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Mi esposa y yo vivimos unos años en un hermoso apartamento en el que había cortes eléctricos frecuentes. Cada corte necesitaba una reparación en una sección distinta del tendido eléctrico del apartamento. Hasta que un día apareció la causa de tantos apagones. Un equipo de empleados de la empresa eléctrica se presentó con la noticia: “Tuvieron un pequeño incremento en el consumo eléctrico y venimos a revisar por qué”. Después de hacer las revisiones respectivas, descubrieron que ¡el fusible principal de la casa tenía un falso contacto! El “pequeño” incremento que ese falso contacto generó nos llevó a pagar aquel mes 17 veces más de lo habitual.

Aunque me parece gracioso recordar esa experiencia, ahora considero de importancia que los cables estén bien asegurados a los empalmes y los tornillos. De lo contrario, el peligro y el costo de una conexión deficiente puede ser muy alto. ¡Esto es aun más alto cuando se trata de nuestra “conexión” como cristianos con las culturas modernas! Esta experiencia y el costo de la lección aprendida vinieron a mi mente al leer el libro: Cultura y conexión, de Daniel Strange, director universitario del Oak Hill Theological College en Londres.

Nuestra urgente necesidad de una conexión firme

El evangelio de Cristo es en sí mismo relevante frente a la cultura. Sin embargo, existen demasiados clichés para afirmar que los cristianos —en muchos casos— somos responsables de la actitud reacia contra el cristianismo desde distintos frentes sociales. Pero esa aversión no la genera solo nuestra deficiencia al interactuar con la sociedad, sino que la genera también el mensaje de confrontación del mismo evangelio (Jn 14:6; Mt 10:34; 1 Co 1:18). Por si fuera poco, no olvidemos que muchos sectores de la sociedad tienen su propia cultura y cosmovisión diametralmente opuestas a las de la Escritura.

Cultura y conexión

Cultura y conexión

Poiema Publicaciones. 228.

Necesitamos libros como Cultura y conexión. A través de siete capítulos y tres apéndices, Daniel Strange comparte reflexiones que nos llevan a permanecer firmes en la fe, pero también a ser bíblica y estratégicamente comprensivos en nuestra percepción e interacción con la cultura actual.

Poiema Publicaciones. 228.

Ante estas realidades y los enormes desafíos que representan, nos preguntamos ¿qué significa “conectar” con la cultura? ¿Cómo podemos conectar con la cultura sin ser legalistas, pero tampoco condescendientes? ¿Cómo podemos cumplir con nuestra tarea como iglesia de manera que hagamos un trabajo eficaz? Parte de la respuesta está en el respaldo que nos da el Espíritu Santo al guiarnos a la verdad (Jn 16:13-15). También la Biblia revela el equipamiento que los creyentes tenemos disponible para servir en el peligroso mundo en que vivimos (Ef 6). Strange señala que “Pablo dependía completamente de la persona y obra del Espíritu Santo y, a la vez, razonaba, argumentaba y demostraba” (p. 29).

Asimismo necesitamos libros como Cultura y conexión, porque contiene reflexiones que nos llevan a permanecer firmes en la fe, pero también a ser bíblica y estratégicamente comprensivos en nuestra percepción e interacción con la cultura actual. A través de siete capítulos y tres apéndices, los consejos de Strange me llevaron a pensar en por qué la iglesia tiene tantos “apagones” que evidencian una conexión débil con la cultura y cómo solucionarlos. Quizá estemos buscando soluciones paliativas, pero el problema principal está en la conexión deficiente en un punto clave: ¿Sabes si estás conectando bíblicamente con la cultura? Piensa un momento en el fusible de aquel apartamento donde viví y pregúntate ¿Estás conectando adecuadamente con la cultura del lugar donde te desenvuelves? ¿Cómo iniciar un proceso de conexión o reconexión? Strange te ayudará a responder a estas y otras preguntas en su libro.

Qué es la cultura y cómo expresa significado

Pablo señaló que los judíos buscaban poder y que los griegos buscaban sabiduría (1 Co 1:22-24). ¿Qué busca una persona del mundo occidental en el presente? ¿Quizá libertad, paz, satisfacción, estatus o identidad? ¿Qué es lo que tú estás buscando? Strange afirma que las respuestas están en la cosmovisión y la cultura que ha desarrollado cada individuo y sociedad: “La cultura es el conjunto de historias que nos contamos para hablar sobre el significado del mundo” (p. 23). Por eso debemos comprender que:

“La cultura expresa un significado. Es la manera en la que interpretamos el mundo, aun cuando nuestra conclusión sea que el mundo no tiene sentido. La cultura es la manera en que comunicamos y ‘vivimos’ nuestra cosmovisión: lo que es importante, lo que es correcto e incorrecto, lo que es verdad, cómo podemos conocer y ser felices” (p. 23).

Si no comprendemos la cultura, es difícil discernir si hemos confundido el evangelio con la cultura y si hemos sido demasiado rígidos o demasiado flexibles.

“Así que para interactuar eficazmente con nuestros amigos y presentarles el evangelio —para poder darles una ‘razón’ que ellos encuentren razonable— necesitamos entender exactamente cuáles son sus presuposiciones, y cómo podemos enfrentarlas. Y para poder identificar sus presuposiciones debemos entender su cosmovisión” (p. 32).

Para que el corazón del cristiano responda ante la necesidad que tienen las culturas del presente, hace falta amar como Dios ama a la humanidad (1 Jn 4:8). Para amar adecuadamente a nuestro prójimo es necesario que conozcamos su cultura y cosmovisión. Ahora, ¿cómo podemos saber cuál es la cosmovisión de una persona? Mirando las historias culturales que consume y que crea.

Además, para amar al prójimo también es necesario que ellos conozcan a Cristo por medio de nosotros. Nuestro Señor se dio a conocer (Jn 1:14). ¡La cultura necesita ver la gloria del unigénito del Padre! Ellos necesitan ver Su gracia y Su verdad por medio de nosotros; porque Él habita en los creyentes pero también, según Strange, deben ser confrontados en amor (Jn 14:23). Strange llama a esto, “El cumplimiento subversivo: conectar, confrontar”, y explica que “debemos tener pasión por la gloria de Dios y pasión por las almas perdidas. La idolatría y los idólatras deben angustiarnos. Y esto debe llevarnos a confrontar la cultura y conectar con ella” (p. 98).

Por lo tanto, debemos reconocer que no se trata de nuestras estrategias, sino de cuánto dependemos de Dios para servirle en su obra.

Un libro de mucha utilidad

Sea que comprendas o no lo que significa “Cristianismo Reformado”, disfrutarás mucho el capítulo 4, donde Strange expone una brillante aplicación de Las cinco solas de la Reforma para conectar con la cultura. A partir de la página 107, Strange desarrolla el “Método del Cumplimiento Subversivo” que está compuesto por cuatro pasos que necesitas conocer para comprender mejor cómo llevar a la práctica el proceso de conectar con la cultura. Las historias que contiene al final se prestan para hacer estudios de casos en grupo que ayudarán a avanzar en el ejercicio de conectar con la cultura.

Sabemos que la relación entre creyentes suele traer roces y mucho más al interactuar con las culturas ajenas a la iglesia. Sin embargo, quiero cerrar con una cita del autor que trae consuelo y aliento:

“[En Cristo] todo es transformado y visto con ojos nuevos. Nuestro dolor y sufrimiento —si bien es real, triste y frecuentemente misterioso— nunca es aleatorio, sino que sirve para hacernos más como Cristo (Heb 12:6). Incluso la muerte, nuestro último enemigo, pasa a ser nuestra (1 Co 3:22). En las palabras del Catecismo de Heidelberg, la muerte ‘le pone fin a nuestro pecado y es la entrada a la vida’” (p. 51).

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