¿Cuál es la marca de la bestia? | #CoaliciónResponde

Probablemente el 666 es el número más conocido de la Biblia. Las películas, los libros, y las especulaciones que han surgido de esta cifra han sido muchos más que la cantidad literal que el famoso número representa. El interés por interpretarlo no es nuevo; maestros como Ireneo, quien vivió en el segundo siglo, también lidiaron con su significado.

En la actualidad parece haber una obsesión por identificar a algún personaje de la historia con la Bestia, dígase Hitler, un Papa, o algún líder político. Si queremos simplemente relacionar el 666 con alguna persona o evento, las posibilidades se vuelven interminables, desde Ronald Reagan hasta Barney el dinosaurio. ¿Qué representa este número en realidad? ¿Y qué clase de discernimiento es necesario cuando Juan nos invita a interpretarlo?  

La marca que menciona Juan en Apocalipsis 13:11-18, que se “da” en la mano derecha o en la frente, es el nombre o número de la bestia sin el cual nadie puede comprar ni vender. Para entender esta marca, tenemos que primero entender lo que el pasaje nos dice sobre la bestia y sobre su número.

Tres interpretaciones posibles

A continuación quiero resumir las interpretaciones posibles para este número.

1) Tecnología. La interpretación más común y llamativa tiene que ver con identificar el número con alguna tecnología presente o futura, ya que el pasaje dice explícitamente que quien no tenga la marca no puede comprar ni vender (Apoc. 13:17). ¿Cómo podría un gobierno global controlar quién vende o compra si no es con alguna clase de chip, tarjeta de crédito, o código de barras?

El problema principal con esta interpretación es que se presta a demasiadas posibilidades y especulación, y ninguna tecnología (por lo menos no la que tenemos hoy en día) vincularía explícitamente la fe de una persona al uso de esa tecnología. También debemos considerar cómo habrían entendido los lectores originales una profecía así. Ciertamente los cristianos del primer siglo experimentaron discriminación social y económica al no participar en las festividades de los gremios a los dioses de cada nación. En esos casos, “la marca” que no tenían era el involucrarse en las fiestas paganas.

De hecho, la iglesia de Esmirna ya estaba viviendo una situación así (Ap. 2:8-11). Puede ser que exista un sistema tecnológico futuro para identificar a los cristianos; sin embargo, la realidad clara del pasaje y aplicable a la mayoría de los cristianos que han existido es que existe discriminación social contra los cristianos que buscan seguir y ser fieles a Dios por encima de todas las cosas.  

2) Gematría. Esta es una de las interpretaciones recientes más usadas pero más debatidas en la Iglesia. En los tiempos en que se escribió Apocalipsis, era muy común el que las letras tuvieran equivalentes numéricos, y que cada nombre tuviera también un número. La gran mayoría de intérpretes coinciden en que Nerón era una figura del anticristo para la primera iglesia. Nerón ha sido uno de los ejemplos más claros de maldad y de liderazgo político anticristiano en la historia. En la gematría, la transliteración del nombre “César Nerón” del griego al hebreo da como resultado el número 666. En apoyo a esta teoría, algunos manuscritos posteriores en latín de Apocalipsis cambian el número 666 por 616, el cual es el equivalente a “César Nerón“ en latín.

Para aquellos que interpretan el apocalipsis de manera preterista, el libro fue escrito en los años 60 d. C., y está prediciendo los ataques de Nerón sobre la primera iglesia, que para ellos estaban por venir. La postura futurista ve a Juan viendo hacia a atrás en la historia unos años (habiendo escrito Apocalipsis alrededor del 90 d. C.) a la persecución que desencadenó la destrucción del templo en 70 d. C., así que Nerón es más bien una figura histórica que antecede y apunta al último anticristo. Todo esto sería como si Juan estuviera diciendo, el último anticristo será otro (y más severo) Nerón. Para una explicación más detallada sobre la interpretación de gematría del 666, puedes escuchar este programa.

3) Símbolo de hombre. La mayoría de los comentaristas ven mayor peso en interpretar el 666 como un número que debe ser interpretado simbólicamente. A la luz del resto de Apocalipsis, donde los números tienen un significado conocido a sus lectores originales, tiene sentido entender que el 666 representa más que solo una marca de carácter comercial y económica, o el nombre de una persona. Si tomamos en cuenta que el número 7 es el equivalente a la perfección en la Biblia, entonces el 6 triplicado representa los esfuerzos del anticristo por imitar a Dios, pero siempre quedándose corto.

Y si lo queremos ver dentro de un panorama más extenso, el 666 no solo representa a la bestia final, sino a toda la humanidad caída que siempre ha tratado de colocarse como su propio dios y salvador pero nunca puede lograrlo (es número “de hombre”, no “de un hombre”).

El hombre fue creado el sexto día, y el séptimo día —el día de reposo— es el día del Señor. Kim Riddlebarger dice:

“El número 666 es ‘perfectamente imperfecto’ en contraste con el número de perfección, el siete. El número seis repetido tres veces implica trabajo interminable sin descanso. El patrón de la creación, para los humanos, era trabajar seis días y descansar el séptimo, como lo hizo el Creador. Pero en este caso, aquellos que llevan la marca de la bestia trabajan sin cesar y nunca entran en el descanso esperado del sábado”.1

La marca de la bestia de la que habla Juan representa la lealtad de sus seguidores. Esta marca en la mano derecha o en la frente no es una marca literal, sino lo opuesto a lo que leemos en Éxodo 13:9, donde Dios le manda a su pueblo que lleven su ley en la frente y en la mano. El significado simbólico de esta marca también se establece viendo el contraste con la marca de los escogidos de Dios en Apocalipsis 9:4 y la similitud con el nombre blasfemo en las cabezas de la bestia (Ap. 13:1). La frente y la mano representan tanto la convicción de una verdad como las acciones que reflejan esa convicción.                                    

Conclusión

Satanás siempre imita a Dios. A lo largo de todo el libro de Apocalipsis, Satanás —simbolizado en el dragón— y sus representantes en la Tierra (llamadas “bestias”, que son una especie de parodia de la Trinidad), han hecho señales y prodigios, incluso una aparente resurrección. Finalmente, Satanás tiene marcados a sus seguidores, así como Dios tiene marcados a los suyos. Es mi entendimiento que el significado de las marcas en Apocalipsis refleja la costumbre antigua de marcar a los esclavos como símbolo de tener un amo, así como también los soldados romanos eran marcados para identificar su alianza y lealtad al imperio romano.

Toda la humanidad, desde el principio hasta ahora, está divida en dos categorías: los que están con Dios y los que están contra Dios. No existe ninguna categoría intermedia. En ese sentido, la marca de la bestia (el número de hombre), que siempre quiere ser su propio Dios, quiere ser independiente a Dios, y que al final está en contra de Dios, siempre ha existido. También siempre han existido anticristos (1 Jn. 2:18-23). Al acercarnos a la tribulación futura y a la manifestación del anticristo final, esta diferencia será más clara y marcada, y con consecuencias de discriminación global para la Iglesia de Cristo.

Entiendo que, más allá de especulaciones interminables sobre personajes políticos y religiosos, y sobre las tecnologías presentes y futuras, debemos recordar que desde el principio existe una batalla contra la serpiente (Gen. 3:15). Toda la humanidad está dividida en dos categorías (Mt. 25:31-34), y aunque por un tiempo parezca que el mundo está dominado por Satanás y su influencia, al final Dios siempre gana (Ap. 19:20-21; 20:9-10).


[1] K. Riddlebarger, The Man of Sin: Uncovering the truth about the antichrist (Baker), p. 113
Lectura recomendada:

#CoaliciónResponde es una serie donde pastores y líderes de la iglesia responden a inquietudes que llegan a Coalición por el Evangelio por diversos medios, y que son parte de las inquietudes que caracterizan la iglesia en nuestra región.
Imagen: Lightstock
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