Lloyd-Jones: creyente o no creyente no es el punto de Romanos 7

Pasajes confusos

Nota del editor: Esta es la última entrega de un foro especial de tres partes titulado “Pasajes confusos” examinando el extensamente debatido pasaje Paulino, Romanos 7:13–25. Previamente:


Martyn Lloyd-Jones comenzó sus sermones sobre Romanos 7 con una advertencia: “Este capítulo es uno de los más controversiales en la Biblia”. Esto era lamentable, argumentaba, porque la controversia falla en encontrar el punto principal del pasaje. Tratar de discernir el “hombre” de Romanos 7, si era regenerado o no regenerado, es una distracción, una que pierde la experiencia cristiana que el creyente debe estar buscando.

Él creía que el principal punto de Romanos 7 era ilustrar dramáticamente lo que sucede si buscas la santificación a través de la ley, aparte del Espíritu. No importa quién eres, si buscas tu santificación por este modo, te acabará. Pablo ya había demostrado que la justificación por medio de la ley es imposible; ahora trata de demostrar lo mismo con la santificación.

Lloyd-Jones ciertamente no pensaba que el capítulo no era importante. En su forma típica de la hipérbole, el doctor llamó a esta parte “la sección más famosa y más conocida de toda la epístola”. Pocos capítulos exponen el profundo poder del pecado y clarifican el papel de la ley en la vida de un creyente de la manera que lo hace Romanos 7. Sin embargo, no hay sección que haya avivado más debate.

Para Lloyd-Jones, si Pablo estaba hablando acerca de su experiencia pre-conversión o pos-conversión no es lo importante. Por lo tanto, Lloyd-Jones tenía relativamente poco que decir al respecto. De los 27 sermones que predicó de Romanos 7:1-8:4, en solo seis se refirió al pasaje controversial —Romanos 7:14-25—. Seis sermones para once versos es prácticamente volar para Lloyd-Jones.

Estructurado como una sinfonía 

Para entender la interpretación de Lloyd-Jones de Romanos 7, hay que ver cómo funciona dentro de la corriente lógica de los capítulos 5-8. Él creía que estos cuatro capítulos, como en una sinfonía, forman una gran visión majestuosa y teológica en la que la gloriosa doctrina de la unión del creyente con Cristo está completamente expuesta.

Lloyd-Jones predicó 144 sermones de los capítulos 5-8. Él creía que Romanos 5 es el corazón teológico del libro, con Romanos 5:20-21 siendo los versos exegéticos que controlan. Entender mal el capítulo 5, por necesidad, provocará que se malinterpreten los capítulos 6 y 7; estos forman un “paréntesis”, tratando con objeciones a la afirmación central de Pablo en 5:20-21.

La sección completa, según argumentó Lloyd-Jones, desglosa nuestra unión con Cristo a través del reino de la gracia. El capítulo 6 demuestra que nuestra santificación está garantizada ya que estamos unidos a Cristo y ya no podemos vivir en el pecado. Romanos 7 demuestra que nuestra santificación está garantizada ya que hemos sido liberados de la ley y casados ​​con Cristo. Se nos permite producir el fruto del Espíritu. El capítulo 7 ofrece una advertencia dramática de lo que sucede cuando buscamos la santificación a través de la ley, aparte del Espíritu.

El capítulo 8 desglosa la realidad de que la santificación del creyente está garantizada debido a que ha sido unido a Cristo y por lo tanto el Espíritu habita en el creyente. Ya no hay condenación para los seguidores de Jesús.

Camina con cuidado, camina humildemente

Mientras Lloyd-Jones guió a su congregación a través de Romanos 7, les recordó proceder con humildad. Los animó a “buscar esa 'unción' del Santísimo, porque el asunto con el que estamos tratando va más allá del dominio de la gramática y la destreza intelectual”.

Él no creía que mirar los tiempos verbales resolvía el asunto. Pablo está usando un recurso retórico llamado el “presente dramático”, Lloyd-Jones afirmó, señalando que los predicadores, incluyéndose a sí mismo, a menudo usan ese recurso literario.

El poder diagnóstico y exegético de Lloyd-Jones era retado al límite mientras caminaba a través de la sección. Abrazó totalmente las tensiones en el pasaje y advirtió a su congregación de las soluciones simplistas.

La hermenéutica del doctor fue continuamente agotada por declaraciones que creía no podían ser hechas por un hombre no regenerado, tales como “la ley es espiritual” y “me deleito con la ley en el hombre interior”. Y concluyó: “Este hombre no es un no regenerado, porque ningún hombre no regenerado podría hacer tales afirmaciones”. 

Ni salvo ni perdido

El hombre en Romanos 7 no es un no regenerado, ni es regenerado. Romanos 7 no puede estar describiendo a los regenerados, Lloyd-Jones sostuvo, ya que estaría en contradicción con el argumento de Pablo en toda la sección y también con lo que dice el Nuevo Testamento en muchos otros lugares.

Por ejemplo, Romanos 5:12-21 enfatiza el reinado de la gracia en la vida de un creyente y no puede describir a alguien que grita, “yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado, que mora en mí”, ya que el capítulo 6 muestra la imposibilidad de continuar en el pecado cuando un creyente ha muerto a el mismo.

Otros versos parecen halar en la otra dirección. Romanos 7:4 nos muestra que hemos muerto a la ley y hemos sido unidos a Cristo, y el capítulo 8 presenta las glorias del Espíritu que mora en nosotros. Por lo tanto, no hay hombre regenerado que grite que nada bueno mora en él cuando el Espíritu del Dios Santo vive en él.

Aguas exegéticas turbulentas

Mientras se movía a través de las tensiones, la exégesis de Lloyd-Jones en momentos se tornó un poco complicada. Pero a menudo hacía comentarios como “Este tema es difícil porque el pecado es difícil. Una de las cosas terribles que hizo el pecado cuando entró en el mundo fue introducir las complicaciones”, o “Esto no solo suena complicado, sino que es complicado; es la condición complicada de un hombre que está iluminado por el Espíritu de Dios y de la ley de Dios”, pero no tiene poder para superar la dificultad.

Para Lloyd-Jones, “La verdadera clave para entender más de Romanos 7 es darse cuenta de que el Espíritu Santo y la presencia de Cristo no son mencionados; de ahí la dificultad y el problema”.

Lloyd-Jones comenzó su exposición de Romanos 7 convencido de que Pablo no tenía la intención de distinguir entre el regenerado y el no regenerado. En su lugar, el apóstol nos estaba dando un “cuadro hipotético e imaginario” de un “hombre que ve la completa desesperanza de la salvación por la ley”.

Pero hacia el final de la sección de Lloyd-Jones tentativamente afirma que si se trata de una imagen de la experiencia personal, entonces es la experiencia de un hombre como John Bunyan en Gracia Abundante al Mayor de los Pecadores, quien ha sido objeto de una profunda convicción de pecado y anhela ser santo, pero no puede.

Desde las profundidades a las alturas 

Lloyd-Jones sabía que muchos podrían estar poco convencidos por su tratamiento de Romanos 7. Les aconsejó esperar su exposición de Romanos 8:15 en el siguiente volumen: 

El tema de este volumen no es un mero problema teológico o intelectual fascinante, pero uno de vital importancia para la experiencia cristiana y para la salud, el bienestar y el vigor de la iglesia. Finalizar una lectura de Romanos 7 en una condición deprimida es no haberlo entendido. 

¿Por qué? Es la preparación para las gloriosas verdades de Romanos 8:15, o más apropiadamente, Romanos 8:14-17, que Lloyd-Jones vio como una larga cadena.

¿Por qué debían esperar sus oyentes por esta exposición más adelante? Porque Romanos 8 describe la experiencia cristiana que todos deberían estar buscando. En el momento en que Lloyd-Jones predicara a través de Romanos 8:15, estaba confiado en que Romanos 7 describe a alguien que está experimentando la obra del Espíritu, por medio del cual es rescatado de un espíritu de servidumbre y miedo-el preludio esencial para recibir el testimonio del Espíritu de nuestra adopción como hijos. Lloyd-Jones se refirió a esto como el “bautismo” o “sellado” del Espíritu.

Más tarde diría que los 21 sermones que predicó en Romanos 8:14-17 fueron los más alegres de su ministerio. Pero tuvo que caminar a través de las profundidades de Romanos 7 para llegar a las alturas de Romanos 8.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Raúl Caban.
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