Los salvos aman cantar

Si has estado en la iglesia toda tu vida, es posible que no te des cuenta de lo extraño que es que, cuando los cristianos se reúnen, pasan una buena parte del tiempo solo cantando.

¿Dónde en nuestra cultura se puede encontrar personas ordinarias, sin entrenamiento, que se reúnan para cantar? Tal vez para el Himno Nacional o una canción de lucha deportiva. Supongo que cuando cantamos “Feliz Cumpleaños”. En el auto en un viaje por carretera, puede ser. Pero de verdad, ¿cuándo un gran número de adultos entona la misma canción? Un concierto puede ser lo más cercano, pero incluso en este caso el punto principal es ser entretenido mientras alguien canta. No estoy seguro de dónde podrías ir esta semana para escuchar más de tres minutos de canto organizado, que no sea la iglesia.

Hay muchas maneras en que los cristianos son un pueblo peculiar. Una de ellas es que casi siempre cantamos cuando estamos juntos.

Hay un patrón conocido en la Biblia: Dios salva y su pueblo canta. “Los rescatados del Señor volverán, entrarán en Sion con gritos de júbilo” (Isa. 51:11). Y así tenemos canciones por Moisés, Miriam, Débora, Barac, David, y Ana. En el Nuevo Testamento, hay himnos a Cristo en el Evangelio de Juan, en Romanos, Filipenses, Colosenses, 1 Timoteo, 2 Timoteo, y en Hebreos. Hay doxologías repartidas por toda la Biblia y canciones en Apocalipsis 1, 4, 5, 7, 11, 14, y 15. Y no he mencionado los Salmos.

La Biblia tiene una gran cantidad de personas cantando cosas diferentes, pero en otro sentido la Biblia solo tiene una canción. La canción de Moisés es la canción del Cordero (Apocalipsis 15:3). Ambas son una y la misma. Ambas alaban a Dios por sus grandes actos de juicio, por su santidad temerosa, por su justicia revelada y por la salvación que lleva a cabo por los redimidos. La canción que entonó Moisés a orillas del Mar Rojo nosotros la cantaremos algún día a orillas del mar de cristal (Ap. 15:2). Loor eterno a Dios, que es el mismo ayer, hoy, y para siempre.

Hubo cantos en la creación. El Señor le dice a Job que cuando se echaban los cimientos de la tierra “cantaban juntas las estrellas del alba, y todos los hijos de Dios gritaban de gozo” (Job 38:7). Todos los ángeles cantaron de alegría en el nacimiento de Jesús (al igual que María, Zacarías, y Simeón). Ahora cantamos salmos, himnos, y cánticos espirituales entre nosotros (Col. 3:16). El drama de la historia de la redención es en realidad un musical. ¿Te unirás al coro?

¿Es el Señor tu fuerza? ¿Es Él tu canción? ¿Cuál es tu himno personal? ¿Acerca de qué cantas cuando eres libre para cantar lo que quieras? Canta sobre el Mar Rojo. Canta sobre la justicia de Dios. Canta sobre su poder y fuerza. Canta sobre su salvación. Canta sobre la cruz y la tumba vacía. Canta ahora, canta más tarde, y nunca dejes de cantar. “¡Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios, Todopoderoso!”

Los salvos aman cantar.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Daniel J. Lobo. 
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