
En la famosa novela “El Código Da Vinci”, una de las tantas acusaciones que se levantan contra el cristianismo es que no contiene nada original; según Dan Brown, todas las cosas que son importantes en la fe cristiana fueron tomadas de las antiguas religiones de misterio.
Muchos escépticos citan como ejemplo el caso del dios Mitra, cuyo culto antecede al cristianismo. En “The Case for the Real Jesus”, el periodista Lee Strobel hace una lista de las supuestas equivalencias a las que algunos escépticos aluden entre el mitraísmo y el cristianismo.
Según ellos, de Mitra también se dice que nació de una virgen en una cueva el 25 de Diciembre, que era un maestro itinerante, que tuvo 12 discípulos, que le prometió inmortalidad a sus seguidores, que se sacrificó a sí mismo por la paz del mundo, que fue sepultado en una tumba, que resucitó al tercer día, y que fue considerado el Logos, el Redentor, el Mesías, así como “el camino, la verdad y la vida”.
Y ese es solo un caso. Los paralelos, según estos críticos, se extienden a muchos otros cultos como el de Baal, Atis, Tammuz y Osiris, por sólo citar algunos.
De ser cierta esta acusación, el cristianismo no sólo es un plagio, sino lo que es peor, “el herético producto del paganismo”, como dicen Timothy Freke y Peter Gandy en “The Jesus Mysteries”.
Pero ¿es realmente así? Antes de considerar esta acusación en detalle, es importante establecer que entre el cristianismo y las religiones de misterio existen dos diferencias que las separan abismalmente.
La primera es que las religiones de misterio están fundamentadas en mitos que se traspasaban oralmente de una generación a la otra, mientras que el cristianismo está enraizado en hechos históricos, ocurridos en el tiempo y en el espacio, que fueron registrados por escrito por los testigos oculares de esos hechos.
Lo segundo es que ninguna religión de misterio posee nada parecido al mensaje del evangelio: Salvación por gracia, por medio de la fe, por cuanto el Dios encarnado, Jesucristo, tomó en la cruz el lugar de los pecadores, muriendo la muerte que ellos merecían por haber violado la ley divina.
El mensaje evangélico de la justificación por la fe, no solo no encuentra equivalencia alguna en ninguna religión antigua o moderna, sino que es totalmente contraria a la tendencia del corazón de humano.
En la próxima entrada, si el Señor, nos encargaremos de las supuestas similitudes entre el mitraísmo y el cristianismo.
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