Cómo mantener el griego vivo

Si has estudiado el griego bíblico en el seminario o por tu propia cuenta, seguramente has invertido mucho tiempo y esfuerzo para llegar al nivel que tienes ahora. Has trabajado con algún libro de texto, has memorizado vocabulario y formas, has aprendido las reglas básicas de la sintaxis, has traducido y analizado varios textos. Sería una lástima perder el fruto de todo este trabajo.

Pero eso es justo lo que pasará, a menos que hagas algo al respecto.

Si no sigues estudiando, en cuestión de meses el griego te parecerá lejano, y en un par de años apenas lo podrás usar. El griego no es como aprender a andar en bicicleta. Si se deja a un lado, se olvida.[1]

Es más, además de simplemente conservar el griego en la memoria, hay un reto más importante. Un profesor mío en el seminario decía que aprender bien el griego es un proyecto de 10 años. Creo que para la mayoría de nosotros eso es verdad. Un año o dos de estudio serio del griego te permite alcanzar un buen nivel, pero hay mucho más terreno por alcanzar: más vocabulario, más agilidad con la morfología, mayor dominio de las sutilezas de la sintaxis, y mejor entendimiento lingüístico.

Si no sigues estudiando, en cuestión de meses el griego te parecerá lejano, y en un par de años apenas lo podrás usar.

Todo esto requiere una labor continua. A continuación compartiré algunas sugerencias prácticas que espero te ayuden a mantener y seguir mejorando tu dominio del griego bíblico.[2]

Repasa el griego un poco cada día

El dominio del griego es como el dominio de un instrumento musical. Por un lado, si lo dejas mucho tiempo, pierdes destreza. Muchas personas que aprendieron a tocar el piano de pequeños no pueden tocar nada de mayores porque no han seguido practicando. ¡Que este no sea tu caso con el griego! Por otro lado, al igual que un instrumento musical, es mucho mejor practicar un poco cada día que dos horas un día a la semana. Debemos desarrollar el hábito de leer y estudiar el griego un poco cada día.

¿Cómo hacerlo? Tengo dos sugerencias. La primera, y la más evidente, te animo a usar el griego en tu ministerio. ¡Trabaja siempre desde el griego! Cuando prediques o enseñes el Nuevo Testamento (NT), toma tiempo para estudiar los pasajes en el original. Busca palabras que no conoces en el diccionario, consulta temas gramaticales, y analiza la estructura sintáctica. Aprovecha cada oportunidad de usar el griego en tu práctica ministerial. Puede parecer difícil al principio, pero te irás acostumbrando.

Aparte del uso del griego en el ministerio, también te animo a leer un poco de griego cada día. Ten esta lectura con menos detenimiento que el que empleas al estudiar un pasaje en preparación para un sermón. Recomiendo incorporar en tu tiempo devocional unos 10 minutos de lectura en griego. Puedes empezar por textos más fáciles, como los evangelios de Marcos y Juan.

Si la lectura del texto griego del Nuevo Testamento se convierte en un hábito, acabará siendo placentero y asimilarás el idioma con más facilidad

Sumergiéndote constantemente en el texto de esta forma, en cuestión de unos meses o un año notarás un progreso significativo en tu capacidad de manejar este idioma. Es una forma más intuitiva de aprendizaje, en la cual no te detienes tanto para pensar en las formas y demás, aunque este tipo de análisis está implícito. Si la lectura del texto griego del NT se convierte en un hábito, acabará siendo placentero y asimilarás el idioma con más facilidad.[3]

Repasa el vocabulario, la morfología, y la sintaxis

Lo siento. He llegado a la conclusión de que es necesario repasar el vocabulario, los paradigmas, y los detalles del sintaxis del griego koiné durante toda la vida. Personalmente, voy incorporando definiciones y paradigmas en mi memoria, pero después de poco tiempo se esfuman. ¡La única solución es incorporar esta información una y otra vez!

Esto no es muy divertido, pero es necesario ya que es imposible leer bien el griego sin conocer el significado de las palabras, sus formas, y las funciones sintácticas.

Aquí algunas recomendaciones prácticas de cómo incorporar el repaso.

Repasando el vocabulario

Lo mejor que puedes hacer es crear una lista del vocabulario que quieres aprender. Hay herramientas informáticas que te pueden ayudar a hacerlo (por ejemplo, el programa Anki).[4]

También te recomiendo fijar una meta numérica de palabras que quieres memorizar. Por ejemplo, hay 313 palabras que aparecen 50 veces o más en el NT. Sabiendo estas, conocerás un 80% de las acepciones del NT. Es decir, para poder reconocer 8 de cada 10 palabras del griego del NT, ¡solo tendrás que memorizar 313 palabras! No está mal, ¿verdad? Si quieres ir más allá, otra meta sería memorizar todas las palabras que aparecen 30 veces o más en el NT.

Recomiendo además el uso de pistas en tu mente para aprender las palabras. Por ejemplo, puedes facilitar la memorización del vocabulario apoyándote en los cognados en castellano (p. ej., semáforo te ayuda a recordar σημεῖον [señal] y φέρω [llevar]). Lo importante es encontrar algo que te sirva como gancho para las palabras difíciles. También va bien aprender las palabras al revés, es decir, del castellano al griego.

Aprovecha tus momentos libres durante el día para trabajar el vocabulario.

Repasando la morfología

Creo que los paradigmas son la parte menos divertida del aprendizaje del griego bíblico. Seguramente no sería necesario repasarlos si pudiéramos hablar el griego koiné y así aprender las formas de manera intuitiva. Pero como no es posible, tenemos que practicar los paradigmas deliberadamente.

¿Con qué frecuencia debes repasar los paradigmas? Yo intento programar una hora una vez al mes para hacerlo. Te recomiendo crear tu propio cuadro con todos los paradigmas principales y, con el tiempo, intentar memorizarlo todo.[5] También recomiendo repasarlos por escrito y en voz alta.

Repasando la sintaxis

El libro Gramática griega de Wallace y Steffen tiene una prestación muy buena: el Índice de las Escrituras y otra literatura.[6] Este índice no solamente te permite ver si el libro tiene algún comentario sobre un versículo concreto que estás estudiando, sino que además te ayuda a repasar la sintaxis del griego bíblico.

Cuando estudio detenidamente algún pasaje del NT, siempre intento consultar este índice para ver si los versículos que estoy considerando reciben algún comentario en el libro. Si es así, leo los comentarios pertinentes. Los comentarios me ayudan de dos maneras: me esclarecen cuestiones de interpretación del pasaje en cuestión, y me permiten repasar la sintaxis del idioma de forma continua.

El estudio del griego es como ir al gimnasio: si no haces los ejercicios correctamente y no dejas que tus músculos trabajen, tu cuerpo no se fortalecerá.

Habla y escribe en griego

Algo que me ha ayudado a variar mi estudio del griego y a avanzar en su dominio ha sido usar otros sentidos aparte de la vista. Pronunciar el vocabulario en voz alta facilita la memorización. ¡Ten en cuenta que es importante pronunciar las palabras de la misma manera cada vez! En mis lecturas, leo el texto griego en voz alta. También me ayuda escuchar la pronunciación de otros.

Hay buenos recursos en la web que proporcionan lecturas de pasajes en voz alta, incluso de libros bíblicos enteros.[7] También va bien escribir el griego: el vocabulario y los paradigmas, incluso párrafos del NT. Por ejemplo, puedes escribir a mano el texto de tu próxima predicación.

Haz un buen uso de los apoyos

Debemos agradecer a Dios por la multitud de herramientas a nuestra disposición para el estudio del texto griego del NT. Nunca en la historia ha habido tantas facilidades como ahora. No obstante, estas herramientas conllevan ciertos peligros que debemos considerar si queremos mantener y mejorar nuestro dominio del idioma.

Usa las herramientas informáticas, pero con cuidado

Las herramientas informáticas son una ayuda invaluable para la exégesis. Podemos ahorrar mucho tiempo buscando en ellas el análisis de palabras, definiciones, y más. No obstante, la rapidez de estas herramientas puede perjudicar nuestro progreso en el griego. ¿Por qué? Porque tenerlo todo a la mano crea la gran tentación de no luchar nosotros mismos con el análisis de las formas o el recordar las palabras que aprendemos.

Un ejemplo: cuando leemos en nuestro idioma materno y nos topamos con una palabra que no entendemos, ¿qué es lo que solemos hacer? Antes de acudir al diccionario, normalmente leemos un poco más e intentamos deducir el significado de la palabra desde el contexto. En realidad, ¡esta es la mejor manera de aprender el vocabulario de cualquier idioma! Pasa lo mismo con la morfología griega.

En tu estudio del texto griego, analiza el pasaje lo más que puedas sin la ayuda de las herramientas. Haz lo mismo durante los 10 minutos al día de lectura devocional. ¡Deja que tu cerebro trabaje! ¿Cuántas veces has pasado al ordenador para ver el análisis de una palabra y al ver la respuesta has pensado: “¡Ya lo sabía!”? Cada vez que ocurre esto, has perdido una oportunidad de solidificar tu conocimiento de algún detalle del griego.

¿Qué de las Biblias interlineales?

Constantine Campbell dice que debemos “quemar nuestros interlineales”. Nos aconseja usar un interlineal solo “si no sabes mucho griego y no tienes la intención de dominarlo”.[8] Su postura puede parecer extrema, pero creo que tiene razón.

El interlineal te incita constantemente a hacer trampas, y lo cierto es que así no progresarás en tu manejo del griego porque tu cerebro no trabajará

Personalmente, no veo el motivo por el cual debes tener un interlineal. Si no sabes griego, el interlineal es un peligro porque te puede dar la impresión de que sí lo entiendes y que los estás usando, cuando en realidad no sabes casi nada de este idioma.

Incluso si sabes algo de griego, el interlineal sigue siendo un peligro –aun más que las herramientas informáticas– porque tienes toda la traducción allí y, en vez de luchar con el griego y preguntarte dónde está el sujeto, el verbo, o cuáles son los complementos, acabas entendiendo la frase desde el castellano.

El interlineal te incita constantemente a hacer trampas, y lo cierto es que así no progresarás en tu manejo del griego porque tu cerebro no trabajará. En este sentido, el estudio del griego es como ir al gimnasio: si no haces los ejercicios correctamente y no dejas que tus músculos trabajen, tu cuerpo no se fortalecerá.

¡A practicar!

Los futbolistas nunca dejan de ejercitar sus habilidades básicas del dominio del balón, incluso cuando llegan a ser profesionales. Mientras más arraigadas tengan esas habilidades, serán más acertados en el momento oportuno durante el partido.

Lo mismo sucede con el griego bíblico. El griego tiene que llegar a formar parte de nuestras vidas. Su uso tiene que tornarse habitual y natural. Recuérdate a ti mismo con frecuencia de su utilidad e importancia para el ministerio. Cuando dediques tiempo a estudiar el griego, no te engañes pensando que podrías ser más productivo haciendo muchas otras cosas. A largo plazo dará fruto y manejarás el griego con una destreza que no hubieras alcanzado de otra manera.


[1] ¡Aunque nunca se pierde del todo! Incluso si has descuidado tu griego durante mucho tiempo, volver a recuperarlo siempre es más fácil que aprenderlo por primera vez. Si quieres retomar el griego, las sugerencias en este artículo te pueden ayudar a ti también.

[2] Tomo por sentado que estás motivado a mantener y mejorar tu griego bíblico. Si te falta motivación, te recomiendo el excelente artículo de J. G. Machen., «El ministro y su Nuevo Testamento griego» (disponible en internet en inglés).

[3] Una herramienta para la lectura de este tipo es The UBS Greek New Testament: A Reader’s Edition. Esta versión tiene ayudas a pie de página para vocabulario y formas difíciles de reconocer. El problema con este recurso para el lector hispano-parlante es que las ayudas que facilita en las notas a pie de página están en inglés. En su lugar, se puede leer el texto griego con alguna versión en castellano a lado para consultarla. No obstante, ver mis comentarios abajo sobre los peligros de las herramientas informáticas y los interlineales. Otra herramienta excelente es A Reader’s Greek New Testament: Third Edition.

[4]  Para más información sobre el uso de Anki para el estudio del griego bíblico, incluyendo un conjunto de tarjetas electrónicas que he preparado, ver http://www.recursosleighton.com/vocabulario.html.

[5] Una buena guía para el estudio de los paradigmas es W. D. Mounce, Biblical Greek: Get an A Study Guide (Grand Rapids: Zondervan, 2005).

[6] D. B. Wallace y D. S. Steffen, Gramática griega: Sintaxis del Nuevo Testamento (Miami: Vida, 2011). El índice comienza en la página 584.

[7] Se puede escuchar, por ejemplo, las lecturas del NT hechas por David Field, que se encuentran en la siguiente página web: http://www.davidpfield.com/audio-gnt/AudioGNT.htm

[8] Citas de Constantine R. Campbell, Keep Your Greek: Strategies for Busy People (Grand Rapids: Zondervan, 2010). El ejemplo del gimnasio al final de esta sección en el artículo también viene de este libro.


Imagen: Lightstock.
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