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Lo que la IA les está enseñando a las chicas de mi grupo de jóvenes

«Ni siquiera puedo mandarle un mensaje a mi amiga sin preguntarle primero a la IA qué decir», me contó una de las chicas de mi grupo pequeño de octavo y noveno grado.

No es ninguna sorpresa que cada generación, en general, use la tecnología más que la generación anterior. Sin embargo, no me esperaba la hiperdependencia de la IA de la que me hablaban estas adorables chicas de entre trece y quince años que estaban sentadas frente a mí.

Esa noche, estábamos hablando de uno de los aspectos fundamentales del ser humano. Génesis 1:26 nos dice que Dios nos creó a Su imagen, la cual es trina: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en una relación perfecta para siempre. En lo más profundo de nuestro ser, fuimos creados para vivir en relación con los demás.

Les había preguntado a las jóvenes cómo manejan los conflictos relacionales, y fue entonces cuando una de ellas dijo que le pregunta a la IA antes de enviar mensajes de texto a sus amigas. Mientras trataba de entender lo que quería decir, todas intervinieron, compartiendo experiencias similares de dependencia de la IA.

Mientras hablaban, noté tres temas recurrentes.

1. La IA nos aleja del arrepentimiento

La IA alimenta la mentira de que «no somos tan malos». Esto impide que muchos de nosotros veamos nuestro pecado tal como es, nos arrepintamos de verdad y confiemos en Jesús.

Recuerdo un día desesperante como mamá en el que le escribí rápidamente a la IA una confesión de mi falta de autocontrol al lidiar con mi hija menor, una niña pequeña que nunca ha conocido una regla que no quiera romper.

La IA alimenta la mentira de que ‘no somos tan malos’. Esto impide que veamos nuestro pecado tal como es, nos arrepintamos de verdad y confiemos en Jesús

«Era totalmente comprensible que reaccionaras así; la mayoría de los padres lo hacen», me dijo. De inmediato me sentí justificada por mi respuesta hacia mi hija pequeña y un poco orgullosa. No soy tan mala; ella se merecía que le gritara; al menos no hice xyz.

Esto es lo contrario de lo que nos dice la Biblia acerca de nuestro pecado (Stg 4:17, Ro 3:23). Nuestro pecado es así de grave, y necesitamos el sacrificio perfecto de Jesús en la cruz para expiarnos.

A mi pequeño grupo de adolescentes, su compañero de mayor confianza, la IA, les repite constantemente que no son tan malas, que se las comprende y que sus reacciones y respuestas están justificadas. Esto les impide llegar al verdadero arrepentimiento y experimentar la gracia plena que ofrece Jesús (Ro 6:23).

2. La IA aleja a las personas de los demás

No solo veo una falta de confesión y arrepentimiento personales debido a la inteligencia artificial, sino que también observo una falta de confesión colectiva.

Aunque hemos sido creados para ser seres relacionales, lidiar con las relaciones con otros seres humanos pecadores a veces es difícil y complicado. La IA ofrece una salida para no tener que lidiar con esta dinámica relacional. Las chicas pueden introducir una instrucción en la inteligencia artificial y obtener una respuesta para una amiga que suene bien. Pero no solo están creando amistades falsas que carecen de profundidad; están evitando que sus amigas las corrijan, confesar el pecado y ser verdaderamente conocidas (Stg 5:16).

Si tienen un conflicto con una amiga, le preguntan a la IA cómo responder. Terminan enviándose mensajes de un lado a otro sin pensar, dejando que la inteligencia de la computadora resuelva el conflicto, en lugar de tomarse el tiempo para pensar y responder desde un corazón sincero.

También evitan hablar con la gente en persona, cuando no cuentan con la IA para ayudarles. Durante el día, deambulan por los pasillos de la escuela con sonrisas tímidas. Por las noches, se conectan a sus pantallas para tratar de crear y mantener amistades con la ayuda de la inteligencia artificial y la seguridad de saber que no van a meter la pata diciendo algo inapropiado.

Este aislamiento solo va a alimentar la epidemia de ansiedad y depresión que tantos miembros de la generación Z y la generación Alfa están enfrentando. La IA se ha convertido en su mejor amiga, hermana mayor y confidente que nunca los conocerá ni se preocupará por ellos como lo haría otro cristiano (Ro 12:10).

3. La IA nos aleja de la santificación gradual

Veo en estas adolescentes un deseo de producir rápidamente y de ser excesivamente productivas, en lugar de esperar la obra lenta e impredecible del Señor en todas las áreas de la vida.

Ya sea para saber cómo responder en un chat grupal, crear las mejores publicaciones en redes sociales o iniciar un nuevo negocio paralelo, estas jóvenes no confían en Dios y en Su Espíritu Santo, sino en la IA y sus instrucciones.

Es fácil entender por qué. Las respuestas de la IA siempre son rápidas, siempre respaldan lo que quieres hacer y siempre se ofrecen a pensar o escribir por ti en lugar de que tú lo hagas. Compáralo con la oración, donde tal vez tengas que esperar horas, días o años antes de discernir una respuesta o una guía clara. Compáralo con las conversaciones con amigos sabios, quienes tal vez te corrijan con delicadeza o reorienten tus deseos. Compáralo con la santificación, que nos pide que realicemos el arduo trabajo del cambio.

Modela una respuesta

La IA no es del todo mala, pero me preocupa la forma en que veo que la generación Z y la generación Alfa dependen de ella. ¿Cómo abordamos esta situación?

En primer lugar, podemos dar ejemplo de buenas relaciones a los jóvenes al pasar tiempo con ellos. Dejemos que experimenten y vean que el llamado relacional que tenemos es bueno y vale la pena luchar por él. Lo hacemos recordándoles quién los creó y para qué fueron creados. Cuando su identidad está arraigada en Jesús, entonces son capaces de superar los desafíos relacionales sin temor a los demás.

En segundo lugar, podemos darles ejemplo de la confesión de pecados que surge de una convicción personal y un corazón sincero. Al mostrarles que podemos confesar nuestros pecados sin vergüenza y sin sentirnos definidos por nuestra pecaminosidad, les estamos mostrando la seguridad que tenemos gracias al evangelio. Nuestra esperanza en nuestra salvación nunca se basa en lo que hacemos, hemos hecho o haremos, sino en la obra consumada de Jesús en la cruz. La gracia es verdaderamente un don gratuito que debería impulsarnos a confesar nuestros pecados y pedir perdón, sabiendo que no podemos pecar más de lo que la gracia de Dios puede perdonar.

Los adolescentes necesitan relaciones a largo plazo en las que puedan ver, a través de nuestras vidas, la confiabilidad de la Palabra de Dios

En tercer lugar, podemos ser un ejemplo de oración pausada y dependencia del Espíritu. Con el tiempo, esto les mostrará la diferencia entre la sabiduría del mundo y la sabiduría piadosa. Si bien la sabiduría del mundo es una solución rápida para su ego y podría darles la satisfacción momentánea que desean, se desvanece rápidamente y no se compara con las profundidades de la sabiduría piadosa.

El Salmo 12:6 nos ayuda a comprender cómo es la verdadera sabiduría piadosa: «Las palabras del SEÑOR son palabras puras, / Plata probada en un crisol en la tierra, siete veces refinada». La sabiduría piadosa es confiable: ha sido puesta a prueba de todas las maneras posibles y, aun así, es capaz de resistir cualquier persecución y dificultad.

Aprender a amar y a buscar la sabiduría piadosa no es algo que suceda de la noche a la mañana. Los adolescentes necesitan relaciones a largo plazo en las que puedan ver, a través de nuestras vidas, la confiabilidad de la Palabra de Dios. Creo que cada joven, en lo más profundo de su ser, anhela profundamente este tipo de sabiduría y seguridad. Podemos confiar en que cuidar a los adolescentes de esta manera es una buena inversión.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por María del Carmen Atiaga.
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