6 consejos para votar por un candidato político

6 consejos para votar por un candidato político

El evangelio puede cambiar a una nación, puede cambiar perspectivas, y puede cambiar todos los ámbitos de la vida de un país.

Hay pocas cosas que causan más polémica que la política. En un mundo cada vez más polarizado por ideologías completamente diferentes, el cristiano tiene una responsabilidad enorme en la sociedad.

Mucho se ha debatido entre creyentes sobre la participación política. ¿Respaldan las Escrituras esto? ¿Hasta qué punto debe un cristiano involucrarse en la política? Sin embargo, me parece que existe un consenso con respecto al cristiano y su participación a través del voto.

Buenos ciudadanos en un mal mundo

Las Escrituras enseñan que los creyentes debemos ser buenos ciudadanos. Jesús nos dio ejemplo de ello, sometiéndose a todas las normas imperiales y locales que no atentaran contra las Escrituras.

Un claro ejemplo es el famoso pasaje que relata la historia de la vez en que los escribas y principales sacerdotes intentaron sorprenderle con alguna declaración contra las autoridades políticas de Roma. Cristo les responde: “Pues den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Lc. 20:25)

Nuestra Latinoamérica ha vivido muchos procesos políticos. Si hacemos un balance general, podemos concluir que tristemente los gobiernos latinoamericanos no han sido los mejores: dictaduras en las décadas de los setentas y ochentas, inestabilidad política, crisis económicas, gobiernos populistas, corrupción en las más altas esferas, y la lista continúa. Estos antecedentes nos deben hacer reflexionar sobre la responsabilidad que tiene la Iglesia en esto. ¿Estamos haciendo nuestro trabajo? ¿Realmente somos la sal de la tierra en nuestros países?

¿Cómo votar siendo cristiano?

Considerando la premisa de que los cristianos no solo tenemos que votar, sino que es un deber hacerlo, veamos los aspectos que debemos considerar antes de acudir a las urnas.

1. Vota informado.

Votar sin informarse de los programas e ideologías que mueven a un candidato no tiene sentido. No da lo mismo votar por uno que por otro. Popularmente se dice: “Da lo mismo quién salga, mañana igual tendré que ir a trabajar con el mismo sueldo”.

No, no da lo mismo, y menos hoy. Los creyentes no debemos pensar de esa manera. Vivimos en una sociedad confundida. El progresismo liberal atenta contra los valores y principios bíblicos. Es nuestra responsabilidad votar con la mayor información disponible.

Estamos en la época de la información, pero también de la desinformación. Cada día es más difícil distinguir entre una noticia veraz y una falsa, ya que hay ejércitos de bots cuya única función es desestabilizar la opinión pública. ¡Infórmate bien! No creas todo lo que lees.

2. Vota por quien más se acerque a la enseñanza bíblica.

Ningún candidato cumplirá con todas nuestras expectativas. Sin embargo, debemos votar por el que menos se aleje de los principios bíblicos. La persona que ejerza el cargo de la presidencia (o cualquier otro cargo público), lo queramos o no, será una brújula moral para el pueblo. El líder político podrá legislar a favor o en contra de cuestiones morales que podrían cambiar a nuestros países, incluyendo el ambiente de libertad u opresión para los cristianos.

Por lo tanto, considera cuáles son las políticas sociales que defiende la persona por quien votarás. ¿Defiende la vida? ¿Defiende a los vulnerables? ¿Se opone a ideologías antibíblicas? ¿Defenderá los principios democráticos que lo han llevado hasta el poder?

Considera cuáles son las políticas sociales que defiende la persona por quien votarás. ¿Defiende la vida? ¿Defiende a los vulnerables? ¿Se opone a ideologías antibíblicas?

3. Analiza quiénes apoyan al candidato.

El candidato que apoyes responderá ante su partido, coalición, o conglomerado político que lo respalda. Por lo tanto, cuando ejerza su mandato o cargo, estará bajo la presión de los que lo apoyaron, y en muchas ocasiones perderá el rumbo u olvidará sus principios, con tal de mantener el poder.

Por lo tanto, es importante poner atención no solamente al político, sino también a las personas que lo rodean. La política, en cualquier país, es compleja. Los políticos se mueven de acuerdo a intereses, apoyos, dinero, y favores. Recuerda, entonces, que no estás votando solamente por una persona, sino por muchas.

4. Ten cuidado con las promesas exageradas.

No te dejes llevar por las promesas demasiado buenas y exageradas de los candidatos. Cada cierto tiempo un candidato hace promesas, es elegido, y no cumple las promesas que hizo, pero el pueblo se olvida de esto. Entonces, cuando viene el próximo candidato, igualmente hace promesas, y por alguna razón el pueblo piensa que él será la excepción y las cumplirá. ¡Parece que no aprendemos!

Así que cuando veas que un candidato hace promesas sin explicar cómo las cumplirá, ten cuidado. Si algo nos enseña la historia es que los políticos están dispuestos a decir prácticamente cualquier cosa que los pueda llevar al poder. Por lo tanto, busca a un candidato realista cuyas propuestas estén acorde con el momento y las necesidades del país.

5. Considera el pasado y la trayectoria del candidato.

Hace poco en mi país tuvimos elecciones presidenciales y parlamentarias. Lo digo con tristeza: al parecer cada vez llegan personas menos preparadas para el cargo. Dirigir una nación debe ser uno de los trabajos más difíciles en el mundo. Este puesto requiere preparación y experiencia, sagacidad, y humildad. El poder corrompe. Por lo tanto, el pasado del candidato puede ser (aunque no siempre) un indicador del futuro.

Si te das cuenta de que el candidato por quién votarás tiene una trayectoria de falta de humildad, abuso de poder, o falta de preparación, piénsalo bien. De nuevo, nunca encontrarás un candidato perfecto, pero tienes la oportunidad de escoger por quién votarás. Haz que tu voto cuente.

6. No olvides la soberanía de Dios.

Siempre debes tener presente que el que pone y saca gobernantes es el Señor. Pablo escribió: “Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan. Porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas” (Ro. 13:1). Quede o no el candidato por quién votaste, debes saber que las Escrituras nos instruyen a someternos, siempre y cuando el gobierno no viole la ley de Dios. Pablo escribió:

“Exhorto, pues, ante todo que se hagan plegarias, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad”, 1 Timoteo 2:1-2.

¡Dios está en control! Él pone gobiernos y los quita. Todo lo que sucede está dentro de su decreto soberano, y no hay absolutamente nada que se salga de su voluntad perfecta.

Dios pone gobiernos y los quita. Todo lo que sucede está dentro de su decreto soberano, y no hay absolutamente nada que se salga de su voluntad perfecta.

Asume tu responsabilidad

En base a las instrucciones bíblicas, somos llamados a ser ciudadanos ejemplares y competentes. Eso implica que tomemos responsabilidad de nuestras decisiones y acciones.

Vuelvo a las preguntas iniciales: ¿Estamos siendo sal de la tierra? ¿Estamos contribuyendo para que nuestro país sea mejor?

Robert Bellah, un sociólogo estadounidense (no creyente) que estudió la influencia del cristianismo en diferentes ámbitos de la sociedad, dijo: “La calidad de la cultura puede ser cambiada cuando un 2% de las personas tienen una nueva visión” (Psychology Today).

En muchos países latinoamericanos, ¡la cantidad de creyentes es mayor que eso! El evangelio puede cambiar a una nación, puede cambiar perspectivas, y puede cambiar todos los ámbitos de la vida de un país. Nuestro llamado es a obedecer las sabias palabras de nuestro Salvador:

“Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya no sirve para nada, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa”, Mateo 5:13-15.


Imagen: Lightstock.
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