Ama a tu esposa como Cristo ama a la iglesia

Nota del editor: 

Este es un fragmento del libro De camino al matrimonio (Poiema Publicaciones, 2019), por Rob Green. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

Las responsabilidades del esposo son enormes, pero no son pesadas. Para poder cumplirlas el esposo debe depender continuamente de Cristo, reflexionar constantemente en el evangelio y en las verdades bíblicas, y estar dispuesto a caminar en humildad.

Una de esas responsabilidades, como nos enseña Efesios 5, es la de amar a nuestras esposas:

“Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a Sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, porque somos miembros de Su cuerpo. ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo’. Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo”, Efesios 5:25-33 (NVI).

Esto es muy retador, y el texto bíblico incluye varias observaciones que son de mucha ayuda.

Primero, el mandato a amar es dado tres veces en unos pocos versículos. Hombres, parece ser que necesitamos escuchar este mandamiento varias veces. Amar a alguien con un amor bíblico no es fácil. Significa escoger dar, servir, cuidar, proteger, y proveerle a alguien aun cuando ella te haga sufrir. Si Dios lo permite, tu matrimonio no pasará por muchos momentos donde debas amar a pesar del maltrato. Sin embargo, toda persona que haya estado casada por algún tiempo sabe que hay momentos donde debemos amar a pesar de que lo natural sería querer vengarse.

Segundo, el amor del esposo es comparado con el amor que Jesús tiene por su iglesia. En Efesios 5 ese amor es descrito como uno que da y que santifica. El amor de Jesús por su iglesia le costó grandemente. Él fue rechazado, traicionado, y crucificado por la gente que amaba. Él soportó la ira de Dios porque los amaba. La Biblia llama a los esposos a amar a sus esposas como Jesús amó a la iglesia. No solo se trata de un proceso que llevaremos a cabo durante toda la vida, sino que es uno que requiere de la obra de Dios en nuestros corazones.

Nuestros matrimonios dependen de nuestra adoración a Cristo y de nuestra confianza en Él.

Recordar que Jesús ora por nosotros, cumple sus promesas, y nunca nos desampara ni nos deja nos da las fuerzas que necesitamos para amar a nuestras esposas como Jesús ama a Su iglesia. Es una labor que requiere de humildad cuando el orgullo clama por tener el control.

Tercero, este texto asume que te amas bastante a ti mismo. Nuestra cultura habla mucho acerca de la importancia de amarnos a nosotros mismos. Nos dice que solo podemos amar a los demás si nos amamos a primero. Pero el testimonio de la Escritura es que ya te amas lo suficiente. De hecho, hoy en día muchos se casan no porque aman a la otra persona, sino porque la otra persona les ayuda a amarse a sí mismos más que cualquier otra persona. Ese no es el patrón bíblico. La Escritura enfatiza que debemos amar a los demás.

Esposos, este llamado es enorme. Debe afectar la manera en que tratas a tu esposa cuando llegas del trabajo. ¿Le servirás o esperarás que ella te sirva? Debe afectar la manera en que hablas de ella con otros. ¿Vas a honrarla o a hablar de sus faltas y fracasos? Tu disposición a amar será revelada cuando quieras algo que ella no quiera. Quizás quieres salir a jugar fútbol o a compartir con tus amigos, o tal vez quieres intimidad. ¿Serás dirigido por el amor bíblico o por el amor propio?

¿Es fácil cumplir con este llamado? ¡Por supuesto que no! Pero es un ejemplo más de la importancia del amor, el cuidado, la gracia, y la compasión de Cristo contigo. Puedes elegir amar porque Cristo eligió amarte; puedes confesar tu egoísmo y confiar en que Él te dará el amor que necesitas darle a tu esposa. Puedes elegir dar porque Cristo eligió dar su vida por ti, y continúa dándote todo lo que necesitas para disfrutar a Dios y glorificarle (Fil. 1:6). Nuestros matrimonios dependen de nuestra adoración a Cristo y de nuestra confianza en Él. Solo así podremos amar a nuestras esposas como Cristo amó a la iglesia. Por eso es que Jesús debe estar en el centro de nuestras vidas.


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Imagen: Lightstock.
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