Romanos 7 no describe tu experiencia cristiana

Pasajes confusos

Nota del editor: Esta es la primera entrega de un foro especial de tres partes titulado “Pasajes confusos” examinando el antiguamente debatido pasaje Paulino, Romanos 7:13–25. En la segunda parte, John Piper defiende la perspectiva de que Pablo estaba hablando de su lucha con el pecado interno como creyente. La tercera y última parte brinda una perspectiva por Martyn Lloyd-Jones.


Romanos 7:13–25 es uno de los pasajes más debatidos y controversiales en la Biblia. Agustín cambió de parecer acerca de su significado, así que hay un antecedente de inclinarnos hacia un lado y hacia el otro en nuestra propia interpretación. Reconozco que difícilmente puedo dar la última palabra en un texto que ha sido debatido por más de dos mil años.

De hecho, algunos de nosotros hemos tenido un tipo de experiencia Romanos 7 con Romanos 7. No podemos decidir lo que los versos realmente significan y concluir: Soy un intérprete depravado, ¿Quién me liberará de este dilema interpretativo?

Aunque en un artículo pequeño no puedo discutir todas las cuestiones que surgen en estos versos, defenderé por qué creo que Pablo está hablando sobre su experiencia pre-cristiana. También es importante notar que Pablo describe su vida pre-cristiana en retrospectiva. En otras palabras, mientras Pablo mira hacia atrás como un cristiano a su vida antes de Cristo, reconoce que en aquel momento no era un creyente.

Cuatro razones para una experiencia pre-cristiana

1. La estructura del pasaje

Cuando vemos Romanos 7 como un todo, encontramos una estructura clara. Esto está delineado en los versículos 5-6:

Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas despertadas por la Ley, actuaban en los miembros de nuestro cuerpo a fin de llevar fruto para muerte. Pero ahora hemos quedado libres de la Ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y no en el arcaísmo de la letra.

El versículo 5 representa la experiencia pre-cristiana, describiendo un tiempo donde “estábamos en la carne”, y explica que la carne produjo “muerte”. El versículo 6 se refiere a los cristianos en cuatro tipos: “Pero ahora”, “libres”, “muertos” (a nuestra antigua vida), y “Espíritu”. Casi todos los comentaristas están de acuerdo en que el versículo 5 se refiere a los no creyentes y el versículo 6 a los creyentes. Pero este es el punto principal: Romanos 7:7-25 explica en mayor detalle el versículo 5 y Romanos 8:1-17 el versículo 6. En los versículos del 7-25 vemos cómo el pecado, por medio de la ley, trae muerte a aquellos que están en la carne, y en Romanos 8:1-17 vemos cómo el Espíritu les da vida a aquellos que le pertenecen a Jesucristo. Romanos 7:5-6 pronostica lo que Pablo está a punto de decir en términos extraordinariamente claros.

2. El Espíritu Santo

Si movemos el caleidoscopio, podemos ver el pasaje desde otra perspectiva complementaria. El Espíritu Santo nunca es mencionado en Romanos 7:7-25, pero Pablo habla acerca del Espíritu en 15 ocasiones en Romanos 8:1-17, sugiriendo que la persona descrita en Romanos 7:7-25 es una que no tiene al Espíritu en su vida.

La esencia de lo que significa ser Cristiano es ser habitado por el Espíritu (Rom. 8:9). Vemos en ambos, Romanos 7:14 y 7:18 que el que es descrito es de la “carne”, uno que aún está en el primer Adán; una persona no regenerada.

3. La pregunta realizada en Romanos 7:13

El argumento de Pablo avanza por la pregunta que hace. Ya hemos visto que Romanos 7:5-6 estructura y pronostica la discusión consiguiente. Pero fíjate en la pregunta de Romanos 7:7: “¿Qué diremos entonces? ¿Es pecado la Ley?”. La pregunta se levanta por el fraseo de Romanos 7:5, que Pablo había dicho que nuestras pasiones pecaminosas eran despertadas por la ley y producían muerte.

Así que la pregunta que Romanos 7:7 naturalmente hace es: si las pasiones pecaminosas fueron provocadas por la ley, ¿es pecaminosa la ley? Pablo rechaza dicha opción categóricamente, argumentando que la ley es espiritual y buena (Rom. 7:12). Pero el pecado utilizó la ley como un punto de lanzamiento en nuestras vidas para traer nuestra muerte espiritual.

Pablo entonces, hace otra pregunta en Romanos 7:13: ¿Entonces lo que es bueno vino a ser causa de muerte para mí? Lo “que es bueno” aquí es claramente la ley. Pero fíjate en la pregunta: ¿la buena ley causó mi muerte? La respuesta está en Romanos 7:13b-25. Este es un poderoso argumento apoyando la experiencia pre-cristiana, ya que Pablo explica cómo el pecado usó la ley para traer nuestra muerte. El flujo del argumento encaja perfectamente con lo que Pablo dice acerca de los no creyentes en Romanos 7:5: la ley obraba en nuestros miembros mientras estábamos fuera de Cristo para separarnos de Dios, para matarnos.

4. La derrota total descrita en Romanos 7:13-25

Muchos cristianos a través de la historia se han identificado con la desesperanza y la inhabilidad del “yo” en Romanos 7:13-25. Leemos esos versículos y pensamos: Esa es mi historia; esa es mi experiencia. Su instinto es correcto, pero su interpretación es errónea. Como cristianos, estamos profundamente conscientes de nuestra continua pecaminosidad y de las muchas maneras en que no cumplimos con la voluntad de Dios. Como Santiago dice, “Todos fallamos de muchas maneras” (Stg. 3:2; cp. 2:10). Es claro que aquí la palabra fallar significa pecado. Así que Santiago no dice que pecamos ocasionalmente, si no que todos fallamos de muchas maneras.

Cada cristiano siguiendo al Señor reconoce la batalla continua con el pecado que nos afligirá hasta el día de la redención (Gal. 5:16-18). Ya somos salvos, pero aún no somos todo lo que queremos o necesitamos ser. Debemos continuar confesando nuestros pecados diariamente, así como Jesús nos enseñó en el Padre Nuestro (Mat. 6:12). El pecado continua afectándonos en pensamiento, verbo y obra hasta el día en que muramos.

Si bien esto es así, no es de eso que Romanos 7:13-25 está hablando. Sí, seguimos luchando con el pecado. Sí, quedamos cortos cada día. Pero Romanos 7:13-25 está hablando acerca de una derrota total. Así como Pablo dice en el versículo 14, “pero yo soy carnal, vendido a la esclavitud del pecado”. En otras palabras, él está describiendo una completa y total cautividad al pecado.

Vemos lo mismo de nuevo en el versículo 23: “pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros”. Pablo no está solo hablando sobre batallar con el pecado, si no con fallas frecuentes; describe una derrota completa y miserable, estar profundamente esclavizado al pecado. El “yo” es un prisionero del pecado. Una y otra vez en este pasaje, Pablo dice que quiere obedecer pero que no puede; la obediencia no vino y no podía venir, puesto que él no era nacido de nuevo.

La derrota total descrita en Romanos 7 contradice cómo Pablo describe la experiencia Cristiana en Romanos 6 y 8. Pablo proclama en Romanos 6 que ya no somos esclavos al pecado (6:6), que somos libres del pecado que nos esclavizaba cuando éramos no creyentes (Rom. 6:16-19).

Sí, aun pecamos, pero ya nos somos esclavos del pecado. Como Romanos 8:2 declara “la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte”. Tal libertad del pecado no va acorde con la persona descrita en Romanos 7:13-25, ya que dicha persona está aún esclavizada al pecado. Como cristianos, disfrutamos una victoria substancial, significante y observable (aunque no perfecta) sobre el pecado en esta vida. Aunque fallamos cada día, somos dramáticamente cambiados por la gracia de Dios.

Dos objeciones

Un número de objeciones se levantan en contra de lo que he dicho. Veamos brevemente un par de ellas. Primero, ¿cómo una referencia a los no creyentes encaja con Romanos 7:23? ¿No es cierto que este deleite y anhelo por la ley de Dios muestran que se trata de un creyente? No necesariamente. Muchos judíos piadosos amaron la ley de Dios y aun así no conocían a Dios. Pablo mismo testifica que los Judíos tienen un “celo por Dios”, aunque les faltaba conocimiento verdadero (Rom. 10:2). Puede haber celo y deleite en la ley (mira a los fariseos) cuando uno no es realmente salvo.

Segundo, Pablo cambia de escribir en pasado en Romanos 7:7-11 a presente en los versículos 14-25. ¿Acaso eso no prueba que se está hablando de los cristianos? No necesariamente. Los eruditos reconocen que el modo presente no necesariamente designa tiempo presente. La naturaleza temporal de una acción debe ser discernida desde el contexto, ya que los verbos en tiempo presente y aun los indicativos pueden ser usados en referencia al pasado o aun al futuro.

La conjugación del verbo no enfatiza el tiempo en Romanos 7:7-25. Más bien, el uso del tiempo presente aquí encaja con el estado o condición de la persona. Pablo está enfatizando la cautividad, subyugación, impotencia debajo de la ley de cada individuo. Su uso del tiempo presente no denota el tiempo pasado, sino que remarca en una manera vívida la esclavitud de la vida debajo de la ley.

Una palabra final

Si estoy interpretando este pasaje de la manera correcta, la diferencia entre yo y aquellos que ven este pasaje como la experiencia cristiana no es grande. Después de todo, ambos estamos de acuerdo que los creyentes nos quedamos cortos y fallamos en numerosas maneras y que batallamos diariamente con el pecado.

La razón por la que diferimos es porque yo veo Romanos 7:13-25 describiendo una derrota total, y esa no es nuestra historia como cristianos ya que el Espíritu Santo también nos da poder para vivir de una manera nueva.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Fabrizio Rodulfo.
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