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Una lista paso a paso para principiantes (o veteranos con malos hábitos).

Nota: Esto es parte del breve manual de Peter Adam: Local Church Training Program for Potential Preachers (Programa de capacitación de la iglesia local para predicadores potenciales). Haga clic aquí para descargar el pdf completo de este manual (en inglés).


1. Tiempo

No te sorprendas si te toma mucho tiempo preparar un sermón. La mayoría de nosotros tardamos entre 8 y 10 horas. Si estás comenzando a predicar o lo haces con poca frecuencia, te llevará más tiempo. En adición a esto, conlleva más tiempo preparar un sermón independiente. La mayoría de las personas encuentran que es mejor hacer bloques de 1 o 2 horas de preparación. 

Yo intento dedicar la mitad de mi tiempo total de preparación a los pasos del 1 al 11 y luego la otra mitad a los pasos del 12 al 25.

2. Ora

Ora para que Dios te ayude a preparar el sermón. Ora para que comprendas el texto. Ora por las personas a quienes servirás a través de la predicación. Ora para que seas pastoralmente sensible, que la gente escuche y responda y que puedas ver los frutos de obediencia en sus vidas.

3. Pasaje de la Biblia

Elige el pasaje de la Biblia. Puede que te lo hayan asignado o puede que tengas que elegir uno. Asegúrate de que no sea tan corto que no tenga sentido, ni tan largo que sea inmanejable. Los sermones temáticos son más difíciles de predicar: si se te pide que prediques uno, escoge el pasaje de la Biblia que sea más relevante.

4. Encuentra el significado del pasaje de la Biblia y su impacto intencionado

Examina el texto palabra por palabra, preguntándote: “¿Qué significa esta palabra?”, “¿Por qué está esta oración aquí?”, “¿Qué es esto y por qué está aquí?”. En esta etapa puede resultar útil consultar un comentario o discutir el texto con amigos.

5. Encuentra el significado teológico del texto

Pregúntate: “¿Qué temas teológicos básicos e importantes se reflejan en el texto?”, “¿Qué aspecto particular se expresa a través del texto?”, “¿Qué dice el texto sobre Dios y sus propósitos?”. Ve más allá de la aplicación práctica inmediata.

6. Estudia el texto en su contexto, en el capítulo y la sección del libro

Busca temas importantes, ideas repetidas, argumentos o ideas en desarrollo.

7. Estudia el texto en el contexto del libro completo en el cual se encuentra

¿Cuál es el propósito pastoral de todo el libro? ¿Cómo encaja este pasaje con ese propósito pastoral?

8. Estudia el texto en el contexto de toda la Biblia

¿Cómo encaja este pasaje en toda la Biblia a la luz de la revelación gradual (desde la promesa hasta el cumplimiento en Cristo)? ¿A la luz de la historia de la salvación y la teología bíblica?

9. Concéntrate en la pregunta: ¿Por qué fue escrito?

Con frecuencia nos centramos en lo que está sucediendo en el texto o en lo que significa para nosotros. Necesitamos preguntar: “¿Qué esperaba el autor que hicieran estas palabras en aquellos que la recibieron de primera mano?”, “¿Qué quería Dios que hicieran estas palabras cuando las inspiró?”.

10. No individualices un texto que se dirige al pueblo de Dios como un todo

La mayoría de los libros de la Biblia están dirigidos al pueblo de Dios, a la iglesia como un todo. No individualices su mensaje.

11. No universalices el mensaje del texto

Ningún texto de la Biblia dice todo lo que la Biblia enseña sobre un tema, así que no pretendas que así sea. (Por ejemplo, si predicas sobre Juan 5:1-16 sobre la sanación del paralítico, sobre la base del verso 14, podrías sentirte tentado a decir que toda enfermedad es el resultado del pecado. Ese no es el caso, como encontrarás en Juan 9:1-3).

12. ¿Qué preguntas tendrá la congregación acerca de este pasaje de la Biblia?

Piensa en las personas que escucharán este sermón: personas que están buscando respuestas, nuevos creyentes, cristianos maduros, extraños, ateos. Cuando escuchen la lectura de este pasaje, ¿qué preguntas tendrán? ¿Qué les resultará difícil? ¿Qué es probable que malinterpreten? ¿Qué necesitan saber?

13. ¿Cómo se relaciona y se aplica a la congregación?

¿Cuáles son las conexiones entre el pasaje de la Biblia y la vida cotidiana de la congregación? ¿Cómo se aplica a la congregación en particular a la que predicarás este sermón? Puede ser útil pensar en individuos o tipos de personas en particular y hacerte la pregunta: “Si vivieran de acuerdo con este texto, ¿qué diferencia haría en sus vidas?”. Piensa y ora por las personas que escucharán el sermón.

14. Decide sobre qué aspecto predicarás

Casi cualquier texto que elijas tendrá mucho más contenido de lo que posiblemente puedas cubrir en un sermón. Tienes que decidir sobre qué aspecto predicarás. Escribe un resumen de una oración de tu tema: “Lo que realmente quiero predicar es…”.

15. Escribe tu oración

Escribe el objetivo de tu sermón en una oración, incluyendo el contenido, los medios y el fin/propósito del sermón. Usa un lenguaje interactivo: no “mi tema es…”, sino “quiero que… para que…”. Si no puedes expresar el propósito de tu sermón en una oración, tu congregación nunca lo entenderá.

16. Corta el resto

Este es un paso muy importante en el que descartas lo que no predicarás en este momento. Tienes que quitar lo que no vas a predicar, de modo que lo que vas a predicar quede simplemente claro.

17. Da forma a lo que queda

Tu tarea aquí es organizar tu material de acuerdo con el propósito de la oración que acabas de decidir. Lograr esa frase implicará varios pasos; ahora es el momento de elegirlos y darles forma.

18. Organiza la aplicación

Decide si dejas toda la aplicación para el final o si la integras en el cuerpo del sermón (para que continuamente te estés moviendo del texto a las personas que están frente a ti). O, puedes comenzar con la aplicación para motivar a la congregación a escuchar el resto del sermón y luego reafirmar la aplicación al final.

19. Escribe la conclusión

Ahora estás en condiciones de escribir el final de tu sermón. Incluirá:

  • un resumen del sermón,
  • esa oración repetida varias veces,
  • la acción específica que esperas que ocurra de parte de tus oyentes.

20. Escribe la introducción

Ahora que has escrito el cuerpo y la conclusión del sermón, puedes escribir la introducción. Es bueno comenzar con una pregunta o una declaración del problema que conduzca directa y naturalmente al sermón.

21. Vuelve a consultar el pasaje de la Biblia

Ahora que tienes tu sermón en frente, vuelve a consultar la Biblia y asegúrate de que lo que estás predicando esté en el pasaje. Cuídate de distorsionarlo o de poner tus propios pensamientos e intenciones en él. Si no has sido fiel al pasaje, vuelve a escribir el sermón.

22. Repasa para escuchar

Escuchar algo es muy diferente a leerlo. ¡No prediques un ensayo! Asegúrate de presentar tu sermón con un lenguaje y estilo apropiados para ser escuchado. Esto quiere decir que los pasos deberán ser sencillos y que deberás resumir todo lo que has hecho y decidir dónde encaja en el sermón. Pudieras quizás predicarlo a algunos amigos en el lugar donde lo predicarás después.

23. Organiza tus notas

Puedes escoger entre escribir completamente tu sermón o utilizar notas breves. De cualquier manera, asegúrate de poder leerlos sin dificultad. Si usas notas breves, asegúrate de tener claro el resumen de una oración del sermón y tal vez incluye resúmenes de una oración para cada uno de los párrafos o puntos principales. Asegúrate de que el púlpito y el micrófono estén bien colocados cuando vayas a predicar.

24. Conócelo

Dedica tiempo a reflexionar sobre el sermón y a leerlo para que lo conozcas bien.

25. Ora nuevamente

Alaba a Dios porque Él usará tu arduo trabajo para su gloria; que use la Biblia para edificar a su iglesia y convertir a los no creyentes a Cristo.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition: Australia. Traducido por Equipo Coalición.
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