Chica gay, Dios bueno

Dios escribe historias. Él utiliza historias para expresar su carácter y su obra. Su Palabra es una gran historia, llena de subhistorias y minihistorias, todas entretejidas para contar e ilustrar la historia de más grande valor de todos los tiempos: el evangelio. Un Creador, una criatura caída, un supremo sacrificio, una redención inmerecida, una gloriosa comunión eterna. Nunca nos debemos cansar de escuchar y vivir esta historia. 

En Chica gay, Dios bueno tienes la oportunidad de conocer una historia que contiene todos los elementos del evangelio que mencionamos arriba. Jackie Hill Perry ha sido recipiente de la gracia inmerecida de un Dios bueno, y ella quiere contarte su historia con una conmovedora transparencia e integridad. En sus propias palabras: “Este libro es una mano elevada, una alabanza gozosa, un himno necesario, un aleluya que se alcanza a oír y no se acalla. Si dejara este lugar lleno de palabras con una comprensión cabal de mí misma y una revelación superficial de Dios, todos mis esfuerzos serían en vano” (p. 4). 

Este recurso no es necesariamente para homosexuales, heterosexuales, creyentes, inconversos, mujeres, hombres, casados, o solteros. No es, en esencia, un manual para entender a los que son atraídos al mismo sexo, o saber cómo “convertir” a un homosexual, o para aprender a aconsejar o ayudar a alguien que ve su sexualidad de una manera diferente. ¿Sirve para todo eso? Definitivamente sí. Pero es mucho más que un manual sobre sexualidad. 

Chica gay, Dios bueno
Jackie Hill Perry
B&H Español. 208 pp.

Chica gay, Dios bueno presenta el irresistible atractivo de un Dios Salvador, justo y misericordioso, para un alma creada a Su imagen. Pone en alto la suprema motivación de glorificar a toda costa al único Ser que sabe satisfacer todo deseo. Después de leerlo dos veces, siento profunda gratitud hacia Jackie por apuntarme a Cristo, recordarme del poder del evangelio, y motivarme a luchar contra cualquier pecado que quita la gloria de mi amado Dios. 

Testigos de la obra del Espíritu

La mayor parte del libro se narra en forma de historia personal. No se siente tanto como autobiografía (aunque realmente lo es) sino como vistazos de un diario personal en el que la autora te permite acompañarla deambulando por sus recuerdos. Jackie tiene una forma única de expresar sus pensamientos de manera clara para que puedas seguir el hilo lógico de sus razonamientos. Esto es de mucha ayuda, porque en muchas ocasiones ella te hace testigo de la manera exacta en la que el Espíritu Santo estuvo obrando en su mente y corazón. Esto en particular me animó a confiar en la obra desconocida que Dios está haciendo en miles de corazones ahora mismo. 

La primera y segunda sección tiene capítulos titulados solamente con fechas. Las dos secciones corresponden al antes y después de que Jackie conociera a Cristo. Entre muchos sucesos importantes, ella destaca una relación difícil con un padre ausente, una atracción a otras niñas desde temprana edad, y varias experiencias sexuales incluyendo abuso por parte de un hombre joven. Todo esto para ayudar al lector a entender la formación de su concepto de sexualidad, de los hombres en general, y de Dios.  

En mi opinión, la manera en que Jackie narra su experiencia de conversión en el capítulo 8, describiendo detalladamente el proceso de pensamientos y emociones, es la parte más valiosa de todo el libro. Junto con el siguiente capítulo, que es el primero de la sección titulada “En quién me transformé”, provee una mirada profunda a lo que sucede en un corazón que está experimentando la obra del Espíritu Santo. 

“Dios no me estaba llamando a ser heterosexual; me estaba llamando a ir a Él. […] Al volverme santa como Él, no me transformaría milagrosamente en una mujer a la cual no le gustaban las mujeres; me transformaría en una mujer que amaba a Dios más que a nada. […] Solía pensar que, si tan solo pudiera ser heterosexual y dejar de lado mi homosexualidad, Dios me aceptaría y me contaría entre los Suyos. El engaño era que solo un aspecto de mi vida era digno de juicio, mientras que el resto merecía el cielo. Que mis otros vicios ‘no eran tan malos’. Eran sencillamente luchas que yo tenía que resolver, en lugar de arrepentirme” (pp. 68-74).

La poderosa narración de cómo el evangelio llegó a transformar un corazón pecaminoso animará a cualquier persona que busca ser libre del poder de pecado en su vida, y hará regocijar el corazón de toda persona que ya ha conocido esa maravillosa obra en su vida. 

La tercera sección del libro tiene como su intención contestar algunas de las dudas que comúnmente existen entre los creyentes sobre la comunidad homosexual. Jackie trata asuntos de identidad, perseverancia, y el “evangelio heterosexual”. Esta parte del libro será más útil si se lee en el contexto de la historia que Jackie cuenta en el resto del libro. No te recomiendo ir directo a estos capítulos la primera vez, sino leerlos en el contexto del libro.

Un don para la iglesia moderna

Vivimos en un mundo de confusión sobre sexualidad y género, sobre verdad absoluta y relativa, sobre sentimientos y emociones. A los creyentes, nos urge tomar la Palabra como estándar, el carácter y diseño de Dios como el marco de nuestras ideas y creencias. Cuando una persona como Jackie Hill Perry, con toda su inteligencia y dones, experimenta una obra milagrosa del Espíritu Santo, llega a amar y conocer la Palabra de Dios, y está dispuesta a escribir su historia de manera tan transparente, el resultado es un don para la iglesia moderna. 

Jackie nos recuerda que Dios es el punto de partida para todo. No debemos intentar hacer que Dios cuadre con ideas aceptables. Debemos considerar ideas que contradicen a Dios como inaceptables. La autora reconoce que, en un mundo caído, hay personas cuyos deseos “naturales” desde una edad temprana no las llevan hacia una sexualidad en el diseño de Dios. Debemos considerar sentimientos que contradicen el diseño de Dios como engañosos y peligrosos.

En Chica gay, Dios bueno Jackie recalca vez tras vez que Dios no busca principalmente a heterosexuales. Dios busca a adoradores, que le adoren por encima de todas las cosas. Debemos considerar a Dios como más deseable que cualquier otro deseo, y digno de que sacrifiquemos cualquier gusto personal. 

Lo que hace útil y provechoso este libro es que exalta al Dios Creador como el mayor tesoro que sus portadores de imagen pueden buscar. Sin importar cuál sea tu ídolo, tu tentación, o tu lucha, leer Chica gay, Dios bueno te inspirará asombro y un deseo de glorificar a Dios. 

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