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El peligro de la IA no es la desinformación. Es la malformación.

Es increíble lo rápido que esto se ha convertido en algo normal: si le haces una pregunta a cualquier chatbot de inteligencia artificial (IA), obtienes una respuesta inmediata y detallada, incluso si se trata de una pregunta de carácter espiritual.

La IA ya está presente en la vida cristiana cotidiana. La gente la utiliza para generar oraciones y devocionales, obtener respuestas rápidas a preguntas del tipo «¿Esto es pecado?» (acompañadas de uno o dos versículos bíblicos) e incluso para generar al instante preguntas para debates en grupos pequeños.

En cada uno de estos ejemplos, es posible que la IA pueda generar una respuesta bíblicamente precisa. Pero el peligro no es solo una cuestión de desinformación; es una cuestión de formación. El verdadero problema es lo que nos hace el uso habitual de la IA. Se convierte en memoria muscular que, con el tiempo, remodelará hábitos cristianos básicos como aquello a lo que prestamos atención, lo que esperamos y dónde buscamos consejo.

La espiritualidad bíblica no consiste en tener una respuesta correcta al instante. Se trata de nuestra lenta formación a la semejanza de Cristo por el Espíritu

La espiritualidad bíblica no consiste principalmente en tener una respuesta correcta al instante. Se trata de nuestra lenta formación a la semejanza de Cristo por el Espíritu, a través de los medios comunes que Dios nos da, como las Escrituras, la oración y la vida de la iglesia.

El peligro espiritual de la IA es que podría condicionarnos a tomar atajos en los medios que Dios utiliza para formar discípulos. A continuación, expongo tres formas en las que esto puede competir silenciosamente con la espiritualidad bíblica.

1. Atrofia de la atención

La IA entrena nuestra atención en la dirección equivocada. En lugar de lidiar con la Palabra de Dios, meditar en ella o estudiarla, nos sentimos tentados a recurrir a la IA para obtener resúmenes rápidos y conclusiones inmediatas. Nos da la (falsa) impresión de que la sabiduría bíblica puede transmitirse en forma de frases rápidas y concisas.

Pero la Palabra de Dios no está pensada para ser leída de forma superficial o resumida. Las Escrituras deben ser leídas, escuchadas, meditadas y obedecidas.

¿Cómo se puede manifestar el problema de la «atrofia de la atención»?

Una persona abre su Biblia y le pide a la IA que le resuma el capítulo antes de leerlo, porque estudiarlo por su cuenta le resulta complicado o ineficaz. Es más fácil pedirle a la IA que explique los versículos en términos sencillos, en lugar de que el creyente se siente con los versículos, compare el contexto, los relea y ore. Otra persona escucha un sermón y le pide a la IA: «Dame cinco aplicaciones para mi vida», en lugar de orar a través del autoexamen.

Con el tiempo, es probable que la velocidad de la IA acelere el declive de la capacidad de atención y atrofie nuestros músculos de la atención concentrada.

2. Expectativa de menos fricción

Con las respuestas instantáneas viene la expectativa de que lo instantáneo es lo mejor y que el esfuerzo es algo malo. Esto puede normalizar una espiritualidad «sin fricción» que da por sentado que el crecimiento debería ser rápido e indoloro, que nuestra vida devocional puede «optimizarse».

Pero, en la Biblia, Dios moldea con frecuencia a Su pueblo a través de la espera, la lucha, el sufrimiento y la obediencia, a veces durante períodos dolorosamente largos. La forma en que Dios nos moldea a menudo parece ineficaz y poco óptima.

Piensa en cómo unos usos de la IA aparentemente inofensivos podrían modificar sutilmente nuestras expectativas sobre el crecimiento espiritual. La gente ya le está pidiendo a la IA que les ofrezca aliento devocional que les haga sentirse más cerca de Dios. Están generando planes personalizados para sus momentos de intimidad con Dios, adaptados a sus horarios, personalidades y áreas específicas en las que desean crecer. Le piden a la IA que les ayude a tomar decisiones vitales o que les aporte claridad, incluso sobre lo que Dios podría querer que hicieran.

Si normalizamos este tipo de prácticas espirituales optimizadas por la IA, nos veremos tentados a ver la fricción y la lucha como impedimentos evitables para el crecimiento espiritual, en lugar de como oportunidades para apoyarnos en Dios a través de la fe.

3. Dependencia de los “pastores IA”

La IA puede ofrecer a los usuarios una experiencia de «pastoreo privado». Esto crea la tentación de eludir las relaciones pastorales que Dios diseñó.

Considera cómo podría manifestarse esta creciente dependencia. Alguien utiliza la IA para pedir consejo como primer recurso cuando se siente ansiosa, tentada o agobiada por la duda, pero nunca confiesa su pecado, pide oración a otra persona o busca la rendición de cuentas de otro cristiano. Una persona que se siente herida por su iglesia le pide a la IA que le ayude a determinar los motivos y las culpas, y que le aconseje sobre si debe abandonar la iglesia, sin siquiera intentar una conversación o la reconciliación con los líderes de la iglesia. Una cristiana que lucha con un pecado recurrente le pide a la IA que le asegure que es salva, en lugar de orar, acudir a la Biblia y permitir que su iglesia le dé su opinión sobre la situación.

A medida que la IA transforma el mundo, la iglesia debe mantenerse fiel y clara respecto a lo que la Biblia enseña sobre la espiritualidad

Aunque el consejo que ofrece la IA sea bíblicamente correcto, sigue siendo perjudicial desde el punto de vista espiritual si entrena a las personas a confiar en la IA para lo que Dios pretende transmitir a través de Su Palabra, Su Espíritu y Su pueblo.

Cinco principios para los pastores

Todo pastor debería dedicar tiempo para comprender las implicaciones del uso de la IA en la espiritualidad, de modo que pueda abordarlas directamente en el contexto concreto de su ministerio.

Con ese fin, a continuación, comparto cinco principios sencillos que podrías enseñar y poner en práctica en tu iglesia local:

  1. Lee primero, luego pregunta. No empieces por los resúmenes de las Escrituras generados por IA (ni siquiera en Logos). Lee el pasaje, ora y reflexiona sobre el texto; después, utiliza las herramientas solo como ayuda secundaria.
  2. Ora antes de consultar. No recurras a la IA en busca de consejo o consuelo antes de acudir a Dios.
  3. Busca el consejo pastoral en asuntos serios. Si necesitas algún aporte sobre asuntos relacionados con el pecado persistente, la rendición de cuentas, los conflictos o decisiones importantes, busca el consejo pastoral y a personas reales en una comunidad de la iglesia en la que confíes, no a la IA.
  4. Ten claros los límites de la IA. Enseña a tu congregación que la IA puede dar información (a veces información falsa), pero no la verdadera sabiduría bíblica. Carece de autoridad espiritual.
  5. Habla abiertamente sobre el uso de la IA. Fomenta debates regulares en tu iglesia sobre el uso que hacen las personas de la IA. Anima a adoptar un enfoque prudente que incluya la opinión de la comunidad a la hora de sopesar las posibles oportunidades y riesgos.

A medida que la IA transforma el mundo, la iglesia debe mantenerse fiel y clara respecto a lo que la Biblia enseña sobre la espiritualidad. La IA no solo da respuestas, sino que entrena nuestros instintos. Debemos abordar ahora cómo esos instintos podrían, con el tiempo, llevar a los cristianos y a las iglesias por caminos espiritualmente malformativos.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por María del Carmen Atiaga.
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