Los hechos: Colombia aprueba la adopción por parte de parejas homosexuales

El pasado 4 de Noviembre, La Corte Constitucional de Colombia aprobó, seis votos contra dos, la adopción sin restricciones para parejas del mismo sexo. Esta decisión sigue en los talones de la decisión del 2011 de parte de la misma Corte, de que parejas homosexuales pudieran formar un núcleo familiar, dejando la incógnita de la posibilidad de matrimonio y adopción. De esta forma, Colombia se convierte en el país número 16 en el mundo con leyes que permiten la adopción por parejas homosexuales.

¿Por qué es importante?

Siguiendo el ritmo de la sociedad occidental, hemos visto cómo los gobernantes de la nación colombiana, de alguna manera creyendo que se afirma la tolerancia, la igualdad y aun el progreso, han socavado la definición de matrimonio, y ahora también afectan los derechos que los niños tienen a estar en un hogar constituido por un padre y una madre.

Las decisiones de orden moral y ético afectan el pensamiento de la nación, y nos afecta como parte de una sociedad que avanza hacia un declive moral. Con más de 48 millones de personas, Colombia es el segundo país de población hispanohablante en América Latina. Las decisiones que se tomen en nuestra nación de una forma u otra repercuten en todo el continente.

¿Con qué apoyo cuenta esta decisión?

Como creyentes, afirmamos que el diseño de la familia no fue algo que la desarrollado por la sociedad, sino que responde al orden divino. En el principio, Dios determinó que el matrimonio es constituido por hombre y mujer (Gn. 2:24); esto es luego reafirmado por nuestro Señor Jesucristo (Mt. 19:5). En Su Palabra, Dios le da a la humanidad el mandato de fructificar, mostrándonos no solo el diseño para la familia, sino también para la sociedad. Supuestas “familias” constituidas por parejas homosexuales no pueden fructificar ni reproducirse, puesto que están contradiciendo su misma naturaleza. Que la sociedad quiera contradecir el diseño de Dios al permitirle a estas parejas la adopción no tiene sustento en la Ley de Dios.

Además de nuestra autoridad principal que es la palabra de Dios, es interesante ver La Constitución Política de Colombia, en el Capítulo 2 artículo 42 dice lo siguiente:

Artículo 42. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio o por la voluntad responsable de conformarla.

De esta forma, esta decisión está en contra a la misma Constitución de la nación. Además, encuestas han demostrado que la mayoría del pueblo Colombiano rechaza esta iniciativa. Por lo tanto una minoría está tomando una decisión que afecta a toda la nación

¿Cómo afecta a la nación?

La decadencia moral de nuestra sociedad empieza cuando se ataca el núcleo fundamental como lo es la familia, cuando se “legaliza” el pecado y se consideran como normal conductas que las palabra de Dios menciona como pecaminosas. Esto es una muestra de una sociedad que avanza cada vez más hacia lo que nos enseña Romanos 1:18-32, y de manera particular a la sentencia del versículo 32: “Ellos, aunque conocen el decreto de Dios que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican”. Las leyes de nuestra nación muestran aprobación a aquellas cosas que Dios dice nos hacen dignos de muerte.

¿Qué puede hacer la iglesia?

Como iglesia, no podemos ignorar estos acontecimientos, ni mucho menos pensar que no nos afecta. Dios nos ha colocado para ser sal y luz: la sal no solamente es para sazonar sino para preservar. El Señor espera que su pueblo ayude a preservar Su verdad en un mundo caído. Tampoco nos ayuda la pasividad detrás de frases como “es un juicio de Dios, nadie puede hacer nada”. Definitivamente entendemos que Dios es soberano y reina sobre todas las cosas, pero no podemos excusarnos en Su soberanía como excusa para no hacer nuestra parte. Ciertamente la iglesia debe orar más, evangelizar más, y actuar más, clamar por un avivamiento en la nación y buscar alcanzar a su comunidad. Como ciudadanos, esto también implica que los cristianos debemos ser sabios a la hora de elegir a los gobernantes.

Hay algo más las familias de las iglesias deben considerar: adoptar. La adopción es un ejemplo viviente y hermoso de lo que es el evangelio. Si alguna vez has sentido esta inquietud, te animo a que en oración procures dar ese paso y que recibas a un niño en tu hogar como lo que será: tu hijo o hija. El cambio en las circunstancias de estos pequeños es un despliegue tremendo de la gracia que Dios tiene con cada uno de nosotros. A la vez, es una proclamación para el mundo de una iglesia viva y en acción.

Para aquellos que estamos en Colombia, hay algo más que podemos hacer: La senadora Viviane Morales quien ha participado en varias iniciativas en defensa de la familia, está impulsando una recolección de firmas para un referendo que logre revertir esta decisión desde la página web Firme por Papá y Mamá. Allí explican cómo podemos imprimir un formulario, recolectar las firmas, y entregarlos para impulsar este proyecto. Animo también a ver este video y a tratar de que tu iglesia se involucre en esta iniciativa.

“La religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo”, Santiago 1:27

Crédito de imagen: El Tiempo.
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