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¿Alguna vez he hablado con un ángel sin saberlo?

Cuando nos enfrentamos con Hebreos 13:2 (“No se olviden de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles”), es fácil preguntarse: ¿Alguna vez he hablado con un ángel sin saberlo? O, tal vez esa señora que detuvo el cochecito, evitando que mi hijo rodara hacia la calle, era… bueno, ya sabes.

Mientras que el pasaje sí hace referencia a los ángeles, el autor no estaba realmente interesado en que los creyentes registraran encuentros cercanos con mensajeros celestiales, como revela una mirada más de cerca al contexto.

Una cultura de hospitalidad

Tanto en la cultura judía y en la grecorromana general, la hospitalidad era un patrón importante de las personas virtuosas. Hospedarse en una posada era costoso y peligroso, ya que las posadas eran conocidas como lugares de reunión para prostitutas y ladrones. Así que las personas tendían a depender de la amabilidad de la gente normal cuando viajaban o se encontraban en una gran necesidad en algún lugar extraño.

Por ejemplo, se decía de una ciudadana romana llamada Junia Theodora, quien vivió en Corinto alrededor de la época en que se escribió Hebreos (c. 64 d.C.), que era “amable con todos los viajeros, tanto individuos particulares como con los embajadores”. En la obra judía Testamento de Job, escrito aproximadamente un siglo antes, el héroe escribe: “Establecí en mi casa 30 mesas con comida a todas horas, solo para extraños”. Cuando llegaba un extraño pidiendo limosnas, Job tenía un requisito: primero el huésped tenía que sentarse y comer.

Dado este trasfondo cultural, no es sorprendente que mostrar hospitalidad fuera una expresión importante del amor cristiano en los tiempos del Nuevo Testamento (Stg. 4:13; 1 P. 4:9; 1 Ti. 3:2), especialmente cuando se trataba de aquellos que viajaban por causa del ministerio (Mt. 10:11; Hch. 16:15; Flm. 22; Tit. 3:13).

El contexto literario es vital

Comprender el contexto literario de Hebreos 13 es vital. Al final del capítulo 12, el autor concluye su advertencia final: “demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Heb. 12:28-29). Luego, al comienzo del capítulo 13, ofrece una serie de exhortaciones prácticas sobre cómo demostrar devoción en la comunidad cristiana (Heb. 13:1-6).

La mayoría de las exhortaciones listadas —permanecer con aquellos que se enfrentan a la persecución, honrar el matrimonio, defender la pureza sexual, estar libres del amor al dinero— eran instrucciones generales comunes sobre cómo vivir bien para el Señor. Conjuntos de instrucciones generales sobre la vida cristiana, como este, se encuentran a lo largo del Nuevo Testamento.

Las primeras dos instrucciones del capítulo 13 están directamente relacionadas entre sí y comparten un lenguaje similar:

  • El amor fraternal (philadelphia) debe continuar.
  • No se olviden de mostrar hospitalidad (philoxenias), porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. (Hebreos 13:1-2).

La hospitalidad es una forma de expresar amor fraternal

Observa que las dos palabras claves comienzan con “phil”. Los escritores del Nuevo Testamento usaron el término philadelphia transliterado, “amor fraternal”, para hablar del afecto especial que une a los hermanos y hermanas en Cristo. (La palabra griega philos se refiere a un amigo o a tener un interés especial en alguien, y adelphia está relacionada con las palabras para hermano y hermana.)

Philoxenias, por otro lado, se refiere a la amistad o la atención especial mostrada por la hospitalidad (la palabra griega xenos significa “extraño”, y la palabra xenia normalmente se refiere a hospitalidad). Por lo tanto, la hospitalidad era una forma de expresar amor fraternal (y otras formas se mencionan en los versículos subsiguientes). En estos dos versículos, entonces, el autor exhorta a sus oyentes a ser caracterizados por el amor a sus hermanos creyentes y por llevar una vida hospitalaria, probablemente refiriéndose a los demás creyentes de la iglesia (Ro. 12:13; 1 P. 4:9) y a los “extraños”, especialmente a los creyentes que viajan. La hospitalidad es el enfoque claro de Hebreos 13:2.

Conectado a Génesis 18

Esta conexión se vuelve aún más clara con la adición de la frase “a través de ella algunos sin saberlo han hospedado ángeles”. Es muy seguro que se hace alusión a la historia de Abraham en Génesis 18:1-16, quien fue considerado el modelo principal de hospitalidad entre los judíos del primer siglo (por ejemplo, los escritores Filo y Josefo). En ese pasaje Abraham alberga a Yahweh y a dos ángeles (18:12; cf. 19:1). Corre a saludarlos, haciéndoles reverencia (18:2), proveyendo agua para lavarse los pies (18:4), dándoles un lugar para descansar (18:4), alimentándolos con un festín de pan de calidad, carne, y lácteos (18:5-8), y escoltándolos por el camino al salir (18:16). Estos fueron considerados actos ejemplares de hospitalidad.

Entonces, ¿qué revelan estos trasfondos culturales y literarios sobre Hebreos 13:2? Sugieren que el autor escogió la historia de Abraham, no para centrarse en los seres angelicales principalmente, sino para resaltar un gran ejemplo de hospitalidad. Así que su punto principal no es: “¡Podrías perderte de una experiencia sobrenatural con un ser extraterrestre si no me escuchas!” Más bien, exhorta a sus lectores: “Estén caracterizados por una hospitalidad ejemplar; sean como Abraham”. En otras palabras, cultivar una vida y hogar abierto hacia otras personas.

Imitando al padre Abraham

Me he dado cuenta de que la hospitalidad no solo me da el privilegio de bendecir a los demás, sino que también es un regalo de bendición de Dios para mí. Mi vida ha sido enormemente enriquecida por una política de “puertas abiertas”.

La hospitalidad no solo me da el privilegio de bendecir a los demás, sino que también es un regalo de bendición de Dios para mí

Entonces, ¿cómo podemos mostrar hospitalidad a los demás? He aquí algunas maneras en que mi esposa y yo hemos experimentado la hospitalidad, compartido la hospitalidad con otros, o hemos oído hablar de maravillosos ejemplos de hospitalidad entre los creyentes:

  • Hospedando frecuentemente a grupos de estudiantes para una comida y para tener comunión entre nosotros.
  • Hospedando a ministros de otros países.
  • Alimentando y pasando tiempo con misioneros en descanso.
  • Ayudando a una familia a adoptar un huérfano y manteniendo una relación con esa familia.
  • Hospedando a un pasante o a un estudiante extranjero de intercambio.
  • Teniendo un estudiante viviendo con la familia durante una temporada.
  • Hospedando a una comunidad de refugiados en la iglesia local.
  • “Nos vemos en la posada”, un ministerio para las personas sin hogar que utiliza la iglesia como refugio temporal durante los meses de invierno.
  • Permitiendo que una familia necesitada de vivienda utilice una casa cuando la familia anfitriona está ausente durante un período prolongado.
  • Invitando a los no creyentes a comer en casa.
  • Hospedando estudios de grupos pequeños o eventos de hermandad.
  • Permitiendo que amigos en el ministerio, o amigos en el cuerpo más amplio de Cristo, se hospeden en nuestra casa cuando pasen por el área.

Estas son solo algunas de las muchas aplicaciones posibles de Hebreos 13:2. No creo que nuestra familia haya tenido a un ángel hospedándose con nosotros, pero este versículo nos anima a seguir cultivando vidas de hospitalidad abierta y generosa, siguiendo el ejemplo del padre Abraham.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Sergio Paz.
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