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Nota del editor: 
#CoaliciónResponde es una serie donde pastores y líderes de la iglesia responden a inquietudes que llegan a Coalición por el Evangelio por diversos medios, y que son parte de las inquietudes que caracterizan la iglesia en nuestra región. Puedes usar #CoaliciónResponde en las redes sociales o escribirnos a coalic[email protected] con tus preguntas.

Para esta entrada de #CoaliciónResponde respondemos a la pregunta, “¿Podemos confiar en la Biblia que tenemos?”.


Si Dios ha hablado por medio de los profetas, apóstoles y en última instancia por medio de Jesús, ¿podemos tener la garantía de que la Biblia que tenemos es exactamente lo mismo que Dios dijo? Esta pregunta tiene una importancia monumental, porque si lo que tenemos en nuestras manos no es lo mismo que Dios ha hablado, podríamos dudar de la autoridad de las Escrituras, llegando inclusive a cuestionar el evangelio.

El Antiguo Testamento fue originalmente escrito en hebreo (con algunas partes en arameo) entre los años 1500 y 430 a.C. Por su parte, el Nuevo Testamento fue escrito en griego entre los años 45 y 96 d.C. Todos las copias originales de los documentos antiguos de libros bíblicos se han perdido o destruido, aunque tenemos miles de copias antiguas. Es precisamente porque fue un documento que fue escrito hace tantos años que muchas personas piensan –erróneamente– que alguien pudo haber editado su contenido. Digo erróneamente puesto que la mayoría de los estudiosos, tanto liberales como conservadores, están de acuerdo en que la crítica del texto ha servido para confirmar la transmisión confiable de los manuscritos del Antiguo y Nuevo Testamento. El Dr. D.A. Carson señala que los documentos originales del Nuevo Testamento pueden ser reconstruidos aproximadamente a un 96-97 por ciento de exactitud.

La copia de los textos antiguos

El Dr. Robert L. Plummer, profesor de interpretación del Nuevo Testamento en el Southern Baptist Theological Seminary, ha escrito,

Los antiguos rabinos judíos y los primeros escribas cristianos generalmente ejercían una gran precisión en el copiado de los textos bíblicos. Los escribas judíos siguen sistemas detallados para el conteo de letras en los manuscritos y la comprobación de variaciones… De la misma manera, los escribas cristianos mostraron mucha cautela a la hora de hacer las copias de estos documentos, a menudo múltiples correctores leían las copias producidas para comprobar si había errores. Inevitablemente, todos los manuscritos copiados a mano tienen algunas variaciones, pero es sorprendente la exactitud mostrada en la mayoría de las copias más antiguas de nuestro Antiguo y Nuevo Testamento.[i]

Copias del Antiguo Testamento

Con los descubrimientos relativamente recientes de los Manuscritos del Mar Muerto —los cuales se han estimado que fueron escritos entre 250 a.C. y 50 d.C.—se ha confirmado que los libros en hebreo de la Biblia fueron meticulosa y fielmente copiados. El Antiguo Testamento conservado en el Códice de Leningrado (escrito en 1008 dC, una de las copias más antiguas que tenemos del Antiguo Testamento) y en los Manuscritos del Mar Muerto (250 aC- 50dC) es fundamentalmente el mismo texto hebreo base usado para las traducciones modernas de hoy.

Copias del Nuevo Testamento

Puesto que los documentos originales ya no existen, los dos criterios básicos para probar la confiabilidad de un texto antiguo son:

  • Años transcurridos entre la fecha en que se escribió la obra original y la fecha en que se escribieron las copias más antiguas que aún existen.
  • Número o cantidad de copias o manuscritos de la obra original que existen en la actualidad.

Tenemos cerca de seis mil manuscritos antiguos o porciones de manuscritos del Nuevo Testamento. El fragmento más antiguo existente del Nuevo Testamento viene desde aproximadamente 130 d.C., aunque se está verificando la validez de manuscritos aun más antiguos. Ningún otro texto antiguo viene ni siquiera cerca de tener esta cantidad de evidencia textual. F. F. Bruce (1910-1990), profesor de critica bíblica y exégesis en la Universidad de Manchester en Inglaterra, hizo un análisis sobre la evidencia textual que tenemos para el Nuevo Testamento con otras obras literarias grecolatinas antiguas diciendo,

Tal vez podemos apreciar lo rico del Nuevo Testamento en cuanto a la cantidad de manuscritos si comparamos el material textual que tenemos para otros trabajos históricos antiguos. La Guerra de las Galias de César (compuesta entre el 58 y el 50 aC) hay varios manuscritos existentes, pero solo nueve o diez son buenos, y la más antigua es de unos 900 años después de la muerte de César. De los 142 libros de la historia romana de Tito Livio (59 aC – 17 dC), solo treinta y cinco sobreviven; de los catorce libros de las Historias de Tácito (c.100 dC) solo cuatro y medio sobreviven; de los dieciséis libros de sus Anales, diez sobreviven en su totalidad y dos en parte…Los manuscritos existentes de sus obras menores (Diálogo de Oratoribus, Agricola, Germanía) todos descienden de un códice del siglo X. La historia de Tucídides (c. 460-400 aC) es conocido por nosotros por ocho manuscritos, el más temprano de alrededor de 900 dC y algunos fragmentos de papiro, que pertenece a la era cerca del comienzo de la era cristiana. Lo mismo puede decirse de la Historia de Heródoto (c. 488-428 aC). Sin embargo, ningún investigador clásico escucharía a un argumento que la autenticidad de Herodoto o Tucídides está en duda debido a que el primer manuscrito de sus obras no nos son de alguna utilidad por ser (tanto posteriores) a las copias originales.[ii]

Lo que Bruce está diciendo es que no hay ningún otra obra literaria antigua el día de hoy que tenga la cantidad de copias antiguas, o manuscritos de la obra original, ni tan reducido número de años transcurridos entre la fecha en que se escribió la obra original y la fecha en que se escribieron las copias más antiguas que aún existen, como el Nuevo Testamento.

Estas se han escrito para que crean…

Estas evidencias no son solo para que de una forma académica podamos defender con certidumbre que la Biblia que tenemos es sin lugar a dudas la misma Palabra infalible, inerrante e inspirada de Dios. Estas evidencias nos deben de llevar a adorar a Dios por el cuidado que ha tenido en Su Palabra, la cual no pasará (Mt. 24:35). Dios se ha encargado de preservar con detalle todo lo que Él ha comunicado a Su pueblo. Jesús prometió “Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Ley hasta que toda se cumpla” (Mt. 5:18). En segundo lugar debemos reconocer que si el Señor se ha encargado de cuidar Su Palabra hasta que llegue a nuestras manos, debemos entonces reconocer que lo que tenemos en manos no es simplemente una opinión humana, sino la Palabra Divina a la cual debemos someter nuestra vida en obediencia y reverencia. Podemos confiar en la Biblia como Palabra de Dios, apreciando la belleza del evangelio de Cristo por medio de quien conocemos al Padre, pero también reconociendo Su autoridad suprema sobre nosotros.


[i] 40 Questions About Interpreting the Bible [Preguntas y respuestas sobre la interpretación de la Biblia]

[ii] The New Testament Documents: Are They Reliable? [¿Son confiables los documentos del Nuevo Testamento?]

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