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Nota del editor: 

Este artículo forma parte de una serie semanal para leer durante el Adviento. Es un fragmento adaptado del libro 25 razones por las que nació Jesús (Editorial Autores de Argentina, 2020), por Scott Jackson. Espera un artículo de la serie todos los viernes hasta el 25 de diciembre.

Creo que el objetivo principal de la historia de la creación en Génesis 1 no es ofrecernos información detallada acerca de cómo Dios creó el mundo (aunque sí podemos extraer algunas conclusiones sobre la manera en que lo hizo). El autor tampoco está tan interesado en relatarnos cuándo Dios creó el mundo. Por el contrario, el punto principal del primer capítulo es presentarnos los temas más importantes de la historia: Dios, la humanidad y el mundo creado. De hecho, si no comprendemos correctamente quién es Dios, quiénes somos nosotros, nuestro rol en la historia y nuestra relación con el mundo, andaremos confundidos y sin un rumbo claro.

En el primer capítulo de la Biblia, es evidente que el autor desea darnos detalles sobre este gran Dios todopoderoso. Una de las características que lo distinguen es que Su palabra siempre es verdad. Podemos confiar en ella en todo momento y es completamente eficaz. Esta es una de las cosas más agradables de Dios. En Génesis 1, la frase “Y dijo Dios” (y variantes similares) se repite diez veces. También se repite la frase “Y así sucedió”. Dios dice algo y se hace. Punto.

Observa estos dos versículos que hablan sobre las promesas de Dios:

  • Josué 23:14: “Miren, hoy me voy por el camino de toda la tierra, y ustedes saben con todo su corazón y con toda su alma que ninguna de las buenas palabras que el Señor su Dios habló acerca de ustedes ha faltado. Todas les han sido cumplidas, ninguna de ellas ha faltado”.
  • Salmos 145:13: “Tu reino es un reino eterno; tu dominio permanece por todas las edades. Fiel es el Señor a su palabra y bondadoso en todas sus obras” (NTV).

Sabemos que las palabras de Dios siempre son verdad y que lo que Él anuncia sobre el futuro siempre se cumple

Dios no solo cumple Su palabra cuando hace promesas, sino que también tiene el poder para predecir el futuro. A lo largo de la Escritura vemos diferentes profecías. Estas anuncian eventos que sucederán en el futuro. Tal vez las profecías más importantes fueron las que anticiparon el nacimiento y la vida de Jesús siglos antes de que sucediera.

El Antiguo Testamento contiene muchos pasajes que apuntan hacia Jesús; algunos son profecías más directas y explícitas, mientras que otros son referencias más sutiles a Su vida.

Si bien la cantidad exacta de profecías sobre Jesús en el Antiguo Testamento es motivo de debate, una cosa es cierta: Jesús mismo explicó a dos de Sus discípulos que todas las secciones del Antiguo Testamento contenían hechos relacionados con Su vida: “Comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras” (Lc. 24:27).

En el Evangelio de Mateo, resulta evidente que, mientras reunía los eventos para su libro sobre Jesús, el autor identificó muchas profecías cumplidas. En trece ocasiones diferentes, al escribir sobre eventos de la vida de Jesús, Mateo usa la siguiente frase: “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta…”. Para él, era claro que el Antiguo Testamento había anunciado algunos de los eventos de la vida de Jesús.

Estas son solo algunas de las numerosas profecías cumplidas sobre Jesús:

  • Jesús sería un descendiente de David (2 S 7:12-13).
  • Jesús nacería de una virgen (Is 7:14).
  • Jesús nacería en Belén (Mi 5:2).
  • Jesús llevaría a cabo Su ministerio en Galilea (Is 9:1-2).
  • Jesús tendría un precursor (Juan el Bautista (Is 40:3-4).
  • Jesús sería despreciado y rechazado (Is 53:3).
  • Jesús tendría un trono eterno (Dn 7:13-14).
  • Jesús vendría como un rey montado en un asno (Zac 9:9).
  • Jesús sería abandonado, tendría sed, sería despreciado y Sus manos y Sus pies serían traspasados (Sal 22).
  • Jesús vencería la muerte (Is 25:7-8).
  • Jesús establecería un nuevo pacto (Jr 31:31).

Estos son solo algunos ejemplos, y Jesús cumplió todas estas promesas. ¡Es el único “candidato” que podía llevar a cabo cada una de estas profecías!

Jesús mismo explicó a dos de Sus discípulos que todas las secciones del Antiguo Testamento contenían hechos relacionados con Su vida

En otras palabras, si miramos el asunto desde un punto de vista puramente estadístico, es imposible que otra persona pudiera cumplir todas estas profecías. Walter Kaiser, uno de los eruditos más destacados del Antiguo Testamento de nuestros tiempos, tiene interesantes palabras sobre la conexión entre el Antiguo y el Nuevo Testamento:

“Cuando argumentamos en favor de la presencia del Mesías en el Antiguo Testamento, vemos que la relación entre el Antiguo y el Nuevo Testamento muestra una sólida continuidad y una revelación progresiva. Las semillas fundamentales de la doctrina de la persona y la obra de Jesús florecen y crecen en el Nuevo Testamento. Sin embargo, en el Antiguo Testamento vemos en forma incipiente esas semillas que germinarán después. ¡Qué Dios clemente y revelador, y qué maravilloso regalo de un Salvador que vino a la tierra una vez, pero regresará nuevamente en toda Su gloria y plenitud!”.1

Jesús declaró que regresaría una vez más, y hay muchas profecías que sostienen esta verdad. Sabemos que las palabras de Dios siempre son verdad y que lo que Él anuncia sobre el futuro siempre se cumple. ¡Qué placer poder descansar en la certeza de nuestro futuro!

Preguntas para reflexionar

  • ¿Confías en que Dios siempre es fiel a Su palabra?
  • ¿Hay alguna promesa de Dios a la que necesites aferrarte?
  • ¿Qué tan fiel eres a tu palabra?

Lectura para profundizar

2 Pedro 1:16-21.


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1 Walter Kaiser, Jesus in the Old Testament. Sitio web del Se­minario Teológico Gordon Conwell, se accedió el 13 de mayo de 2019. https://www.gordonconwell.edu/resources/Jes­us-in-the-Old-Testament.cfm
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