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6 acciones para alcanzar y discipular a los jóvenes adultos

Los jóvenes adultos están desapareciendo de nuestras iglesias a un ritmo alarmante. En 2023, casi cuatro de cada diez afirmaban no tener ninguna afiliación religiosa, y muchos de los que se criaron en hogares cristianos se alejan de la iglesia antes de cumplir los treinta años. Estas tendencias entristecen a los pastores y líderes que anhelan «[contar] a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, / Su poder y las maravillas que hizo» (Sal 78:4).

Frente a este panorama de datos desalentadores a largo plazo, algunos estudios recientes sugieren un creciente interés espiritual por parte de los jóvenes, acompañado de un aumento en la asistencia a la iglesia. Es demasiado pronto para afirmar si el descenso en la participación de los jóvenes adultos en la iglesia, que se prolonga desde hace décadas, se está frenando o incluso invirtiendo. No obstante, los líderes de la iglesia pueden enfrentarse a una oportunidad para responder a lo que Dios está haciendo entre los jóvenes adultos de formas que contrarresten las tendencias de alejamiento.

En este momento, muchas congregaciones se sienten estancadas, sin estar seguras de por dónde empezar, sin ser conscientes de las complejidades culturales y de desarrollo que moldean a los jóvenes adultos, o simplemente resignadas ante las tendencias desalentadoras. Pero hay esperanza. Hemos identificado «iglesias magnéticas» por todo el país: congregaciones que están experimentando frutos inusuales en sus ministerios dirigidos a los jóvenes adultos. Su testimonio es claro: llegar a los jóvenes adultos es posible cuando las iglesias adoptan una postura de oración, bíblica y centrada en el evangelio.

A partir de este estudio, hemos identificado seis acciones estratégicas que ofrecen un camino a seguir para el ministerio con jóvenes adultos en tu iglesia.

1. Acepta la realidad

Un ministerio fiel comienza por aceptar la realidad. Como señala Derek Melleby: «Para ayudar a los jóvenes a desarrollar una fe duradera, la iglesia debe tener un entendimiento de las condiciones culturales en las que viven los jóvenes». Lamentablemente, muchas congregaciones, incluidos los pastores, desconocen las realidades que viven los jóvenes de veintitantos de hoy en día. ¿Cómo podemos corregir esto?

La oración debe ser el fundamento de nuestros esfuerzos por involucrar a los jóvenes adultos

En su libro Sustainable Young Adult Ministry [Ministerio sostenible para jóvenes adultos], Mark DeVries y Scott Pontier escriben: «La única oportunidad que tenemos de comprender realmente a los jóvenes adultos es […] conocerlos personalmente, no limitarnos a aprender sobre ellos de forma abstracta». Preséntate a los veinteañeros tanto dentro como fuera de tu iglesia. Muestra curiosidad. Haz preguntas. Escucha con atención. Entabla relaciones con los jóvenes adultos y esfuérzate deliberadamente por ganarte su confianza.

Mientras lo haces, puedes leer libros como The (Not-So-Secret) Secret to Reaching the Next Generation [El secreto (no tan secreto) para alcanzar a la próxima generación], de Kevin DeYoung, Spiritual Formation in Emerging Adulthood [Formación espiritual en la edad adulta emergente], de David Setran y Chris Kiesling, u otros recursos enlazados en este artículo. Libros como estos te ayudan a informar lo que estás aprendiendo en tus interacciones personales.

Con los conocimientos recién adquiridos en una mano y la humildad en la otra, los líderes deben evaluarse a sí mismos y a sus iglesias con honestidad. Imagina vivir la experiencia de tu congregación por primera vez como un joven adulto no creyente, o como un cristiano de veintitantos años deseoso de crecer, sentirse integrado y servir. Sé brutalmente honesto. Invita a los jóvenes adultos a participar en este proceso de evaluación. Evita ponerte a la defensiva. La renovación y el arrepentimiento comienzan por aceptar primero la realidad.

2. Ora

La oración debe ser el fundamento de nuestros esfuerzos por involucrar a los jóvenes adultos. Las Escrituras nos recuerdan que «el principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR» (Pr 9:10) y que «la oración eficaz del justo puede lograr mucho» (Stg 5:16). Charles Spurgeon advierte:

Si una iglesia no ora, está muerta. En lugar de dejar la oración conjunta para el final, ponla en primer lugar. Todo dependerá del poder de la oración en la iglesia.

La oración expresa nuestra dependencia de Dios; nos abre a la convicción y la guía del Espíritu; y, en la misteriosa providencia del Señor, es un medio por el que Él obra en los corazones de los jóvenes adultos para llevarlos a la fe y al arrepentimiento, y para que se asemejen cada vez más a Cristo.

3. Arma un equipo multigeneracional

Ni un único líder ni estrategias aisladas y específicas para cada edad pueden hacer que una iglesia resulte atractiva para los jóvenes adultos. DeVries y Pontier recomiendan empezar con un equipo multigeneracional que ore, cree relaciones, luche por esta labor a largo plazo y aproveche sus dones para la tarea. Este equipo debe incluir líderes laicos motivados, jóvenes adultos clave, ancianos, diáconos y personal.

Convertirse en una iglesia que conecte mejor con los jóvenes adultos requiere el compromiso de toda la congregación, ya que, en muchos casos, los pastores y los ancianos deben liderar un cambio sistemático. Por ejemplo, puede que sea necesario reorientar las prioridades financieras y de personal que antes se destinaban a otras iniciativas, o que se pida a un líder experimentado que comparta responsabilidades con uno más joven.

Este cambio puede resultar incómodo para los miembros actuales, así que los líderes deben pastorear a su rebaño según los principios bíblicos. Las congregaciones estarán más dispuestas a aceptar los desafíos asociados con convertirse en una iglesia magnética cuando los líderes las guíen con delicadeza y firmeza hacia una visión de la familia multigeneracional de Dios basada en las Escrituras (Ef 4:11-13; Tit 2:1-8; 1 P 5:2-3; 1 Jn 2:12-14).

Las iglesias ofrecen a los jóvenes adultos un bien escaso en el mundo: un lugar al cual pertenecer mientras aprenden a ser discípulos de Jesús

Cuando los líderes pastorales los emplean con sabiduría, los equipos multigeneracionales pueden desempeñar un papel inestimable en este proceso, sirviendo de modelo para el ministerio intergeneracional, impulsando la evangelización y el discipulado de los jóvenes adultos, y contribuyendo a los esfuerzos de toda la congregación por convertirse en una iglesia magnética.

4. Cultiva la hospitalidad y la comunidad

Para muchos, la idea de llegar a los jóvenes adultos evoca imágenes de grandes campañas evangelísticas. Sin embargo, llegar a los veinteañeros no empieza con programas, sino con la hospitalidad. Tim Keller dice: «La hospitalidad es una actitud del corazón y una práctica […] que busca convertir a los extraños en invitados, amigos y, con el tiempo, hermanos y hermanas».

En las iglesias magnéticas, los jóvenes adultos invitan personalmente a sus amigos, y luego otros miembros mayores de la congregación les dan una cálida bienvenida. El simple hecho de invitar a un grupo de veinteañeros a comer después del culto puede abrir la puerta a un camino hacia un compromiso más profundo con la iglesia. Después de todo, cuando los jóvenes adultos asisten con mayor regularidad a la adoración colectiva y escuchan la predicación de la Palabra de Dios, están experimentando los medios que Dios utiliza para convertir a los pecadores.

Una comunidad caracterizada por la dependencia mutua y el amor (Ro 12:4-5; 9-11; 1 P 3:8) también desempeña un papel fundamental a la hora de alcanzar a los jóvenes adultos. Como señala un pastor: «Nuestra herramienta más poderosa de evangelización [en lo que respecta a los jóvenes adultos] es nuestra vida en comunidad como pueblo de Dios». Las iglesias magnéticas animan a los jóvenes adultos a entablar amistades entre ellos y con personas que se encuentran en otras etapas de la vida.

Los grupos pequeños, las comidas compartidas, servir juntos dentro y fuera de la iglesia y la adoración colectiva son formas en que las iglesias pueden cultivar la comunidad. Estas iglesias ofrecen a los jóvenes adultos un bien escaso en el mundo actual: un lugar al cual pertenecer mientras aprenden lo que significa ser discípulos de Jesús.

5. Discipula y evangeliza al mismo tiempo

Las iglesias magnéticas reconocen que los procesos de discipulado para los jóvenes adultos suelen tener un doble propósito: edificar a los creyentes al mismo tiempo que se evangeliza a los curiosos (1 Co 14:23-25). Este puede ser un proceso prolongado. Keller destaca que la predicación y el ministerio centrados en Cristo «hacen crecer a los creyentes y desafían a los no creyentes». En un entorno así, los jóvenes adultos de todo tipo son discipulados en el evangelio y también se les presentan las verdades del evangelio por primera vez.

Las iglesias magnéticas abrazan con seriedad su mandato de formar discípulos y consideran cuidadosamente cómo presentar a todos, incluidos los jóvenes adultos, maduros en Cristo (Col 1:28-2:3). En todas estas congregaciones, surgieron en nuestro estudio procesos de discipulado comunes: instrucción bíblica contextualizada y rigurosa; grupos pequeños; servicio significativo; y mentoría.

Las iglesias magnéticas alejan a los jóvenes adultos del egocentrismo y los orientan hacia la obediencia a los mandamientos de Dios

Los jóvenes adultos expresaron de forma sistemática su deseo de recibir una formación bíblica rica en contenido teológico y atenta a su experiencia vital. Además, manifestaron su anhelo de entablar relaciones profundas con otros jóvenes y con personas mayores. Muchos se mostraron motivados para aprender de un mentor.

6. Prepara a los jóvenes adultos para el largo plazo

Los jóvenes adultos quieren vivir una vida con sentido. Conscientes de este impulso, las iglesias magnéticas ayudan a este grupo demográfico a comprender que el discipulado cristiano abarca toda la vida.

Los líderes instruyen a los jóvenes adultos sobre el mandato de la creación (Gn 1:27-28; 2:15). Estas iglesias tienen como objetivo afianzar a los jóvenes adultos en su identidad como portadores redimidos de la imagen de Dios y dotarlos de una comprensión bíblica de la vocación. De este modo, las iglesias magnéticas alejan a los jóvenes adultos del egocentrismo y los orientan hacia la obediencia a los mandamientos de Dios para «cada centímetro cuadrado» de la vida.

Las iglesias magnéticas también preparan a los jóvenes adultos para vivir a la luz de la gran comisión (Mt 28:18-20), proveyéndoles entrenamiento en evangelismo personal y animándolos a participar en actividades de alcance comunitario, misiones globales e iniciativas de plantación de iglesias.

Convertirse en una iglesia magnética es una maratón, no una carrera corta. Es un proceso que exige a los líderes evaluar continuamente el costo y no poner su confianza en las estrategias, sino en el Señor. Para atraer a los veinteañeros se necesitará que estemos dispuestos a experimentar, a aprender de los errores y, sobre todo, a perseverar. Pero al emprender esta tarea, ten por seguro la promesa de que Cristo edificará Su iglesia; ni siquiera las puertas del infierno podrán prevalecer contra ella (16:18).


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por María del Carmen Atiaga.
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