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La adoración corporativa provee cuidado para tu alma

Hace muchos años, leí un artículo que afectó significativamente mi forma de pensar sobre la adoración corporativa. El escritor (en inglés) señaló que debemos saber que el cuidado pastoral está ocurriendo en medio de la adoración. En el servicio de adoración, las personas están siendo restauradas.

Un joven atemorizado por el futuro recibe consuelo cuando canta: “Padre, sé que toda mi vida ha sido ordenada para mí”. Una madre que viene de un hogar disfuncional está aprendiendo a criar a sus hijos en amor al observar a otra madre mayor que ella y a su hija adorar juntas. Un adicto está empezando a comprender que no ha sido abandonado en su búsqueda de liberación. Un líder público cansado disfruta del amor incondicional de sus hermanos y hermanas en Cristo.

Ese artículo llamó mi atención porque en ese momento estaba ministrando al hombre más confundido, conflictivo y degradado que había conocido en mi vida. Había venido a Cristo y estaba desesperado por ser liberado de sus pecados y sanado de sus patologías. Llegaba tarde al servicio de adoración y se retiraba temprano porque no podía soportar hablar con alguien. Para estar libre de distracciones, a menudo se sentaba en la sala de bebés (¡mi pequeña iglesia no tenía muchos bebés en ese entonces!). Decía que esos eran los únicos momentos cuerdos de su semana.

En el servicio de adoración, las personas son restauradas

Algo real sucede cuando el pueblo de Dios se reúne en la casa de Dios para adorar, algo que no puede suceder por video, audio o en el tiempo de quietud personal. El puritano Richard Sibbes dijo: “Ciertas iglesias visibles bajo pastores visibles… ahora son el tabernáculo de Dios”. Hebreos 10:25 instruye que no debemos dejar de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino que nos exhortemos unos a otros.

Las Escrituras nos recuerdan que no venimos a adorar solo para nuestro propio beneficio; venimos el uno por el otro.

La experiencia de David de la adoración corporativa

David anhela la liberación en el Salmo 27. Si bien se desconocen las circunstancias exactas sobre el contexto de este salmo, es evidente que David está emocionalmente afectado. Atrapado por una confusión emocional, espera firmemente la emancipación. Debido a que Dios ha sido su ayuda en el pasado, él sabe que vale la pena esperar por Dios.

Cuando David mira a su alrededor, ve varias razones para esperar con confianza la liberación de Dios. Una de las razones es que está rodeado por el pueblo de Dios:

Una cosa he pedido al Señory esa buscaré:
Que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura del Señor
Y para meditar en Su templo.
Porque en el día de la angustia me esconderá en Su tabernáculo;
En lo secreto de Su tienda me ocultará;
Sobre una roca me pondrá en alto.
Entonces será levantada mi cabeza sobre mis enemigos que me cercan,
Y en Su tienda ofreceré sacrificios con voces de júbilo;
Cantaré, sí, cantaré alabanzas al Señor
” (Salmo 27:4-6).

Este salmo destaca tres aspectos de la adoración corporativa que son beneficiosos para David en su momento de angustia:

1. La adoración es una experiencia de la hermosura de Dios

La adoración debe ser la experiencia de contemplar la hermosura de Dios en contraste con un mundo carente de belleza debido a actitudes egoístas, violencia y dolor. Se debe hacer todo esfuerzo razonable para que cualquier lugar donde el pueblo de Dios se reúna para adorar sea hermoso. Somos almas que ocupamos un cuerpo, por lo que nuestro entorno físico moldea la manera en que pensamos y sentimos. Nos reunimos en adoración para contemplar la “hermosura del Señor” (v. 4) con ojos espirituales, pero, como señaló C. S. Lewis, nuestros sentidos físicos serán ayudados en esa búsqueda o distraídos por nuestro entorno.

2. La adoración nos recuerda que no estamos solos

También reconocemos en la adoración corporativa que no estamos solos. Hay seguridad en los números. Elías estaba angustiado hasta que Dios le dijo que había 7000 en Israel que todavía lo adoraban a Él (cf. 1 R 19:3-9; Ro 11:2-5). David finalmente encuentra refugio “en medio de la congregación” (Sal 22:2).

Las Escrituras nos recuerdan que no venimos a adorar solo para nuestro beneficio; venimos el uno por el otro

Cuando te reúnes con otros creyentes el domingo por la mañana, tienes un refugio que otros desearían tener. Es doloroso ver a aquellos que no conocen a Dios y no adoran con su pueblo, llorar una tragedia solos, dar la bienvenida a un nuevo bebé solos, soportar un trauma físico sin las oraciones de los santos o preocuparse porque sus hijos no tienen buenos amigos. Hay seguridad en la casa de Dios. Entre el pueblo de Dios, podemos experimentar “júbilo” (v. 6).

3. La adoración reorienta nuestra perspectiva

Encontrarás pocas razones para regocijarte si tu dieta principal es la televisión, las redes sociales o las noticias diarias. Pero tu perspectiva es alineada en la adoración corporativa .

Después de una semana de noticias llenas de incertidumbre, es en el servicio de adoración que recuerdas con gozo que este mundo no es tu hogar. Después de una semana de sentirte como el único cristiano en tu oficina o lugar de estudios, es en la adoración que te regocijas al darte cuenta de que no estás solo. Después de una semana de críticas de un pariente, es en la adoración que puedes escuchar con gozo las dulces palabras de gracia de Dios para ti. Después de una semana de confusión sobre el futuro, es en la adoración que puedes reenfocarte con gozo en el Dios que es soberano sobre tu vida.

Mediante el regalo de la adoración corporativa, Dios te permitirá ofrecer “sacrificios con voces de júbilo” y cantar, sí, cantar alabanzas al Señor (Sal 27:6).


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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