Este artículo es una adaptación abreviada de una defensa más extensa y rigurosa que se encuentra en el libro Bautízate: Una ruta profunda para bautizarte bíblicamente (Monte Alto Editorial, 2025).
Vivimos en una época teológicamente peligrosa. Las redes sociales están inundadas con la mejor y la peor teología. En medio de este mar de contenido, el movimiento del pentecostalismo unicitario ha encontrado la manera de ganar influencia en el mundo hispanohablante, promoviendo una teología anti-trinitaria y un bautismo contrario al mandato de Cristo.
La influencia unicitaria es más grande de lo que creerías, alcanzando a más de treinta millones de adeptos en todo el mundo, con un énfasis especial en Latinoamérica y África.1 Este movimiento está convenciendo a muchas personas a negar al Dios trino y abrazar una herejía. Por lo general, la persuasión de los unicitarios comienza por cuestionar la validez del bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, para promover un bautismo en el nombre de «Jesús solo».
¿Estarías preparado para responder bíblicamente ante este desafío? ¿Puedes defender el bautismo trinitario? Considera estas siete tesis para defender la verdad bíblica ante la herejía unicitaria:
1. Jesucristo instituyó un bautismo trinitario
Jesús instituyó el bautismo trinitario como parte esencial de la misión de la iglesia. La misión de hacer discípulos se cumple yendo a las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a que guarden todas las cosas que Jesús mandó (Mt 28:19).
Esta fórmula trinitaria en el bautismo no es opcional ni secundaria; es una orden directa del Señor resucitado que refleja la naturaleza del Dios trino.
2. Hechos no prescribe un bautismo unicitario
Los unicitarios fundamentan su convicción principalmente en pasajes bíblicos hallados en el libro de Hechos de los apóstoles, donde encontramos repetidas expresiones de «fueron bautizados en el nombre de Jesús» (Hch 2:38; 10:48; 19:5). ¿Qué debemos responder ante el uso de estos pasajes para proponer un bautismo unicitario?
Defender el bautismo trinitario es, al final, defender quién es Dios y qué es el evangelio
Primero, Hechos no nos dice explícitamente cuáles fueron las palabras pronunciadas durante los bautismos apostólicos. No se menciona la fórmula litúrgica, sino que era un bautismo en el nombre de Jesús. Esta frase describe el tipo de bautismo sin hacer explícito qué fórmula usaban en la administración de la ordenanza (cp. Hch 19:3-5).
Segundo, la intención original del autor de Hechos no fue proveer instrucciones para la práctica del bautismo en las iglesias. En todo el Nuevo Testamento, el único pasaje que tiene la intención clara de proveer direcciones exactas sobre cómo administrar el bautismo es la gran comisión (Mt 28:19), donde se ordena un bautismo trinitario: «en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».
3. Lo más razonable es que los apóstoles usaron la fórmula trinitaria
Como dije antes, la Biblia no describe con precisión qué palabras pronunciaban los apóstoles al practicar un bautismo. Sin embargo, se debaten dos posibilidades: por una parte, los unicitarios creen que los apóstoles no tenían una fe trinitaria y, por lo tanto, no bautizaron con un bautismo trinitario, sino con la fórmula: «Te bautizo en el nombre de Jesús».
Por otro lado, el resto de los cristianos ha sostenido que los apóstoles tenían una fe trinitaria que se evidencia de manera clara e irrefutable en sus escritos epistolares, por lo que existe una alta probabilidad de que los apóstoles hayan bautizado usando la fórmula trinitaria. Considera las siguientes razones:
- Ellos recibieron la fórmula trinitaria como una instrucción directa de Jesús resucitado (Mt 28:19).
- Si suponemos que ellos practicaron un bautismo sin la fórmula trinitaria, ¿cómo explicaríamos tal conducta? ¿Acaso se rebelaron contra las instrucciones de Jesús, desafiando las palabras y la teología del Señor para promover una doctrina anti-trinitaria en el bautismo? ¿Acaso sustituyeron las instrucciones de Jesús e intentaron establecer una versión nueva y mejorada para la iglesia? ¿Acaso es concebible que ellos estuvieran dispuestos a ir a prisión, morir apedreados y ser torturados por fidelidad a Jesús, pero que no quisieran seguir Sus instrucciones más específicas y sencillas cuando dijo «bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo»?
- Cuando leemos los escritos neotestamentarios notamos un fervor apostólico por mantener la enseñanza de Jesús tal y como les fue entregada. Lo que Pablo también enseñó a Timoteo: «Y lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean capaces de enseñar también a otros» (2 Ti 2:2).
- Si los apóstoles no hubieran bautizado con la fórmula trinitaria, ¿cómo se explica que todos los discípulos post apostólicos (s. II y III) sí bautizaban en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo?
Por estas cuestiones es razonable concluir que los apóstoles usaron una fórmula trinitaria al bautizar, apegándose a las instrucciones claras de Jesús.
4. Mateo y Hechos pueden (y deben) armonizarse de manera ortodoxa
Existe una aparente tensión entre la descripción bíblica del bautismo en las palabras de Jesús («en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo») y en Hechos («en el nombre de Jesús»).
Los unicitarios presentan una encrucijada imposible de resolver que los obliga a reinterpretar la teología y práctica de la iglesia cristiana, llevándolos a desechar la Trinidad. Sin embargo, interpretándose cada texto dentro de su contexto e intención original, se puede hallar una armonización mucho más plausible y menos radical entre la gran comisión y Hechos.
¿Cuál es esta solución? Debemos entender que, al decir «fueron bautizados en el nombre de Jesús», Lucas no estaba describiendo la fórmula litúrgica o las palabras pronunciadas por el ministro durante el bautismo, sino la fe en Jesús proclamada por quien estaba siendo bautizado.2 Las palabras de Ananías a Pablo son el mejor fundamento para comprobar esta afirmación: «Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando Su nombre» (Hch 22:16).
5. La historia de la iglesia temprana confirma que el bautismo cristiano siempre fue trinitario
Todas las evidencias históricas apuntan al uso establecido y generalizado de una fórmula trinitaria en el bautismo desde los primeros siglos del cristianismo. Aquí la evidencia textual histórica es perfectamente coherente con el testimonio bíblico.
Escritores como Hipólito de Roma, Tertuliano, Orígenes de Alejandría, Cipriano de Cartago, Ambrosio de Milán, Basilio de Cesarea y Agustín de Hipona confirman que el modo de bautismo establecido y enseñado desde los tiempos bíblicos se hacía en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Entre todos ellos, quizás el testimonio histórico más valioso sea el de la Didajé (documento cristiano anónimo que algunos datan alrededor del año 70 d. C.) que ordena explícitamente bautizar usando la fórmula trinitaria: «Bautizad en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo» (Didajé 7:1).
Sin embargo, este documento también contiene —al igual que Hechos— una descripción de los cristianos como aquellos bautizados en el nombre de Jesús: «Pero nadie coma ni beba de la eucaristía con vosotros, excepto los bautizados en el nombre del Señor» (Didajé 9:5).
Esta generación necesita heraldos fieles que proclamen un evangelio bíblico y lo reflejan en prácticas que siguen todo el consejo de Dios
Esto no refleja dos tipos de bautismo, sino que ilustra que desde el primer siglo la expresión «bautizados en el nombre de Jesús» no se interpretaba con una fórmula bautismal diferente y rival a la fórmula trinitaria que Jesús estableció. Más bien, refleja dos aspectos complementarios del bautismo cristiano y bíblico: el creyente es bautizado en el nombre trinitario mientras confiesa su fe y se entrega a Jesús.
6. La consistencia teológica nos inclina a practicar un bautismo trinitario
Practicar un bautismo contrario a las palabras de Jesús no es solo un error litúrgico, sino una ruptura teológica con el evangelio mismo, el cual revela al Dios trino.
Recordemos que el evangelio es trinitario de principio a fin. Es el mensaje de que Dios Padre amó de tal manera al mundo que envió a Su Hijo para que el mundo fuera salvo por Su muerte y resurrección (Jn 3:16; Lc 4:18). Y después de llevar a cabo nuestra redención y ascender a los cielos, el Hijo y el Padre enviaron al Espíritu Santo a aplicar la salvación a nuestras almas (Jn 14:26; Hch 2:33).
¿Ves cómo el evangelio no tiene sentido sin la Trinidad? Como explica el teólogo Fred Sanders: «Cuanto más profundizamos en el evangelio, más nos adentramos en el misterio de la Trinidad» (Las profundidades de Dios).
7. La sensibilidad ética nos inclina al bautismo trinitario
El bautismo unicitario arremete contra la enseñanza teológica de la Biblia y, como consecuencia, socava nuestra obediencia a Cristo.
¿Qué dice sobre nuestra sensibilidad ética el que nos atrevamos a desechar las instrucciones directas de Jesús en cuanto al bautismo? La ética cristiana comienza con la sumisión humilde a la Palabra del Señor. El bautismo unicitario es peligrosamente desobediente a la revelación escrita. Deberíamos ser cautelosos cuando se nos invita a ignorar las instrucciones claras de Jesús para abrazar propuestas novedosas.
Defendamos el evangelio bíblico
Considero que defender el bautismo trinitario es, al final, defender quién es Dios y qué es el evangelio. Al proclamar el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en el bautismo no solo obedecemos a Jesús, sino que también anunciamos de cierta manera la plenitud del evangelio.
Esta generación necesita heraldos fieles que proclamen un evangelio bíblico y lo reflejen en la práctica de un bautismo trinitario que sigue todo el consejo de Dios. ¿Serás tú uno de ellos?





