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Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado de El libro que tu pastor quiere que leas (Pero no se atreve a pedírtelo) (Poiema Publicaciones, 2019), por Christopher Ash. Puedes descargar una muestra gratuita visitando este enlace.

¿Cómo podemos ayudar a nuestros pastores? Ayudándoles en el cuidado de sus vidas y de su doctrina. Ellos nos cuidan (Heb. 13:17), pero también hay un sentido en el que nosotros los debemos cuidar amorosamente. No como espectadores del programa “Gran Hermano”, sino como personas que vigilan porque se preocupan por ellos y los aman.

Hay varias maneras en las que podemos hacerlo. A continuación consideraremos la lectura, las conferencias, las licencias para estudiar, los días libres y las vacaciones…

La lectura

Un pastor sabio espera y aspira no dejar la práctica de leer sobre teología. No solo las lecturas que necesita para preparar los sermones o alguna otra enseñanza bíblica, sino las que lo ayudan a desarrollar cada vez más profundidad y amplitud en su entendimiento. A su vez, esto le ayudará a crecer en madurez y repercutirá en la extensión de su pensamiento acerca de la dirección de la iglesia.

Aunque ya no soy pastor, quiero dar un ejemplo personal. Mientras escribo este libro estoy tratando de pasar tal vez media hora al día leyendo y tomando notas de una biografía clásica de Agustín de Hipona, tal vez el teólogo más grande de la parte occidental de la iglesia de los primeros siglos. No tengo que hacerlo para preparar algo en particular, sino que es una práctica que alimenta mi entendimiento, nutre mi corazón y estimula mi participación activa en las cuestiones doctrinales, las cuales son tan relevantes en la actualidad como lo eran al final del siglo cuarto y el comienzo del quinto. Esta clase de lectura era igual de valiosa y nutritiva cuando era pastor.

Pero —y este es el punto— este tipo de lectura es lo primero que sacrificamos cuando estamos muy ocupados. El año pasado dejé de hacerlo por varios meses debido a las presiones del trabajo.

Cuidar a nuestros pastores incluye comprender con empatía las diferentes presiones del ministerio pastoral.

Una forma grandiosa de animar a nuestros pastores es que alguno de los líderes laicos de la iglesia hable con ellos sobre cómo están distribuyendo su semana o sobre cómo les está yendo con buenas resoluciones como esta, y luego tratar de animarlos —amablemente— a perseverar: “¿Cómo te va con la biografía sobre Agustín? ¿Qué estás aprendiendo?”.

Las conferencias

La planeación de conferencias no tiene fin, y algunas de ellas causan un gran agotamiento físico. Algunas conferencias son atroces, ya que incluso acaban con las energías del pastor más animado, por lo que se deben evitar como las plagas. Pero hay muchas que son buenas, en las que los pastores serán afilados como “el hierro se afila con el hierro” (Pr. 27:17) al tener la oportunidad de compartir con otros pastores. En su mejor expresión, estas conferencias pueden ser de gran ánimo y estímulo para un pastor diligente.

Yo solía servir con el ministerio The Proclamation Trust en Londres, el cual ofrece conferencias para pastores en el Reino Unido. Mi esposa lideró durante varios años el equipo que realiza tres conferencias anuales para las esposas de los ministros, las cuales también son de gran ánimo a pesar del poco tiempo e inversión que se requiere. Hay movimientos similares que tienen conferencias parecidas en otros países. Una señal de que una iglesia es sabia es que paga con gusto para que sus pastores (y, si es apropiado, sus esposas) asistan a conferencias como esas, tal vez una vez o dos veces al año.

Las licencias para estudiar

A esta licencia a veces se le llama sabático, y es una práctica común en las instituciones académicas. Algunas iglesias y denominaciones proveen para que sus ministros puedan usar estas licencias de manera regular. He visto que los ancianos o líderes laicos que trabajan, tal vez en el mundo de los negocios, a veces luchan por entender cómo se justifican estas licencias.

Pero en mi experiencia he visto que una iglesia llega a entender los posibles beneficios de esto cuando deja de ver el pastorado con una mentalidad de negocios, lo cual es inapropiado. El liderazgo pastoral de la iglesia local llega a ser tan intenso que prácticamente se resiste a la oración y la quietud, y reprime la reflexión seria en la Biblia, la naturaleza humana, los problemas contemporáneos y así sucesivamente. Un pastor que puede, de vez en cuando, salir de las presiones del cuidado diario de una iglesia tiene una mayor posibilidad de dedicarle tiempo a dichas reflexiones; y cuando lo haga, el beneficio será para toda la iglesia.

Las licencias para estudiar deben planearse con cuidado, en colaboración con los ancianos de la iglesia. Debe incluir un tiempo de vacaciones ya que, por lo general, los pastores están exhaustos cuando comienza dicha licencia; pero también debe incluir la clase de estudios, o tal vez de visitas a otras iglesias, que renueven al pastor y lo traigan deseoso de volver a su labor pastoral de predicar, enseñar, y ejercer su liderazgo.

Lo que revitaliza a un pastor puede que no produzca lo mismo en otro, pero lo importante es que la licencia sea de refrigerio para el que la toma. Antes de mi primer sabático, mis ancianos insistieron en que primero debía terminar el libro en el que estaba trabajando. En realidad me molestó que dijeran eso, pero después vi que fue sabio. Ese tiempo me revitalizó de maneras que hubieran sido imposibles si yo hubiera estado trabajando en completar el libro. Por el contrario, en mi segundo sabático, estaba pasando por una crisis nerviosa ¡y a la vez estaba trabajando (irónicamente) para completar un comentario sobre el libro de Job! Tristemente —aunque no sorprendentemente— ese tiempo de licencia no me dio descanso ni me revitalizó de la forma que tanto necesitaba.

Los días libres

Cuidar a nuestros pastores incluye comprender con empatía las diferentes presiones del ministerio pastoral. Es posible que algunos pastores usen las presiones que enfrentan para victimizarse, diciendo: “Es tan difícil para nosotros. Nunca lo podrías entender…”. Olvidan que bastantes discípulos cristianos han enfrentado presiones horrendas, inseguridades laborales, incertidumbres financieras y problemas de salud. Los pastores no tienen el monopolio de la presión.

Debemos ayudar a nuestros pastores a tener en cuenta los límites dados por Dios.

Aun así, hay varias formas distintivas en las que el ministerio pastoral agota, pues las personas que tienen necesidad son agotadoras, y parte de la naturaleza del trabajo pastoral es que requiere una comunicación intensiva con personas que tienen grandes necesidades. Todos los cristianos estamos expuestos a la tristeza, pero los pastores deben vivir de cerca con el dolor y lo sufren de forma personal. Cuando la mujer con el flujo de sangre tocó a Jesús por fe, Él se dio cuenta de que, de alguna manera, había salido poder de Él (Mr. 5:30). Puede que en un sentido análogo, los que nos dan su cuidado pastoral sientan que las energías salen de ellos; y muchos pastores dan testimonio de esto.

Es por esto que debemos ayudar a nuestros pastores a tener en cuenta los límites dados por Dios. El principio del día de reposo fue dado en la Creación, así que nuestros pastores serían necios si creyeran que pueden estar por encima de esto y trabajar las 24 horas del día, 7 días a la semana, 365 días al año. Además, nosotros seríamos necios si nos unimos a ellos en esta insensatez. Debemos asegurarnos de que tengan un verdadero día libre en el que no piensen en temas relacionados con el liderazgo de la iglesia, excepto en los casos muy excepcionales de una verdadera emergencia pastoral. Un pastor nuevo y joven dijo que su iglesia es “insistente y estricta en cuanto a mí descanso los días libres y los festivos”, y escribió que eso le “permite trabajar duro y descansar bien”.

Las vacaciones

Como en cualquier otro trabajo, hay que hablar claro sobre cuántos días de vacaciones son permitidos. Un ministro dijo que fue muy poco útil que su iglesia le dijera: “Toma todo el tiempo que necesites”, ¡porque nunca se sintió cómodo tomando vacaciones! A veces debemos asegurarnos de que los pastores realmente estén usando sus días de vacaciones, porque hay algunos que trabajan obsesivamente y que con frecuencia toman menos tiempo de descanso del que deberían.

¿Por qué no piensas ahora mismo en las formas en que tu iglesia puede ayudar a sus pastores?


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Imagen: Lightstock.
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