficios, el corazón redimido es tocado por un sentido del gozo y la alegría que causa Cristo.

10. Nuestro gozo en Cristo descansa y se sostiene en todos los beneficios de Su obra

Esto se sigue de lo anterior. Porque la muerte y resurrección de Cristo obtienen algo concreto. Nuestro gozo se apoya en los frutos eternos y los gloriosos beneficios de la redención.

Cristo murió y resucitó para asegurarnos todas las bendiciones espirituales (Ef 1:3). Su muerte compró el perdón, la justicia, la nueva vida, la adopción de hijos, el sello del Espíritu, la glorificación y vida eterna en cielos nuevos y tierra nueva. Estos beneficios redentores, asegurados una vez para siempre, hacen que este gozo sea seguro, razonable y por la eternidad.

Así que, hermanos: «Regocíjense en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocíjense!» (Fil 4:4).

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