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Luis Palau nació el 27 de Noviembre de 1934, en Ingeniero Maschwitz, una pequeña localidad al norte de Buenos Aires. Su padre murió cuando él apenas tenía 10 años, dejando a su madre viuda con seis hijos. En los años siguientes, su familia atravesó momentos de gran necesidad que lo llevaron a conseguir trabajo en un banco apenas terminó la escuela secundaria.

Pero su vida cambió cuando durante su adolescencia escuchó por radio al famoso predicador Billy Graham, quien lo inspiró a tomar su ministerio como ejemplo para desarrollar el suyo. Desde entonces se dedicó a predicar el evangelio en las calles, plazas, hospitales y todo lugar donde le permitieran compartir la Palabra de Dios.

Los comienzos de Palau

En 1957, con apenas 23 años, se trasladó con su familia a Córdoba, una ciudad en el centro de Argentina. Allí continuó su ministerio evangelístico, con el apoyo de varias iglesias locales, quienes estaban asombrados por su entusiasmo a pesar de su juventud. En este tiempo conoció al pastor Ray Stedman, quien lo animó a viajar a Estados Unidos para prepararse para el ministerio.

En 1960, viajó rumbo a Portland, Oregon, para estudiar en el seminario Multnomah. Allí conoció a Patricia, una joven estudiante que trabajaba como maestra de jardín de infantes. Al año siguiente se casaron y se establecieron en aquel país.

Pronto conoció personalmente a Billy Graham, quien fue su referente durante su juventud. Trabajó como su traductor durante un tiempo, hasta que fue ordenado ministro en 1963. Su deseo era realizar el mismo trabajo evangelístico en América Latina, por lo que se sumó a la agencia misionera OC International y realizó viajes a Colombia y México. Cuando el mismo Billy Graham vio el éxito y la dedicación de Palau, lo animó a comenzar su propio ministerio.

Finalmente, gracias a la ayuda económica de Graham, Luis Palau fundó su organización independiente en 1978, con la que continuó sus campañas por Latinoamérica y se extendió por Europa y Medio Oriente.

Auge de su ministerio

Durante 20 años se dedicó a realizar campañas alrededor del mundo, siendo una de las pocas figuras cristianas a las que se le permitió predicar en la Unión Soviética.

A finales de la década de los 90, y ya con más de 60 años, decidió parar con el ritmo frenético de sus campañas y centrar su ministerio en los Estados Unidos. Entrado el nuevo milenio, realizó multitudinarios festivales, siempre apuntando a los lugares más “difíciles” de penetrar. En 2001 realizó el BeachFest, para alcanzar estudiantes universitarios quienes tradicionalmente vacacionan en las playas de Florida. Ese mismo año, Palau realizó otra gran campaña por Nueva Inglaterra, al noreste de Estados Unidos, conocida por ser la región más secularizada del país.

Para este proyecto, tomó distancia del estilo conservador de su mentor, Billy Graham. Los festivales de Luis Palau incluían pistas de skateboarding, música rock, pop o hip hop, y entretenimientos pensados para la familia. Remataba cada noche con una presentación sencilla del evangelio.

En 2002 fue invitado a la Casa Blanca, como uno de los representantes de la comunidad hispana. En 2005 realizó un viaje a China, donde pudo predicar al aire libre con el permiso del gobierno comunista. Pero el momento cumbre de su ministerio fue el CityFest, realizado en el año 2015, en Nueva York: un mega esfuerzo que involucró miles de iglesias y que de alguna manera concluía su labor evangelística de 50 años.

En el año 2017 fue diagnosticado de cáncer pulmonar mientras estaba en un viaje por el Reino Unido. Los doctores estimaron unos pocos meses de vida, pero contra todo pronóstico, pudo seguir trabajando en su ministerio unos años más. En enero de este año su salud empeoró y finalmente tomó la decisión junto a su familia de no seguir con el tratamiento. Así, el 11 de marzo de 2021, con 86 años de edad, falleció en su casa rodeado por sus seres queridos.

Un corazón evangelista

Luis Palau tuvo un ferviente corazón evangelista, con un gran énfasis en las campañas masivas. Su estilo creativo y sus prédicas sencillas le permitieron alcanzar personas no muy familiarizadas con el evangelio: países cerrados al cristianismo, ciudades y regiones conocidas por su secularismo, jóvenes y universitarios alrededor del mundo.

Su sencillez evangelística sacrificó la profundidad doctrinal, que muchas veces lo puso en el foco de la controversia debido a sus declaraciones. Sin embargo, siempre tuvo la humildad de retractarse públicamente de sus dichos.

Aunque muchos cristianos podemos estar en desacuerdo con algunos aspectos del ministerio de Palau, algo es innegable: su celo evangelístico es digno de imitar y gracias a su larga trayectoria millones de personas pudieron escuchar del evangelio de Jesús, el mensaje de amor de Dios que salva a pecadores a través de la obra de Cristo.


Fuentes consultadas:
Clay Risen, El legado de Luis Palau, ‘el principal evangélico en el mundo de habla hispana’, New York Times, 15 de marzo, 2021.
Gabriela Esquivada, Luis Palau, el Billy Graham de los hispanos en Estados Unidos y de América Latina, Infobae, 11 de marzo, 2021.
Paul J. Pastor, Celebrating a Life on Fire: Remembering Luis Palau, Stark And Main, 12 de marzo, 2021.
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