×

La «flor de porcelana» o «flor de cera» es una planta trepadora cuyo origen se encuentra en países de Oriente. Da una flor pequeña, de color blanco o rosado con el centro rojo, con una belleza muy particular que radica en que sus pétalos parecen de porcelana, de allí su nombre. Lo cierto es que su forma y aspecto es diferente y eso las hace atractivas.

Un llamado a la belleza de la santidad

Las mujeres cristianas tenemos un llamado de parte de Dios a ser santas porque Él es Santo. Esto implica tener diferencias distintivas al mundo que nos rodea, tanto en pensamientos como en conducta porque buscamos glorificar a Dios y dar a conocer a Cristo.

En esto hay belleza: la belleza de dar gloria a Dios, de cultivar un espíritu tierno y sereno, de llevar vida con nuestras palabras, de ver cómo la verdad de Dios es suficiente para cada área de nuestras vidas y cómo transforma a quienes nos rodean dándoles «un futuro lleno de esperanza» (Jr 29:11).

Bellamente distintas

Bellamente distintas

Editorial Portavoz. 160 páginas.

Bellamente distintas: Conversaciones entre amigas sobre fe, vida y cultura (Editorial Portavoz, 2021), expresa que «ser santificadas en la verdad significa ser bellamente distintas del resto del mundo. Se nos otorga una nueva identidad en Cristo y se nos aparta del mundo. Ya no pensamos y vivimos como el mundo, sino como Dios manda. Y esto puede resultar convincente y atractivo» (p. 8).

Este nuevo recurso es producto de la colaboración de quince mujeres que nos invitan a conversar sobre diferentes temas a la luz de Biblia. Cada capítulo abre una conversación diferente y cautivante, donde podemos aprender más de la Palabra de Dios y también de las experiencias de sus autoras.

Editorial Portavoz. 160 páginas.

La introducción del libro Bellamente distintas: Conversaciones entre amigas sobre fe, vida y cultura (Editorial Portavoz, 2021), resume lo expresado: «Ser santificadas en la verdad significa ser bellamente distintas del resto del mundo. Se nos otorga una nueva identidad en Cristo y se nos aparta del mundo. Ya no pensamos y vivimos como el mundo, sino como Dios manda. Y esto puede resultar convincente y atractivo» (p. 8).

Este nuevo recurso es producto de la colaboración de quince mujeres que nos invitan a conversar sobre diferentes temas a la luz de Biblia. Cada capítulo abre una conversación diferente y cautivante, donde podemos aprender más de la Palabra de Dios y también de las experiencias de sus autoras.

El libro está estructurado en tres secciones que nos ayudarán a pensar, escuchar y hablar de modo que no absorbamos los mensajes del mundo, al mismo tiempo que nos involucramos con las personas a nuestro alrededor e impactamos nuestro entorno para la gloria de Dios.

Cada sección nos desafía desde un área diferente. Es por esto que quisiera enfocarme de manera muy resumida en tres formas en que podemos ser bellamente distintas:

1) Siendo bellas al pensar distinto

Estamos inmersas en una sociedad llena de mensajes que constantemente consumimos y transmitimos. El mundo tiene algo para decirnos sobre muchos asuntos: desde nuestra vida íntima y el trabajo, hasta lo que hacemos para distendernos; como ver una película o leer un buen libro; y todas esas cosas no son malas en sí mismas, de hecho, podemos usarlas para la gloria de Dios. Sin embargo, puede que no nos estemos deteniendo a considerar y reflexionar en qué mensajes nos están llegando de aquello que consumimos de la cultura que nos rodea.

La actitud que tuvieron nuestros hermanos de Berea (Hch 17:10-11), puede ser aplicada a cada área de nuestras vidas. «Podemos empezar por considerar cada fenómeno cultural a la luz de la Biblia y pedir la ayuda de Dios mientras buscamos practicar el discernimiento. No debemos apartarnos del mundo y la cultura secular, ni debemos aceptarlo todo» (p. 14). 

2) Siendo bellas al escuchar distinto

En nuestro día a día, las ocupaciones y responsabilidades distraen nuestra mirada del mandato de Jesús de ir y hacer discípulos. Muchas de nosotras tenemos prioridades relacionadas con nuestras familias y, con frecuencia, dejamos esa tarea para los misioneros o las personas enfocadas a tiempo completo en el evangelismo. Sin embargo, «cada vez que interactúas con alguien que no eres tú, tienes la oportunidad de hacer discípulos a todas las naciones» (p. 73).

Cada día tenemos dos opciones: podemos optar por relacionarnos con personas que se parezcan a nosotras, y mantenernos en nuestro entorno cultural, o podemos ser intencionales en «romper con nuestro propio mundo cultural y entrar en el de otra persona. A medida que construyes relaciones con personas que de otra manera vivirían en un mundo alejado de las influencias cristianas, les darás la oportunidad de escuchar y responder al evangelio» (p. 75).

Estamos llamadas a ir; eso puede comenzar cruzando la vereda y estando abiertas a encontrarnos con realidades, culturas y problemas diferentes a los nuestros, pero para los cuales el evangelio puede ser una gran noticia. 

3) Siendo bellas al hablar distinto

Dios se ha comunicado con nosotras. Él tiene mucho que decir sobre nuestras relaciones y cultura. Con nuestra obediencia podemos ser una fiel imagen de Él por medio de lo que decimos y cómo hablamos. La Biblia habla de mujeres que glorificaron a Dios por medio de sus palabras y fueron usadas como un medio para la salvación del pueblo de Dios: Abigaíl, Ester, Loida y Eunice, entre otras. Sin embargo, también podemos dañar y causar problemas con lo que decimos.

Proverbios nos llama constantemente a que usemos nuestras palabras sabiamente, siendo como la mujer del capítulo 31 que «abre su boca con sabiduría» (Pr 31:26). Hoy podríamos pensarlo así también: «usa sus manos con sabiduría» para escribir en las redes y en los mensajes de texto que enviamos. Debemos examinar qué decimos y cómo lo hacemos para asegurarnos de que estamos llevando vida y sabiduría con nuestras palabras al entorno que nos rodea. Tenemos la «oportunidad única de ser bellamente distintas mientras llevamos el mensaje de Jesús a un mundo desesperado por un discurso vivificante» (p. 115).

Bellamente distintas profundiza en cada uno de estos tres puntos y las autoras nos llevan a reflexionar en torno a ellos, enfocándonos en diferentes áreas de la vida de manera clara, práctica y bíblica.

No estamos solas

Quizás estás pensando «esto es inalcanzable. ¿Cómo puedo saber de qué modo ser diferente? ¿Cuáles mensajes debo oír y cuáles no?». Hay registro de una oración de Jesús donde pedía al Padre que santifique a los discípulos en Su verdad (Jn 17). Esto aplica también a nosotras. La palabra de Dios es la que cambia nuestra manera de pensar y, en consecuencia, nuestra manera de vivir.

En la medida que pasamos tiempo en la Palabra de Dios «estamos siendo “santificadas en la verdad”: transformadas para pensar y vivir a la manera de Dios» (p. 7). Dios está comprometido con nuestras vidas y no estamos solas. Podemos ayudarnos unas a otras a cumplir la maravillosa tarea de proclamar el evangelio, tenemos al Espíritu Santo que es nuestro ayudador y a Cristo, quien intercede por nosotras y conoce nuestra debilidad.

Corramos a Él para ser bellamente distintas.


Adquiere el libro.

CARGAR MÁS
Cargando