¿Cómo sé si debo adoptar?

¿Alguna vez has orado una oración peligrosa? ¿El tipo de oración que, si se responde, sacudiría tu vida, cambiaría todo, y te obligaría a apoyarte en Jesús a cada momento? ¿El tipo de oración que tu autosuficiencia no respondería?

Hace años, cuando mi esposo era pastor en el extranjero, alentó a los miembros de nuestra congregación a elevar una oración peligrosa por ellos mismos o por su familia. Durante su sermón se pasaron pedazos de papel. Les pidió que escribieran algo que sospechaban que Dios les estaba llamando a hacer, pero que no habían estado dispuestos a considerar u orar porque sentían demasiado miedo. O que era demasiado peligroso. Demasiado loco. Demasiado difícil de creer.

Muchos de nuestros queridos amigos y miembros de la iglesia escribieron: “Adoptar un niño”. Y ahora, muchos de ellos están criando a esos niños adoptados.

Es común escuchar a parejas jóvenes cristianas decir: “Por supuesto, algún día nos gustaría adoptar”. Es casi un cliché. Pero aunque tengamos el buen deseo de cuidar de los huérfanos, no debemos considerar la adopción sin pensarlo bien.

Llamados a cuidar a los huérfanos y a los niños vulnerables

Las Escrituras son claras en cuanto a que nuestro Dios es un Padre tierno que desea recibir y cuidar a los necesitados. Él es el “amparo del huérfano” (Sal. 10:14).

Así como nuestro Padre celestial nos ha buscado, nos ha amado, y nos ha hecho hijos, nos pide que hagamos lo mismo en Su nombre. Santiago nos dice que la religión pura nos obliga a visitar a los huérfanos en su aflicción (Stg. 1:27). Isaías nos llama a llevar la justicia a los huérfanos (Is. 1:17). El deseo de Dios es preparar un hogar para los solitarios (Sal. 68:6).

Cuidar de los huérfanos es un aspecto importante de nuestra preocupación por los que están necesitados espiritual y materialmente.

Los que siguen a Cristo obedecen este mandato de muchas maneras. Cuando invitamos a personas a que conozcan y amen a Cristo y luego los traemos a la familia de la iglesia local, reflejamos la bienvenida que Dios le da a los forasteros. Cuando cuidamos de los necesitados en medio de nosotros mostramos el amor que Dios nos mostró primero.

Cuidar de los huérfanos es un aspecto importante de nuestra preocupación por los que están necesitados espiritual y materialmente.

La pregunta es, ¿cómo saber si estás siendo llamado específicamente a la adopción o a proveer un hogar de cuidado temporal?

Siendo yo una madre que ha adoptado y amiga de docenas de otras familias que han adoptado, te aliento a que ores y busques las Escrituras. Además, aquí hay algunos puntos de referencia prácticos y tangibles que pueden ayudarte a determinar si la adopción o el proveer un hogar temporal son la voluntad de Dios para ti.

1. Unidad

La primera consideración es la unidad en tu matrimonio. Los cónyuges deben estar de acuerdo. Adoptar a un niño no solucionará nada que sientas que falta en tu matrimonio o familia. De hecho, sin una unidad fuerte, las tensiones del cuidado de los huérfanos pueden empeorar la fuerza de tu relación con cada paso que dan.

Un matrimonio no tiene que ser perfecto (¡ninguno lo es!), pero debe ser capaz de sobrellevar los altibajos de integrar a un nuevo y posiblemente traumatizado hijo en el hogar. Si tu cónyuge no está listo para adoptar, entonces ora para que Dios mueva y cambie su corazón. Insistirle no vale la pena: lo que debes querer es una unidad creada por Dios.

2. Conocimiento

Tú y tu cónyuge deben comprender profundamente lo que implica adoptar o proveer un hogar temporal. Antes de determinar si eres llamado a adoptar, sería prudente asistir a clases, leer varios libros, y hacer amistades íntimas con otras familias que han adoptado. Es importante que comprendas las experiencias de pérdida, dolor, y trauma que tienen los niños adoptivos. También deberás estar al tanto de lo que se necesitará de ti cuando busques ayudar a tu hijo y mantener una familia emocionalmente saludable.

Los retos del cuidado de los huérfanos no tienen soluciones intuitivas. A medida que investigas, es posible que desees la idea de la adopción y el cuidado de niños vulnerables, pero que no entiendas lo que es en la vida real.

3. Afirmación

Las decisiones importantes de la vida como esta se toman mejor en comunidad. ¿Tienes una iglesia fuerte y con bases bíblicas? ¿Cómo se siente tu liderazgo sobre buscar la adopción? ¿Qué piensa tu grupo pequeño? ¿Qué piensan tus amigos cristianos más cercanos y más maduros?

También es vital tener en cuenta algunos asuntos prácticos. ¿Tienes estabilidad financiera? ¿Puedes proporcionar apoyo médico, educativo, y de desarrollo apropiado para un niño? ¿Tienes un historial limpio de conducta hacia los niños? ¿Tienes espacio en tu casa? Si ya tienes hijos, ¿cómo se verían afectados por una adopción? Tú y tu cónyuge y tu comunidad deben tener en cuenta también esto: ¿hay necesidades o presiones en tu hogar que actualmente hacen que la adopción sea imprudente?

Ser una familia adoptiva o de cuidado temporal será un viaje arduo e impredecible. Es importante que las personas piadosas cercanas a ti estén de acuerdo en que Dios te está llamando a esto y que te ha equipado para avanzar. Presta atención a las advertencias de los seres queridos que son confiables y bien informados.

4. Rendición

En la adopción, solo Jesús es el héroe. Un corazón humilde que se aferra a Cristo es un deber.

No sé de un viaje de adopción o de acogida que se haya realizado según lo planeado. Requiere mucha fe antes de que tu hijo llegue a casa, por no mencionar los días y años de crianza. Los padres que lo hacen bien son padres que están totalmente entregados al Señor, padres que se dan cuenta de que no pueden hacer esto, pero que Cristo en ellos puede hacerlo.

En la adopción, solo Jesús es el héroe. No importa cuán preparado estés, cuán educado estés, cuánto amor tengas, tanto tú como tu hijo necesitarán el poder de sanación sobrenatural de Jesús de una manera que no podrás comprender hasta que llegue ese día. Un corazón humilde que se aferra a Cristo es un deber.

Preguntarle a Dios si tiene preparado para ti la adopción o el proveer un hogar temporal es una oración peligrosa. Si Dios te llama, necesitarás apoyarte en Jesús a cada momento. La autosuficiencia no te servirá. Pero también es un llamado profundamente lleno de alegría, una oportunidad de permanecer en nuestro Padre que ama a los huérfanos, y una oportunidad de vivir el amor del evangelio en tu propio hogar.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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