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En su momento inaugural, la ley de Moisés —o ley mosaica— se refirió a la ley que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí, poco después de haber liberado al pueblo de Israel de la esclavitud en Egipto. Sin embargo, con el desarrollo de la historia bíblica, la ley de Moisés llegó a abarcar más que solo los diez mandamientos o las leyes contenidas en los libros de Éxodo y Levítico.

Hablar de la ley de Moisés es hablar de la Torá,[1] por su escritura en hebreo.[2] Torá significa: instrucción, dictamen, decisión, prescripción, norma, precepto, rito, ley, y poner los fundamentos.[3] Es por esto que Torá alude a la doctrina fundamental que sostiene toda la religión que se revela en la Biblia hebrea o el Antiguo Testamento, y es el título más antiguo y específico para referirse a la primera gran sección de la Biblia.[4]

Torá, en griego nómos, alude a los primeros cinco libros de la Biblia que tradicionalmente se asocian con Moisés, y que en círculos cristianos conocemos como el Pentateuco (Mt. 5:17).[5] Posteriormente en la historia, tanto los judíos de la diáspora en sus sinagogas como los cristianos en las iglesias comenzaron a identificar a los libros de la Torá o nómos con su nombre griego: Pentateuco. Este nuevo término se refiere a los “rollos contenidos en cinco estuches”, pues cada libro en la antigüedad se disponía en rollos.[6]

En su uso corriente, Torá —o ley mosaica— designa:

  • La revelación específica dada por Dios a Moisés en el Sinaí (Éx. 20).
  • El conjunto de mandamientos divinos revelados en Levítico (cp. Lev 17-24).
  • El Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio). 
  • El Antiguo Testamento en general (conocido como Tanak o Miqrá).[7]

De esto inferimos que la ley de Moisés o ley mosaica adoptará alguno de estos significados de acuerdo al contexto donde aparezca en la Biblia.

Al ser una porción tan importante de la Escritura, los creyentes necesitamos saber cómo leerla a la luz del evangelio y comprender su correcta aplicación para nuestros días. Mientras hacemos eso, es importante recordar que nuestra salvación no es por la obediencia a la ley (pues somos pecadores que no pueden obedecer perfectamente) sino solo por la fe en el Salvador (Ro. 3:20; Gá 2:16;  Ef. 2:8-10). Toda la ley apunta a Jesús y su obra redentora por nosotros y para la gloria de Dios (Lc. 24:25-27; Ro. 3:21-22).


[1]  K. Elliger y W. Rudolph, eds., Biblia hebraica stuttgartensia (Stuttgart, Alemania: Deutsche Bibelgesellschaft, 1997) pág. 395.
[2] En la misma Biblia aparecen algunas expresiones compuestas que usan el término Torá, por ejemplo: sefer ha-Torá, que significa “el libro de la Ley” (Neh. 8.3); Torát Moshé, o la “Ley de Moisés” (2 Cr. 23.18; 30.16); o sefer Torát Moshé, que traducido es: “el libro de la Ley de Moisés” (2 R. 14.6; Neh. 8.1). En Samuel Pagán, Introducción a la Biblia hebrea (Barcelona, España: Editorial Clíe, 2012) pág. 130.
[3] Luis Alonso Schökel, “Torá”, Diccionario bíblico hebreo—español (Madrid, España: Editorial Trotta, 1999) pág. 796.
[4] Samuel Pagán, Introducción a la Biblia hebrea. Pág. 129.
[5] La versión griega llamada Septuaginta (LXX), registra la frase como Nómou Môusé (ley de Moisés). En Rahlfs-Hanhart, Septuaginta (Stuttgart, Alemania: Deutsche Bibelgesellschaft, 2006) pág. 401.
[6] Natalio Fernández Marcos, Septuaginta, la Biblia griega de judíos y cristianos (Salamanca, España: Ediciones Sígueme, 2008) págs. 89-96.
[7] Samuel Pagán, Introducción a la Biblia hebrea. Pág. 130.
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