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¿Qué es un apóstol de Jesucristo?

Para responder esta pregunta, que de paso tiene singular relevancia contemporánea, se verán dos asuntos: la elección del apóstol, y las cualidades del apóstol.

Su elección

La respuesta está en este verso: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios” (2 Co.1:11). Un apóstol es un mensajero espiritual puesto en el oficio; significando así que no es por la voluntad de hombre, sino por la designación expresa de Jesucristo, y esto ha de extenderse a cada oficio en la Iglesia Cristiana, que sea puesto por la voluntad de Dios, ya sea por Su Palabra expresa como fue en aquella época, o escrita como sería ahora. Tratándose de un apóstol, significa que el mensaje dado vino directamente de Cristo, siendo enseñado por Él en gloria, escogido y dotado de dones extraordinarios para enseñar el evangelio. Por eso, cada uno debe averiguar bien quién le escogió, porque si una hoja del campo no cae a tierra sin Su voluntad, mucho  menos desempeñar el oficio de apóstol que es de mucho más trascendencia. Aquellos fueron escogidos y nominados por Cristo: “Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y de ellos escogió a doce, a quienes también llamó apóstoles” (Lc. 6:13). El Señor Jesús es el único que tiene autoridad dada por Dios para hacer apóstoles.

El número de los mensajeros escogidos para que anunciasen de primero sus enseñanzas fueron doce, y no más. Algo notorio en el texto es que el título de apóstol fue dado por el mismo Cristo en persona, o que en el Cristianismo nadie puede dar a otro o a sí mismo este título. Nótese la importancia y énfasis del texto: por un lado, que no fue ni siquiera por oración de hombre, sino por las oraciones inmediatas del Hijo al Padre, y el Padre le concedió escoger de entre Sus discípulos a los apóstoles: “Aconteció en aquellos días que Jesús salió al monte para orar, y pasó toda la noche en oración a Dios” (Lc. 6:12). Por otro lado, que el nombre fue dado de manera directa por Jesús: “A quienes también llamó apóstoles”. Fue el mismo Señor Jesús quien les dio ese título. Ellos fueron apóstoles de Cristo, porque uno sólo es apóstol de Dios: Jesucristo. Eso es lo que dice Saulo: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios” (2Co. 1:1). Fue su costumbre acentuar el oficio: “Y a vosotros los gentiles digo: Por cuanto yo soy apóstol de los gentiles, honro mi ministerio” (Ro.11:13). Honrar algo es destacarlo, magnificarlo; sólo a ellos les fue dado hacer eso: eran los únicos apóstoles. Todos los Cristianos son siervos de Dios, pero no todos son apóstoles.

El primero es un llamado ordinario, y el de apóstol, extraordinario: “Nadie toma esta honra para sí, sino porque ha sido llamado por Dios” (He. 5:4). Debe haber un llamado. Jesús mismo no predicó públicamente hasta que fue declarado por el Padre como el profeta del mundo, y aun Él necesitó confirmación del cielo como ungido por el Padre para su ministerio público como ministro de Dios. No estamos diciendo que no podemos predicar de manera pública o privada el evangelio. No; lo que significamos es que nadie puede ser llamado ministro del Evangelio o pastor hasta que haya un llamado divino, conforme a las Escrituras, y confirmado por una Congregación local, teniendo como instrumento un apegamiento a la Palabra de Dios, las Santas Escrituras. En todo el NT no hay prescripción alguna que indique cómo una iglesia local pudiera elegir un apóstol de Cristo para toda época posterior a aquella que era apostólica. Hay norma bíblica de cómo elegir pastores y diáconos, pero no apóstoles.

Sus cualidades

Las cualidades de un apóstol empezaban con un llamado personal y extraordinario por parte de Cristo, y en su desempeño tuvieron manifestaciones externas que testificaban de su apostolado: “Porque el que actuó en Pedro para hacerle apóstol de la circuncisión actuó también en mí para hacerme apóstol a favor de los gentiles” (Gál. 2:8). Ellas eran:

  • Fidelidad en las enseñanzas, y a menos que permaneciera con esa fidelidad, no importaba cualquier otra señal que hiciese para demostrar su apostolado, sin esto era anatema: “Aun si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gál. 1:8).
  • A esto se agrega la eficacia en predicar el Evangelio: “Si para otros yo no soy apóstol, ciertamente para vosotros lo soy, porque vosotros sois el sello de mi apostolado en el Señor” (1 Co. 9:2).
  • Otra cualidad fue el poder de hacer milagros: “Las señales de apóstol han sido realizadas entre vosotros con toda paciencia, con señales, prodigios y hechos poderosos” (2 Co. 12:12). Eran señales para indicar su procedencia divina; prodigios por el efecto que producían, y hechos poderosos porque eran manifestación de poder celestial extraordinario. El poder de obrar milagros era tan evidente, y en ocasiones lo hacían sin siquiera orar.
  • Otra cualidad apostólica fue el poseer una conversación y conducta piadosa: “Más bien, en todo nos presentamos como ministros de Dios: en mucha perseverancia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias” (2 Co. 6:4).

La idea es que los apóstoles tuvieron suficientes medios para convencer al mundo de la certeza de las doctrinas cristianas: “Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que le obedecen” (Hch. 5:32). Será muy notorio en el Nuevo Testamento que los apóstoles siempre señalaron en sus cartas su oficio, y uno se pregunta el porqué. Lo hicieron así como un medio para disminuir a los intrusos. Todavía hoy hay hombres intrusos que se proclaman a ellos mismos como apóstoles de Cristo sin serlos. Pablo fue acusado no pocas veces de no ser un verdadero apóstol, pero siempre se defendió de tales calumnias. Mire una de esas defensas: “¿No soy libre? ¿No soy apóstol? ¿Acaso no he visto a Jesús nuestro Señor? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?” (1Co. 9:1). Era indispensable que todo verdadero apóstol haya visto al Señor Jesucristo. Sin estos signos, nadie puede ser considerado y obedecido como apóstol, sin haber apostatado de Dios. Así que, se ha dado respuesta a la pregunta, ¿qué es un apóstol de Jesucristo? Es un varón Creyente elegido personalmente por el Señor Jesús, y dotado con cualidades espirituales extraordinarias para anunciar las glorias del evangelio de Dios. Amén.

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