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Cómo se siente Jesús realmente con tu comportamiento

Una reseña de «Manso y humilde», de Dane Ortlund.

Hace un año, mientras revisaba el perfil de los patrocinadores de un libro que abordaba temas sobre el evangelio, bastante popular en una década, me sorprendí al darme cuenta que de esos 17 reconocidos líderes cristianos, seis habían renunciado o habían sido retirados de su ministerio. Eso es una caída de más de un tercio de ellos en solo diez años y parece que caen más cada día. Aunque los fracasos del liderazgo no son nada nuevo, dos cosas han sido particularmente sorprendentes en los últimos años. En primer lugar, las razones para la remoción de algunos de ellos han sido con frecuencia algo más que el pecado sexual.

Reflexiona en estas descripciones (todas de Christianity Today) sobre el comportamiento de líderes conocidos que renunciaron o fueron removidos:

«Manipulación, actitud dominante, falta de unidad bíblica».
«Arrogancia, responder al conflicto con un temperamento rápido y un discurso duro, y dirigir al personal y los ancianos de una manera dominante».
«Abuso espiritual a través del acoso e intimidación, demandas autoritarias».
«Insultar, menospreciar e intimidar verbalmente a otros».
«Varias expresiones de orgullo».

Estos líderes no son aptos para el ministerio debido a su dureza, enojo y orgullo.

Manso y humilde

Manso y humilde

B&H Español. 224 páginas.

En Manso y humilde: El corazón de Cristo para los pecadores y heridos (B&H Español, 2021), Dane Ortlund presenta el corazón de Cristo para los pecadores y los que sufren. Ortlund quiere que sepamos quién es realmente Jesús, qué le es más natural, qué fluye de Él más libre e instintivamente. En el fondo, Jesús es manso y humilde.

El corazón de Cristo es fundamentalmente un corazón tierno, abierto, acogedor y comprensivo; un corazón que se regocija de amar a su pueblo aún más de lo que ellos se regocijan de recibir su amor.

B&H Español. 224 páginas.

En segundo lugar, lamentablemente, los problemas de liderazgo han estado cerca de casa. Todas las descripciones anteriores son de líderes que han estado conectados con The Gospel Coalition de una forma u otra. Este no es simplemente un problema de «allá afuera». En un día en el que muchos líderes seculares son cada vez más despiadados, groseros y desquiciados, es importante que los cristianos presten atención a la instrucción de Jesús cuando indicó que «no debe ser así entre ustedes» (Mt 20:26). Sin embargo, con demasiada frecuencia, es así.

Hay otro problema serio. Este es más silencioso, menos dramático, y no obstante tan pernicioso y omnipresente, tan común en los bancos como en los púlpitos.

¿Por qué nos sentimos espiritualmente secos?

Muchos cristianos que conocen el evangelio luchan, sin embargo, por experimentar y disfrutar al Cristo del evangelio. Quizás eso se deba en parte a que no están del todo seguros de que Cristo los disfrute a ellos. Viven con la sensación de que Cristo a menudo está un poco harto de ellos; que están a unos pocos pecados de agotar su paciencia; que está más gruñón que contento cuando piensa en ellos; que incluso si está dispuesto a perdonar, lo hace de mala gana y con reproche. Recuerdo estar sentado con una dama mayor, santa y querida, que me confesó que durante años había luchado contra la culpa leve. Aunque confiaba en Jesús, nunca sintió que estuviera a la altura. En su mente, ella siempre lo estaba decepcionando.

Los siguientes dos problemas causan un daño incalculable: los líderes que se enfrían fracasan en mostrar el corazón de Cristo a los demás, y los cristianos que no pueden disfrutar del evangelio que creen no conocen el corazón de Cristo por sí mismos. En el fondo, ambos problemas surgen de no experimentar a Jesús como realmente es. Seamos honestos: los amantes de Jesús que son reformados y centrados en el evangelio necesitan, tanto como cualquier otra persona, ver y conocer a Jesús tal como es en realidad. A pesar de nuestra buena teología, también tenemos una necesidad desesperada de saber qué hace latir el corazón de Cristo, junto con nuestros amigos de otras tradiciones.

Estas son algunas de las razones por las que estoy tan agradecido por el libro nuevo y oportuno  de Dane Ortlund, Manso y humilde: El corazón de Cristo para los pecadores y heridos (B&H Español, 2021). En 23 excelentes capítulos, Ortlund presenta el corazón de Cristo para los pecadores y los que sufren. Ortlund quiere que sepamos quién es realmente Jesús, qué le es más natural, qué fluye de Él más libre e instintivamente. En el fondo, Jesús es manso y humilde. El corazón de Cristo es fundamentalmente un corazón tierno, abierto, acogedor y comprensivo; un corazón que se regocija de amar a su pueblo aún más de lo que ellos se regocijan de recibir su amor.

Argumento incesante

Debido a que conocemos a Jesús de manera preeminente por medio del texto bíblico, el libro de Ortlund está centrado de forma incesante en la Escritura. Debido a que recibimos ayuda en nuestra comprensión de la Biblia a través de la sabiduría de aquellos que nos han precedido, el libro frecuentemente extrae de la sabiduría de los puritanos de 400 años de antigüedad, particularmente Thomas Goodwin, Richard Sibbes y John Bunyan.

Debido a que el mensaje de la Biblia sobre el corazón de Jesús es una verdad para saborear, no solo para conocer, y debido a que los puritanos eran pastores espirituales, no solo titanes intelectuales, este libro es más una teología pastoral que un simple libro de texto. Su objetivo es confortar y consolar, dar la bienvenida a sus lectores a una experiencia ampliada y vivificante de Cristo. Lo hace con rigor intelectual, resumiendo cuidadosamente el flujo de los libros de la Biblia en aras de la interpretación contextual, interactuando regularmente con escritores de la historia de la Iglesia y tratando de manera útil preguntas interpretativas y teológicas importantes (por ejemplo, ¿la intercesión actual de Cristo sugiere que falta algo en la expiación?).

También tiene otros matices. Ortlund reconoce que el Cristo amable y misericordioso también arde con ira santa y siempre obra con perfecta justicia (p. 29-31, 110-114). De hecho, una de las contribuciones más importantes del libro es su argumento de cómo el amor y el juicio encajan en el corazón del Dios trino.

Siguiendo a Goodwin y basándose en pasajes como Isaías 28:21, Jeremías 32:41 y Lamentaciones 3:33, Ortlund argumenta que el juicio de Dios, aunque es claramente parte de su carácter y gobierno soberanos, no obstante es su «obra extraña». Él trae juicio con un «desgano» comparado con la forma en que se siente acerca de sus obras de misericordia y redención. Su corazón más profundo, su deseo más íntimo, es mostrar misericordia a su pueblo.

Cómo experimentar el amor de Cristo

El lenguaje es de vital importancia en un libro que no busca solo persuadir la mente, sino sanar el corazón y fomentar una nueva experiencia en Cristo. Una verdad hermosa debe expresarse bellamente. Las palabras y las imágenes deben atravesar la mente y anidar en el corazón. Solo escucha estas imágenes de palabras y formas simples y conmovedoras de decir la verdad:

«Lo que el helio hace a un globo es lo que el yugo de Jesús hace a Sus seguidores. Somos animados por Su infinita gentileza y Su accesible e inigualable humildad» (p. 24-25).
«La intercesión es la constante “actualización” de nuestra justificación ante la corte celestial» (p. 82).
«Su corazón no es como una flecha, disparada rápidamente y que pronto cae al suelo; o un corredor, que sale rápidamente del punto de partida y pronto se detiene y vacila. Su corazón es una avalancha que cobra impulso con el tiempo; un incendio forestal, que crece en intensidad a medida que se extiende» (p. 203).

Al explicar la intercesión de Cristo, Ortlund nos pide que nos imaginemos escuchando a Jesús orando en voz alta por nosotros en la habitación contigua. Al desempacar la exposición que Thomas Goodwin hace de Hebreos 4:15, Ortlund nos pide que imaginemos a un amigo tomando nuestras propias manos y poniéndolas sobre «el pecho del Señor Jesucristo resucitado» para que podamos sentir «la fuerza de los más profundos afectos y anhelos de Cristo» (p. 47).

Ortlund cree que «es imposible sobrevalorar o sobreexaltar el cariñoso corazón de Cristo» (p. 31). Estoy de acuerdo con esta afirmación, esto es particularmente cierto para aquellos de nosotros que necesitamos ser persuadidos a diario del anhelo de Cristo por perdonarnos y abrazarnos una vez más.

Las facetas inexploradas de un diamante

El enfoque de las «facetas del diamante» de Manso y humilde, el cual estudia a Cristo desde muchos ángulos, en lugar de desarrollar un argumento que se construye de capítulo en capítulo, corre el riesgo de sentirse un poco repetitivo a veces. Sin embargo, este diamante en particular provee vistas tan exquisitas que vale la pena estudiarlo atentamente. De hecho, me encantaría ver algunas de sus facetas más exploradas.

¿Cómo se relaciona el amor de Jesús por los pecadores con su pasión por la gloria de Dios? Hacer y responder esta pregunta asegurará que no tengamos una visión egocéntrica o claustrofóbica del amor de Jesús por nosotros. ¿Cómo se relaciona el amor de Jesús por los pecadores con el amor de Dios dentro de sí mismo? Jesús fue amado por el Padre desde antes de la fundación del mundo (Jn 17:24), y da a conocer el nombre del Padre a sus discípulos, sobre quienes oró: «para que el amor con que me amaste esté en ellos y Yo en ellos» (Jn 17:26). ¿Qué significa que el amor de Dios por Dios está ahora dentro de nosotros?

Al principio de Manso y humilde, Ortlund pregunta a sus lectores: «¿Vives con una consciencia no solo de Su obra expiatoria por tu pecado, sino también del anhelo de Su corazón en medio de tu pecado?» (p. 18). Es una pregunta de importancia crucial, una en la que cada uno de nosotros haría bien en reflexionar. Oro para que muchos lean este libro con atención, que Dios lo use para formar líderes cristianos más amables y gentiles, y para formar cristianos más confiados y gozosos. Cristianos que saben en el fondo que son bienvenidos ante el corazón anhelante y generoso de Jesús.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por el Equipo Coalición.

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