Cómo cultivar la lectura en medio de una agenda ocupada

Cómo cultivar la lectura en medio de una agenda ocupada

No podemos dejar que nuestras ocupaciones nos abrumen y nos lleven a dejar de lado las cosas que verdaderamente son importantes.

Vivimos en tiempos complicados y cargados. Usualmente cuando le preguntamos a alguien cómo está, es probable que la respuesta que recibamos tenga que ver con las muchas responsabilidades que la persona posea. Como mujeres, en nuestras distintas etapas podemos encontrarnos llenas de responsabilidades. Yo misma lo he vivido: me encuentro con un estilo de vida cargado, llevándome a estar ocupada todo el tiempo.

Pero debemos tener cuidado y examinarnos en todo momento. La Palabra nos enseña de manera clara en Eclesiastés 3:1: “Hay un tiempo señalado para todo y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo”.

La lectura es un hábito que debemos aprender a cultivar, y mucho más cuando vivimos con agendas tan ocupadas. 

No podemos permitir que nuestras ocupaciones nos abrumen y nos lleven a dejar de lado las cosas que verdaderamente son importantes y tienen un valor eterno. Una de esas cosas es la lectura, tanto de la Palabra como de otros libros que puedan ayudarnos en nuestro sano crecimiento espiritual. La lectura es un hábito que debemos aprender a cultivar, y mucho más cuando vivimos con agendas tan ocupadas. 

Aquí quiero compartir contigo algunas formas prácticas que pueden ayudarte a cultivar el hábito de la lectura.

1. Orar.

La oración es una parte fundamental en cada aspecto de nuestra vida. Cuando oramos, le pedimos al Señor de su gracia y misericordia para hacer de nuestra agenda una que lo glorifique.

¿Qué podemos pedir en oración? Primero, que nos organicemos para sacar tiempo para leer, estudiar su Palabra, y meditar en ella. Y segundo, que podamos leer otros libros que nos ayuden en nuestro crecimiento espiritual, y a tener un conocimiento claro de muchos temas importantes para nuestro caminar con el Señor en cada etapa de nuestra vida.

Mateo 7:7 nos enseña: “Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá”.    

2. Ser intencionales.

Una de las cosas más importantes para poder lograr objetivos claros y avanzar en nuestra lectura, tanto en la Palabra como de otros libros, es tomar la decisión de hacerlo y planificarlo como una prioridad. Las cosas que no planificamos como prioridad se ahogan en medio de nuestras ocupaciones.

“Porque, ¿quién de ustedes, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla?”, Lucas 14:28.

3. Formar el hábito.

Si quieres ser una mujer que cultiva la lectura en medio de tus tantas ocupaciones, tienes que comenzar haciendo pequeños cambios. Por ejemplo, pudieras dedicar unos 20 minutos diarios a la lectura. También puedes formar el hábito de llevar un libro en tu cartera o bolso, de esa manera podrás leer en aquellos lugares donde no estés haciendo nada específico (por ejemplo, cuando estás en una cita médica o mientras vas en el autobús).

4. Rendir cuentas.

Poder compartir con una hermana cómo va tu progreso en la lectura hace que tengas más disciplina, pues serás animada y exhortada a tener un espacio en tu agenda para la lectura.  

“No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; reprende al sabio, y te amará. Da instrucción al sabio, y será aún más sabio, enseña al justo, y aumentará su saber”, Proverbios 9:8-9.  

5. Unirte a un club de lectura.

La lectura es fundamental para nuestro crecimiento espiritual.

Hoy tenemos la bendición de tener ministerios como Coalición por el Evangelio, que proveen espacios para la lectura y te dan la oportunidad de compartir tus comentarios. Este tipo de espacios te ayudan a ser intencional al hacer de tu lectura una prioridad.

También puedes ponerte de acuerdo con algún grupo de amigas y decidir leer el mismo libro, para luego compartir lo que han aprendido. Hacer esto nos ayuda a ser estimuladas y a sentir un mayor compromiso con nuestra lectura.

“El hierro con hierro se afila, y un hombre aguza a otro”, Proverbios 27:17.

Querida hermana, en medio de una agenda ocupada, no es fácil cultivar la lectura, pero estas formas prácticas te ayudarán en esta área. La lectura es fundamental para nuestro crecimiento espiritual y para hacer discípulos en tu hogar, en tu iglesia local, o en cualquier otro lugar al que Dios te envíe.

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