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Deja que la teología te lleve a la acción misionera

Una mirada al propósito de Pablo al escribir Romanos

¿Qué viene a tu mente si te digo que voy a hablar de teología? Quizás piensas en lo que yo pensaba hace un tiempo, que se trataba de un conjunto de palabras largas, raras y difíciles. Y si están en griego, ¡mucho mejor!

Tal vez piensas que la teología está reservada para el ámbito académico y que es algo demasiado abstracto como para que tenga algún valor para el común de los creyentes.

Sin embargo, todos tenemos una teología y la ponemos en práctica todo el tiempo. Por ejemplo, si decimos una frase sencilla como «Jesús es el Señor», en el fondo estamos aplicando conceptos teológicos que se resumen en esa expresión.

Pablo entendía que conocer a Dios no solo es un privilegio, sino también una responsabilidad

Además, la teología define cómo vamos a vivir. En resumidas cuentas, cuando hablamos de teología, estamos hablando del conocimiento que tenemos sobre Dios. Si ese entendimiento es erróneo o está distorsionado, entonces nuestra manera de vivir también lo estará.

La teología es más que conceptos abstractos o un ejercicio mental, abarca la aplicación y la vida diaria. Para comprobarlo, quiero invitarte a ver lo que el apóstol Pablo enseña sobre esto con su Carta a los romanos y cómo nos conduce a la acción misionera.

¿Por qué Pablo escribió Romanos?

El propósito de esta epístola es objeto de debate. Hay quienes piensan que el propósito principal fue transmitir la sana doctrina a una iglesia que el apóstol no había visitado. Otros consideran que el objetivo era netamente pastoral e intentaba resolver disputas entre los creyentes de origen judío con los que provenían del mundo gentil. Por último, otros hermanos proponen que el propósito de Pablo era únicamente misionero y buscaba apoyo para llegar a España.

Más allá de los argumentos para aceptar una u otra propuesta, la realidad es que todas tienen algo de razón. No tenemos que quedarnos con una idea desechando las demás porque no son mutuamente excluyentes. Por el tamaño de la carta, no sería una locura pensar que el apóstol tuvo varios objetivos en mente al ponerse en contacto con la iglesia de Roma.

Lo que tenemos más claro es la situación en la que escribe Pablo. Se encontraba en la ciudad de Corinto, en la etapa final de su tercer viaje misionero.1 Su plan era viajar a Jerusalén para llevar la ofrenda recolectada para los hermanos necesitados y luego viajar a España para seguir predicando a Cristo, pasando primero por Roma (Ro 15:25-29). Esto demuestra que estamos ante una carta escrita en el contexto del esfuerzo misionero, por lo que tener en mente esta situación nos ayuda a apreciar las implicaciones prácticas de su teología.

Una teología que moviliza

Pablo había sido llamado para «para promover la obediencia a la fe entre todos los gentiles» (Ro 1:5) y, debido a la gracia que había recibido, sentía una «obligación tanto para con los griegos como para con los bárbaros» (v. 14). Pablo entendía que conocer a Dios no solo es un privilegio, sino también una responsabilidad. Quería que los romanos también se sintieran movilizados con él y fueran parte de la misión de Dios.

Con este objetivo, el apóstol utiliza conceptos teológicos que sirven de fundamento firme para la vida cristiana.

Comienza su discurso demostrando que tanto los judíos como los gentiles están bajo pecado (Ro 1:18–3:20) y, por lo tanto, están destituidos de la gloria de Dios (Ro 3:23). Sin embargo, Dios envió a Cristo para que, por medio de la fe en Él, las naciones volvieran a tener comunión con el Creador. Por lo tanto, aparte de Jesús, las naciones no tienen ninguna posibilidad de salvación (Ro 3:2 – 4:25).

El evangelio no solo nos salva, sino que también nos santifica y nos impulsa para vivir a la altura del llamado que recibimos

Por eso Pablo quería llevar el evangelio a España, donde Cristo no era conocido, porque sabía que las personas de esas regiones estaban condenadas y eran incapaces de recibir la salvación si nadie iba y les predicaba sobre Jesús.

Quienes no reciben el evangelio no pueden tener paz para con Dios (5:1), viven conforme a la carne (7:5), esclavizados por el pecado (6:6) y sin esperanza real (8:24). Es cierto que no podemos hacer nada con quienes rechazan la Palabra de Dios, como sucedió con muchos de Israel (9:30 –1 0:4), pero sí podemos trabajar para que todos tengan la posibilidad de escuchar (10:14-15).

De esta manera vemos que Pablo utiliza una teología robusta para animar a los cristianos a involucrarse en la labor de anunciar el evangelio entre quienes nunca lo han oído (Ro 15:14-33). El evangelio no solo nos salva, sino que también nos santifica y nos impulsa para vivir a la altura del llamado que recibimos (Ro 12:1 – 15:13).

¿Por qué importa crecer en el entendimiento teológico?

Pablo buscaba que los romanos crecieran en su teología para que así tuvieran el deseo de ser parte de la expansión del evangelio. De manera similar, a medida que conozcas más a Dios, podrás alinear más tu vida a Sus perfectos propósitos.

La Carta a los romanos es una demostración de que estudiar teología no es un simple ejercicio racional e intelectual, sino que nos lleva a conocer un poco más del Dios infinito al que adoramos, y de cómo eso tiene impacto en la manera en la que vivimos. Cuanto más conocemos de Él, mayor será nuestra motivación para darlo a conocer, puesto que no podemos dar lo que nunca hemos recibido.

A medida que conozcas más a Dios, podrás alinear más tu vida a Sus perfectos propósitos

Así que, en la Biblia encontramos todo lo que Dios quiso revelar de Sí mismo, para que sepamos cómo vivir en esta tierra (2 Ti 3:15-16). Por ende quiero animarte a anhelar conocer cada día más a nuestro Señor en Su Palabra, para que eso te motive a llevar una vida en la que Él reciba la honra por todo lo que haces.

Sobre todo, quiero dejarte una pregunta: ¿qué es lo único que puedes hacer en la tierra para la gloria de Dios, pero que no podrás hacer en el cielo? La respuesta es predicar el evangelio a los que nunca lo han oído. Así que anhelo que puedas crecer en tu fe para cumplir con tu llamado y llevar una vida que valga la pena ser vivida.

No hay separación entre la teología y nuestra misión de llevar el evangelio, como si una fuera teoría reservada para las universidades y la otra fuera una aventura llevada a cabo sin formación. Por el contrario, la teología correcta nos impulsa a desear anunciar a Cristo hasta lo último de la tierra.


1. Esto se hace evidente debido a que se menciona una colecta que debía recogerse en Acaya, región en la que se ubicaba Corinto (Ro 15:25-26). También menciona a personas como Febe de Cencrea, ciudad-puerto de Corinto (Ro 16:1-2); Gayo, uno de los pocos bautizados por Pablo en Corinto (Ro 16:23;1 Co 1:14); y Erasto, tesorero de aquella ciudad (Ro 16:23; 2 Ti 4:20). ↩
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