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No trates a la IA como si fuera tu pastor

«Soy cristiana. Solo me he perdido unos cuantos servicios dominicales, pero la gente ya ha empezado a preguntarme qué hice el fin de semana y por qué no estuve presente, tratando de entrometerse en mi vida privada. Este es un ambiente tan tóxico… ¿cómo debería enfrentarme a ellos?».

Esta es una pregunta que una hermana cristiana le planteó a DeepSeek (una IA generativa). DeepSeek tardó solo doce segundos en dar una respuesta de varios cientos de palabras, que concluía así:

Puedes cambiar tu forma de pensar: no eres una «desertora»; simplemente eres «David en el desierto». Antes de regresar, tienes derecho a aprovechar este tiempo para estar quieta delante de Dios. La próxima vez que alguien te pregunte, incluso puedes sonreír con calma y decir: «Estoy aprovechando este tiempo en el desierto para asimilar algunas lecciones que Dios me ha dado. Regresaré una vez que las haya procesado. Por favor, no dejes que mi ausencia te afecte».

Respuestas como esta nos hacen preguntarnos: ¿Deberíamos hacerle preguntas a la inteligencia artificial sobre nuestra vida espiritual? Es capaz de dar respuestas instantáneas, citar las Escrituras e incluso superar a algunos hermanos —y consejeros cristianos— en la delicada expresión de sus consejos.

Los que andamos por el camino de la cruz no negamos el sufrimiento; más bien, lo vemos como parte integral de la soberanía de Dios y del llamado al discipulado

Pero ese es precisamente el problema: una herramienta que parece entendernos y responde rápidamente puede llevarnos fácilmente a creer que hemos recibido ayuda espiritual genuina.

Debemos comprender que Dios no ha llamado a la IA para que pastoree nuestras almas.

¿Por qué la IA parece tan útil?

El atractivo de la IA es real. Siempre está en línea, no requiere cita previa, nunca te considera una molestia y nunca muestra signos de impaciencia. Para quienes se sienten solos, están heridos o llevan mucho tiempo sin encontrar a alguien que los escuche, esta sensación de presencia inmediata es tentadora.

Además, existen diferencias entre los sistemas de inteligencia artificial. Algunos modelos están entrenados con más terminología bíblica, contenido teológico y lenguaje relacionado con la iglesia, por lo que, a primera vista, se asemejan más a las «conversaciones espirituales». Nos llamarán «hermana» o «hermano», nos dirán que «confiemos este asunto al Señor», nos ofrecerán una oración e incluso nos recordarán que vayamos a la iglesia.

Entonces, ¿cuál es el problema?

Trampa #1: Absolutizar los sentimientos

La IA es excelente para captar rápidamente las emociones de las personas. Podría decir: «Es normal sentirse así», «Tus sentimientos merecen ser reconocidos» o «Lo más importante en este momento es que cuides de ti mismo».

Estas afirmaciones no son del todo erróneas; la Biblia no niega el sufrimiento humano, pues los salmos están llenos de lamentos y el Señor ve a quienes están sufriendo. Pero si una respuesta se enfoca constantemente solo en tus sentimientos, se ha desviado de la esencia de la consejería cristiana.

Los que andamos por el camino de la cruz no negamos el sufrimiento; más bien, lo vemos como parte integral de la soberanía de Dios y del llamado al discipulado. Jesús dice: «Si alguien quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame» (Lc 9:23). El objetivo final de la Biblia no es hacernos sentir mejor; por el contrario, guía continuamente a los hijos de Dios hacia la autonegación y el seguimiento.

Trampa #2: Dar prioridad a la felicidad personal

Los valores predeterminados de la IA moderna suelen alinearse con la intuición humana contemporánea: seguridad, límites, felicidad y autonomía. Estos conceptos son razonables, pero, una vez que se convierten en los principios más importantes, entran en conflicto directo con el concepto bíblico de la obediencia.

Las conversaciones erróneas con la IA suelen ser así: «Si esta relación sigue haciéndote daño, debes priorizar tu propia felicidad. No tienes por qué forzarte a permanecer en una situación que te hace infeliz».

Una relación bíblica de rendición de cuentas suele preguntar: «¿Estás siendo fiel? ¿Estás buscando la santidad? ¿Estás cumpliendo con tu deber ante Dios? ¿Estás actuando de acuerdo con la verdad y el amor?».

La IA es buena para ofrecer consuelo, pero rara vez nos urge verdaderamente a arrepentirnos

La obediencia bíblica significa vivir dentro del orden establecido por Dios, el cual incluye el matrimonio, la iglesia, la familia y las responsabilidades comunitarias. Un cristiano puede acostumbrarse, al enfrentar cuestiones espirituales importantes, a pensar: «Simplemente le preguntaré directamente a la IA para no tener que lidiar con las complejidades de las relaciones con mi pastor, mi congregación, mi cónyuge o los ancianos». Esta no es la verdadera libertad; es un escape del entorno de obediencia establecido por Dios.

Trampa #3: Descuidar el arrepentimiento y la santificación

La IA es buena para ofrecer consuelo, pero rara vez nos urge verdaderamente a arrepentirnos. Nos animará a expresar nuestras emociones, a exteriorizar nuestros sentimientos y a derramar nuestras quejas ante Dios, pero por lo general no irá más allá: «¿Dónde está tu pecado en este asunto? ¿Has exagerado el daño que has sufrido mientras minimizabas el daño que has causado a otros? ¿Estás utilizando un sentimiento de victimismo para enmascarar tu orgullo, tu juicio, tu amargura y tu falta de disposición para perdonar?».

Esto no es ningún accidente; es una limitación estructural de la IA. La tecnología no posee ni autoridad ni valentía espiritual, y mucho menos la capacidad de asumir la responsabilidad espiritual. En consecuencia, se inclina naturalmente hacia una forma de compañía acrítica. Si bien esto puede hacernos sentir cómodos, es peligroso desde la perspectiva de la santificación cristiana.

Trampa #4: Resistirse a la autoridad

Gran parte de los datos de entrenamiento para los sistemas de inteligencia artificial está profundamente influenciada por el humanismo moderno, la cultura de la sanidad y las narrativas anti-autoridad. Como resultado, al abordar temas como el abuso espiritual, el acoso desde el púlpito y la disciplina eclesiástica, estos sistemas son más propensos a interpretar la autoridad como opresión, la obediencia como algo peligroso y el abandonar la iglesia como un camino hacia la libertad.

Por supuesto que se puede abusar de la autoridad espiritual, y los líderes de la iglesia deben someterse a la autoridad de las Escrituras; sin embargo, la Biblia no abolirá la autoridad en sí misma. Por el contrario, ordena a los creyentes que se sometan en el Señor a quienes velan por sus almas (He 13:17).

El camino verdaderamente prudente no es dejar que la IA juzgue el asunto por ti, sino volver a la Biblia y buscar la ayuda de pastores e iglesias piadosos, maduros y con fundamentos bíblicos para discernir la verdad.

Trampa #5: Adaptarse a las conclusiones implícitas en la información ingresada

Este es uno de los defectos más peligrosos —y más fáciles de pasar por alto— en las conversaciones de consejería impulsadas por la IA: tiende a seguir las conclusiones que quien pregunta ya ha presupuesto. Si dices: «Mi esposo siempre ha sido frío, egoísta y poco solidario», la IA rápidamente complementará la evidencia, profundizará la narrativa y reforzará tu convicción dentro de ese marco.

Si dices: «Mi iglesia me está acosando espiritualmente constantemente», la IA también dará por sentado que tu descripción del problema es esencialmente correcta. La IA no tiene forma de verificar los hechos, ni puede cumplir con el requisito bíblico de hacer justicia a las dos partes.

La IA no velará por tu alma, ni te reprenderá por amor cuando peques, ni dará cuenta de tu vida en el día final

Una vez que la inteligencia artificial responde dentro de este marco, podemos decir: «¿Ves? Hasta la IA lo dice». En realidad, hemos recibido un reflejo de nuestra propia información.

Proverbios señala: «Justo parece el primero que defiende su causa / Hasta que otro viene y lo examina» (18:17). También dice: «El que responde antes de escuchar, / Cosecha necedad y vergüenza» (v. 13). La IA tiende a «responder antes de escuchar», porque todo su modo de funcionamiento consiste en generar rápidamente una respuesta que parece exhaustiva basada en la información que le proporcionas.

Dios no ha llamado a la IA para que te pastoree

Dios nos ha dado la Biblia, la oración, los ancianos, otros miembros del cuerpo de Cristo, el día del Señor, la corrección, el consuelo, el aliento y la comunidad.

La IA no velará por tu alma, ni te reprenderá por amor cuando peques, ni dará cuenta de tu vida en el día final (He 13:17). La IA no cumple con los requisitos para ser anciano (1 Ti 3; Tit 1). Ni siquiera puede orar de verdad, porque no conoce a Dios; solo puede simular palabras de oración.

Lo que necesitas no es un robot espiritual que esté siempre en línea y esté de acuerdo con todo lo que dices, sino más bien los canales de gracia normales pero genuinos que Dios ya ha provisto: abrir la Biblia, arrodillarte en oración, buscar ayuda de un pastor confiable y de creyentes maduros, ser conocido, animado y corregido dentro de la iglesia, y caminar hacia la santificación.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por María del Carmen Atiaga.
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