Dios, la avaricia y el evangelio (de la prosperidad)

¿Cuál es “la exportación número uno de Estados Unidos”? Según un fiel pastor africano, Conrad Mbewe, es “el evangelio de la prosperidad” (loc. 2382). Y según Costi Hinn, “el evangelio de la prosperidad ha llegado para quedarse y se está extendiendo por todo el mundo, perjudicando al verdadero evangelio de Jesucristo” (loc. 2447).

Por eso necesitamos el libro Dios, la avaricia y el evangelio (de la prosperidad).

¿De qué trata este libro?

Se trata de la historia de Costi Hinn, sobrino del archiconocido exponente del (falso) “evangelio de la prosperidad”, Benny Hinn. Por la gracia de Dios, Costi —tras haber vivido su niñez y su juventud totalmente inmerso en el mundo del “evangelio de la prosperidad”— fue iluminado, corregido, y rescatado por el Señor, por medio del verdadero evangelio de Cristo.

Dios, la avaricia y el Evangelio (de la prosperidad)
Costi Hinn
Vida. 240 pp.

Pero este libro es mucho más que una biografía espiritual. Costi Hinn nos enseña qué es “el evangelio de la prosperidad”, cómo es vivir en ese mundo, por qué ese es un mundo antibíblico y muy dañino, y cómo amar y ayudar a las personas atrapadas en ese mundo.

¿Qué es “el evangelio de la prosperidad”?

Para empezar, “el evangelio de la prosperidad” no es el evangelio verdadero. Este “evangelio” no es la buena noticia de que, por la gracia de Dios y gracias al Señor Jesucristo, nosotros, los pecadores, podemos ser salvados.

No es fácil resumir “el evangelio de la prosperidad” en pocas palabras, pero es un mensaje anticristiano que descansa sobre cinco mentiras: 

  1. Que Dios quiere que estemos sanos (y no enfermos), que nuestros problemas se solucionen, que prosperemos económicamente, y que seamos felices. “El evangelio de la prosperidad apela al profundo anhelo de paz, salud, riqueza y felicidad de todo corazón humano” (loc. 2320). 
  2. Que Cristo, con su muerte en la cruz, hizo todo lo necesario para conseguir todo ello (y no “solo” nuestra salvación espiritual). 
  3. Que el factor determinante en nuestro disfrute (o no) de todo ello es nuestra fe: si creemos que hemos recibido lo que hemos pedido, lo tenemos. Si no lo tenemos, es porque no hemos creído haberlo recibido. 
  4. Que hay algunas personas (sobre todo los predicadores del “evangelio de la prosperidad”) a quienes Dios ha dotado de forma especial del don de poder “canalizar” las bendiciones de Dios a las personas que acuden a ellas. 
  5. Que existe una estrecha relación entre la disposición de ofrendar (de forma generosa y sacrificada) y la recepción de las bendiciones deseadas y pedidas; o sea, a la primera condición (la fe) se le añade una segunda condición (la generosidad). “Benny [Hinn] predicaba a las masas que, si querían un milagro para su enfermedad y dolencia, tenían que dar dinero a Dios” (loc. 736).

¿Funciona “el evangelio de la prosperidad”? Depende a quién se lo preguntes. Sin duda, millones de personas en todo el mundo dirían que sí, y compartirían sus testimonios al respecto. Pero la otra cara de la moneda son los otros: los que aún llevan las heridas —físicas, emocionales, psicológicas, y espirituales— que resultaron de su encuentro con “el evangelio de la prosperidad”. Para quienes sí ha funcionado este falso “evangelio” ha sido para los que lo han propagado y para sus familias, algunos de los cuales han sacado millones de dólares año tras año, están entre los más ricos de los más ricos, y viven vidas del lujo absoluto. Porque, a fin de cuentas (¡y nunca mejor dicho!), ¿dónde acaba el dinero de todas esas ofrendas? Ya que el Dueño de todas las cosas no necesita nuestro dinero, ni vende sus regalos, pues, ¡”sus siervos” sabrán qué hacer con todo ese dinero!

Ahora, para todo cristiano verdadero, la pregunta que más importa no es si algo funciona, sino si es bíblico o no. Y como demuestra Costi Hinn en su libro, “el evangelio de la prosperidad” no es bíblico en absoluto, sino una distorsión de la Biblia y del verdadero evangelio de Cristo. Y para los predicadores de cualquier “evangelio” que no sea el verdadero, el apóstol Pablo tuvo palabras especialmente duras: “Si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema” (Gá. 1:8). Los predicadores del falso “evangelio de la prosperidad” están bajo esa maldición apostólica y divina.

¿Cómo fue la conversión de Costi Hinn?

Costi Hinn no solo es sobrino del famoso Benny Hinn; es hijo de Henry Hinn, hermano menor de Benny, que tiene un ministerio casi idéntico al de su hermano mayor, aunque menos conocido, en Canadá. Costi Hinn se crió bajo la fuerte influencia del “evangelio de la prosperidad” y con todas las “ventajas” materiales de pertenecer a una familia millonaria. ¿Cómo salió Costi del mundo herético y súper lujoso del clan de los Hinn?

Pues ¡lo sacó el Señor! Pero al Dios soberano, a quien Costi llegó a conocer, le gusta usar medios. Y así fue en el caso de Costi Hinn.

  • Dudas

Ese fue el primer paso de Costi Hinn hacia la luz. Empezó a hacerse preguntas, a tener dudas, a estar preocupado…

Entre sus dudas estaban: (1) Algunas de las cosas que se hacían, como la práctica de ungir con aceite los sobres de las ofrendas de la gente (loc. 1084). (2) La forma, a veces cruel, de tratar a los enfermos. (3) La forma de profetizar: “Usábamos una estrategia que llamábamos profecía de escopeta, disparando numerosas predicciones con la esperanza de que una de las profecías pudiera dar en el blanco…” (loc. 1205). (4) El muy lujoso estilo de vida de los pseudopastores del “evangelio de la prosperidad”: “¿Debería un pastor estar gastando más dinero en ropa en una sola compra que el salario anual promedio de la gente a la que predica?” (loc. 1185). “Me di cuenta […] de que nuestro estilo de vida se alimentaba de aprovecharnos de los demás” (loc. 916).

Costi confiesa que a veces “lo que presenciábamos era tan opuesto a la Biblia que parecía que la estábamos reescribiendo por completo” (loc. 1150).

  • “Esos bautistas”

Costi Hinn jugaba al béisbol, y eso le llevó a la Universidad Bautista de Dallas. La familia de Costi le advirtió del peligro que representaban los bautistas, que no eran precisamente amigos del “evangelio de la prosperidad”.

Costi nos cuenta con cuánta amabilidad se le trató en aquella universidad. Pero fue, sobre todo, un piadoso entrenador de béisbol quien más impacto tuvo sobre la vida de Costi, y quien también le dio su primera “clase” sobre la soberanía de Dios, una verdad bíblica negada por los del “evangelio de la prosperidad” (loc. 1443).

Sobre esa fase de su vida Costi escribe: “Mirando atrás, me doy cuenta de que Dios estaba orquestando su plan para mi vida y colocándome con misericordia en una posición que me expusiera a la verdad” (loc. 1260). Agrega: “Vine por el béisbol pero me encontré con más Biblia” (loc. 1318).

  • Christyne

Fue por aquel entonces cuando Costi conoció a Christyne. Ella era creyente, de una iglesia muy distinta de las iglesias de la prosperidad. A la familia de Costi no le gustó nada que él estuviera saliendo con una chica que no era “de la prosperidad”. Le dijeron: “Si te casas con ella, perderás la unción de tu vida” (loc. 1615). Hasta hubo una (supuesta) profecía que declaró que Costi no se casaría con ella. Y por un tiempo Costi rompió su relación con Christyne.

Pero luego cambió de idea… A partir de ahí, la estrategia de la familia de Costi fue hacer todo lo posible para hacer a Christyne una de ellos. Ella asistió a algunas reuniones del tío Benny, donde le impusieron las manos y ella cayó hacia atrás. Y en un encuentro de jóvenes se les animó a todos los jóvenes presentes a hablar en lenguas, y Christyne intentó hacerlo, pero se sintió manipulada.

El colmo fue cuando se descubrió que Christyne padecía de asma. Ella intentó ocultárselo a la familia de Costi, hasta el punto de sufrir un ataque de asma bastante grave. Una novia enferma no encajaba en una familia del “evangelio de la prosperidad”. “En nuestra casa nunca se hablaba de la muerte, la enfermedad era para la gente que tenía poca fe” (loc. 629).

No mucho después, la madre de Costi fue diagnosticada con un tumor. Tras intentar negar el hecho y luego sanarla “a su manera”, ella fue sanada por un cirujano, un motivo de gratitud y alabanza para cualquier familia cristiana normal, pero un problema para una familia del “evangelio de la prosperidad”.

  • ¡Una sanidad iluminadora!

Costi y Christyne se casaron y se establecieron en California, donde una iglesia cristiana “normal” le dio a Costi una oportunidad, incluso de poder predicar.

Y el primer texto bíblico sobre el cual le tocó predicar (no fue él quien lo eligió) fue la historia de la sanidad del paralítico de Betesda (Jn. 5). Cuando Costi se puso a estudiar el pasaje, se dio cuenta del enorme contraste entre aquella sanidad efectuada por Jesús y todo lo que Costi había visto en el movimiento del “evangelio de la prosperidad”: (1) Jesús solo sanó a uno de muchos enfermos en aquel lugar; (2) el paralítico no manifestó mucha fe; (3) ¡no hubo nada de dinero por medio!; y (4) ¡el gran Sanador se fue tan discretamente que el hombre sanado ni siquiera sabía quién era el que lo había sanado!

Conclusión: “Dios […] no es un genio cósmico que existe para darme lo que quiero y hacer lo que yo le ordene. Él es el majestuoso Creador del cielo y de la tierra y existimos para adorarlo” (loc. 2098). Costi añade: “El verdadero Jesús era ahora mi Señor, y el verdadero evangelio era ahora mi vida” (loc. 2111).

¿Por qué sería bueno que leyeses este libro?

Déjame que te dé algunas razones:

  1. Es un libro fiel a la Biblia y al verdadero evangelio.
  2. Es un libro fundamentado en la teología bíblica, pero iluminado por la perspectiva desde dentro del clan de los Hinn.
  3. Es un libro que te va a ayudar a entender “el evangelio de la prosperidad”, un movimiento que está haciendo mucho daño a cada vez más personas.
  4. Es un libro con una amplia bibliografía (apéndice 2) de todo lo relacionado con “el evangelio de la prosperidad”.
  5. Es un libro lleno de amor y compasión por las personas atrapadas en el engaño del falso “evangelio de la prosperidad”.
  6. Es un libro muy práctico que te va a capacitar para ayudar a personas cercanas a ti afectadas por “el evangelio de la prosperidad”.

Conclusión

Basándose en la Carta de Judas (vv. 22-23), Costi Hinn nos recuerda que hay tres tipos de personas atrapadas en el error: (1) los que dudan; (2) los engañados; y (3) los peligrosos. ¡Que el Señor nos ayude a ministrar la certeza del evangelio a los que dudan, a abrirles los ojos a los engañados, y a saber compaginar la sabiduría y la compasión al tratar a los peligrosos! En palabras de Costi Hinn: “Tal vez sea el momento de dejar tu zona de confort y salir en fe a buscar a los perdidos, confiando en que Dios te usará en su plan soberano” (loc. 3138).

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