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Los devocionales matutinos y sus nuevas misericordias

En una temporada tediosa y estresante que tuve hace varios años atrás, comencé a despertarme más temprano para acercarme al Señor a través de la lectura de la Biblia, escritura reflexiva y oración. Al principio tenía mis reservas, pero encontré que estas prácticas matutinas profundas y simples (que no sucedieron perfectamente) me ayudaban a reorientarme y me daban energía para el día que tenía por delante.

Con el tiempo, mis mañanas (y los días que se desarrollaban) pasaron de ser dispersas y escasas de esperanza a intencionales y llenas de esperanza. Seis años después, mis mañanas con el Señor son un tesoro invaluable para mí y, de hecho, la parte más predecible de mi día.

Aunque no hay un mandato autoritativo para la adoración matutina ni una prescripción bíblica para una rutina al despertar, el hecho de acercarme al Señor a primera hora me ha hecho encontrar cercanía, claridad y consuelo extraordinarios.

Acercarme al Señor a primera hora me ha hecho encontrar cercanía, claridad y consuelo extraordinarios

Hace unas semanas recibí un correo electrónico de mi amiga Jan, quien acaba de comenzar una práctica matutina de lectura de la Biblia. Ella nunca antes había leído la Biblia a diario y ahora está llena de entusiasmo por sus devocionales matutinos. Jan compartió: “He comenzado a leer mi Biblia todas las mañanas, aunque solo sea por cinco minutos y eso establece mi forma de pensar para el día… ¡He llegado a amarlo!”.

Cuatro deleites 

Escuchar la experiencia de Jan volvió a abrir mis ojos a la belleza y a los beneficios de buscar al Señor de manera intencional por las mañanas. Tanto para los mañaneros como para los noctámbulos, la práctica de un devocional matutino ofrece al menos cuatro deleites.

1. El tiempo con el Señor por la mañana está marcado por la quietud

Jan y yo estamos en etapas de vida muy diferentes. Jan es viuda, está muy involucrada en su carrera profesional y disfruta su relación con sus hijos adultos. Yo estoy casada y tengo hijos, superviso la logística de muchas actividades después de la escuela mientras doy mentoría a otras mujeres. Sin embargo, el tiempo de la mañana nos ofrece a las dos, y a ti, una quietud que no se encuentra en ningún otro momento del día.

Antes de que el ajetreo del día se apodere de nosotros, antes de que aquellos que cuentan con nosotros necesiten toda nuestra atención y las tareas pidan nuestro tiempo, nuestras mañanas comienzan en quietud. Aun si la quietud solo dura poco tiempo, vale la pena despertarse para experimentarla todos los días. A medida que el silencio del hogar calma nuestras mentes y corazones, es más probable que escuchemos la voz del Señor y nos concentremos en su presencia. En los Salmos se nos exhorta a que: “Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios” (Sal 46:10). La quietud de la mañana nos ayuda a enfocarnos en su Palabra, a tener comunión con Él por medio de su Espíritu y a disfrutar de su poder y santidad.

2. El tiempo con el Señor por la mañana marca la pauta para el día

La quietud de la mañana nos ayuda a enfocarnos en su Palabra, a tener comunión con Él por medio de su Espíritu y a disfrutar de su poder y santidad

Mi rutina devocional matutina comenzó en un momento en que mi fe era lo único que me sostenía. Estaba desesperada por tener un ancla en esos días difíciles. A pesar de que despertarme más temprano me costó un poco, pronto noté que estos depósitos matutinos marcaron una diferencia en mi mentalidad y estabilidad a lo largo del día. Mi perspectiva se elevó y cambió, aun en circunstancias difíciles, como resultado de acercarme al Señor de forma deliberada por la mañana.

Cuando disfrutamos del tiempo de la mañana con el Señor, se desarrolla una intimidad por el resto del día. Al leer la Biblia, reflexionar sobre el carácter de Dios, orar, cantar o memorizar las Escrituras, comenzamos una conversación íntima que abre el apetito por más de ese tiempo. Ya sea que te levantes temprano de manera natural o no, cuando tu primera conversación del día es con Jesús, Aquel en quien todas las cosas permanecen, cualquier otra conversación puede reflejar tu cercanía a Él.

3. El tiempo con el Señor por la mañana está lleno de expectación

Las mañanas, de una forma natural, ofrecen expectativas, ¿no es así? Nos despertamos con una perspectiva fresca y fuerzas renovadas. Aun en temporadas difíciles, anhelamos que el nuevo día ofrezca nuevas esperanzas, nueva energía y un nuevo enfoque.

La expectativa natural de un nuevo día me ayuda a acercarme expectante a Jesús. Por la mañana, vengo hambrienta y esperanzada por la experiencia satisfactoria de acercarme a Él, sin tener que luchar con el peso del día. A menudo, cuando soy tentada con la idea de dormir unos minutos más, es esta esperanza confiable y el haber probado su fidelidad, lo que hacen que valga la pena levantarme.

Acude a Él, aun con los ojos adormilados, cuando estés expectante y más abierto a recibir.

Cuando disfrutamos del tiempo de la mañana con el Señor, se desarrolla una intimidad por el resto del día

4. El tiempo con el Señor por la mañana nos mantiene en ritmo

En las páginas iniciales de la Biblia, aprendemos de la creación perfecta de Dios de la mañana y de la tarde (Gn 1:5). El patrón de nuestros días está marcado por un nuevo amanecer cada día. Este ritmo de la mañana crece a medida que Lamentaciones nos recuerda que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana. Más adelante, Oseas nos implora: “Conozcamos, pues, esforcémonos por conocer al Señor. Su salida es tan cierta como la aurora” (Os 6:3).

Si Dios dispuso que cada día siguiera el patrón de la mañana y la tarde, parece apropiado que nosotros también adoremos intencionalmente de acuerdo con este patrón. El tiempo del devocional matutino nos recuerda desde el principio que Dios creó cada nuevo día y promete estar con nosotros en Él.

Puedo testificar de la bondad de pasar unos momentos con el Señor cada mañana, pero el verdadero placer es saborear y ver los deleites de vivir un modelo de adoración matutina por ti mismo. Quizás ya has sentido un pequeño empujón para despertarte a tiempo para leer tu Biblia; considera esto como una invitación a unirte a Jan y a mí mientras declaramos: “Por la mañana hazme oír Tu misericordia, porque en Ti confío” (Sal 143:8).


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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