Cómo inculcar y usar hábitos para formar el corazón

A menudo la consejería bíblica es la ambulancia al final del precipicio. Servimos a personas en circunstancias terribles. Pero a menudo la razón por la que las personas acuden para recibir consejería no es por algún evento cataclísmico, sino por una serie de acciones o inaccioness imperceptibles durante un período de tiempo. Ya sean palabras con enojo (acciones) o problemas con la crianza de los hijos (quizá debido a la falta de acción), los problemas comienzan pequeños y se tornan en algo grande, y terminan en nuestra oficina.

Una manera de ayudar a las personas como consejeros bíblicos es al inculcar hábitos diarios que proporcionen un cambio duradero.

Una manera de ayudar a las personas como consejeros bíblicos es al inculcar hábitos diarios que proporcionen un cambio duradero. Si ayudamos a las personas a realizar mejoras pequeñas y deliberadas a diario, esto puede hacer que el crecimiento verdadero sea una realidad que cambie sus vidas y las vidas de quienes los rodean. Esto no solo reducirá la probabilidad de necesitar ayuda más adelante, sino que también les dará una plataforma que les auxilie a tener crecimiento tangible después de que termina la cita de consejería.

Hábitos para formar el corazón

Los consejeros bíblicos están acostumbrados a trabajar desde el comportamiento externo a las creencias internas, y en los deseos del corazón que producen el comportamiento. Sin embargo, también podemos usar el comportamiento como una herramienta para ayudar al individuo a enfocarse en sus deseos y creencias a largo plazo.

Esta es una razón clave por la que Dios dio leyes extensas a Israel en el Antiguo Testamento. Sacrificar un toro o un cordero tenía la intención de ayudar al creyente a enfocarse tanto en su necesidad de un sustituto como en la gravedad del pecado. A medida que sus pensamientos se concentraban en la necesidad del sacrificio, se formaban los afectos de su corazón, lo que llevaba a los adoradores a humillarse ante el Señor y a confiar en Él. Desafortunadamente, Israel abandonó en gran medida la ley y siguió los ídolos, quienes daban una ruta directa para alcanzar los deseos corruptos de sus corazones.

Los profetas identificaron correctamente el problema: el corazón de la gente. Jeremías describe el corazón de Israel como una piedra con el pecado tallado en ella (Jer. 17:1). Por lo tanto, el nuevo pacto lidia con el pecado del hombre de manera diferente, al cambiar el modelo para que el corazón se haga maleable y la ley de Dios se escriba en él (Jer. 31:31-33). En lugar de trabajar desde afuera hacia adentro, el nuevo pacto funciona desde adentro hacia afuera. En la regeneración, el creyente está unido a Cristo, y desde ese momento, el Espíritu Santo trabaja dentro del creyente para conformarlo a Cristo. Sin embargo, con el Espíritu Santo que mora en nosotros, el creyente también debe trabajar externamente (con temor y temblor) para lograr el carácter que Dios desea (Fil. 2:12-13).

En el nuevo pacto, mientras que la salvación no proviene de una actividad externa, la actividad externa puede ser una herramienta importante para ayudar a conformar el corazón a la semejanza a Cristo. Es por esto que asignar tarea es tan importante en la consejería bíblica. La tarea es, en esencia, una o más actividades externas diseñadas para ayudar al individuo a identificar y superar creencias y afectos idólatras.

Sin embargo, una vez finalizada la consejería, es fácil para las personas volver a los viejos hábitos y comportamientos. Por lo tanto, mientras nos reunimos con alguien, debemos tratar de prescribir nuevos hábitos que incorporen en su vida de manera continua. Estos hábitos deben incluir disciplinas básicas (higiene espiritual, por así decirlo), como lectura de la Biblia, oración, acción de gracias, y otras disciplinas cristianas básicas. A veces la tarea que asignamos tendrá que practicarse de forma continua, en cuyo caso la tarea en sí debe hacerse habitual.

Cómo ayudar a establecer hábitos

Nuestros aconsejados ya tienen hábitos en sus vidas. Tienen actividades ligadas a señales que proporcionan resultados previstos. Para muchas personas, vestirse por la mañana es una señal para tomarse una taza de café. Luego, el café proporciona un resultado previsto que facilita el camino a la siguiente actividad. Como consejeros, parte de nuestra tarea es ayudar a las personas a integrar nuevos hábitos en las rutinas que ya tienen.

Hay dos maneras de hacerlo. Primero, podemos usar las actividades que ya tienen para que desencadenen nuevos hábitos. Por ejemplo, hacer que la taza de café sea la actividad que desencadene el sentarse a la mesa de la cocina para leer la Biblia y completar la tarea de consejería. Este enfoque a menudo puede ser la forma más difícil de agregar un nuevo hábito a una rutina, ya que las actividades existentes a veces sirven como una señal para diferentes acciones. Una forma de ayudar con esto es dejar señales visuales en el entorno como indicaciones adicionales. Por ejemplo, una posible señal visual sería colocar una Biblia en la mesa de la cocina o junto a la máquina de café, donde no se pueda perder de vista. Esto significa que el ambiente debe prepararse de antemano, y esto puede requerir una señal adicional más tarde en el día, tal vez antes de irse a la cama.

Una segunda forma de integrar nuevos hábitos en las rutinas ya existentes es hacer que algo necesario o deseable se vuelva dependiente de finalizar una nueva actividad. En el caso de agregar tareas bíblicas de lectura y consejería cada mañana, hay varios elementos necesarios que pueden depender de haber completado esta actividad primero. Muchas personas se duchan antes de ir a trabajar, entonces, esto podría ser algo necesario que se puede retrasar hasta que se complete la nueva actividad. Algunos incluso podrían renunciar a tomarse su café (algo que desean) hasta que hayan completado la nueva actividad.

Cuando se inculcan hábitos básicos, crecer en semejanza a Cristo se vuelve mucho más fácil.

Otro aspecto de crear un nuevo hábito es hacerlo normal socialmente. Esta es una excelente razón para animar a los aconsejados a asistir a una buena iglesia. Una buena iglesia fomentará actividades bíblicas e higiene espiritual. Si una persona cree que es la única que lee su Biblia cada día, estará menos dispuesta a continuar la práctica que si estuviera rodeada de personas que hacen que esa actividad sea normal. Cuanto más se habla de estas actividades, más probable es que se perciban como normales. Por lo tanto, también será útil discutir estas actividades y aprendizajes en el hogar.

Finalmente, la tecnología puede ser de ayuda. Los teléfonos inteligentes, los recordatorios, y la gran cantidad de aplicaciones de hábitos que están ahora en el mercado pueden proporcionar señales y recompensas al completar nuevas acciones. Incluso registrarlo por escrito (un diario, por ejemplo) puede ser útil. Utiliza sabiamente estos elementos para lograr los pasos mencionados.

Ya sea que estemos cultivando un corazón agradecido al expresar acciones de gracias al Señor o al considerar formas de amar y servir a un cónyuge que no ama, la semejanza a Cristo no sucede por accidente. Cuando se inculcan hábitos básicos, crecer en semejanza a Cristo se vuelve mucho más fácil. Inculcar hábitos regulares en los aconsejados puede resultar en el tipo de actividad que conduce al crecimiento a largo plazo, lo que deja beneficios a largo plazo en las vidas de las personas a quienes servimos.


Publicado originalmente en Biblical Counseling Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
Imagen: Lightstock.
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