Por qué no predicaré el final más largo de Marcos

En unas pocas semanas, estaremos completando un estudio expositivo de dos años a través del Evangelio de Marcos. Ha sido un gran estímulo para mi alma el predicar a través de esta maravillosa narración del evangelio sobre la vida y el ministerio de Jesús. Al prepararme para el final de esta serie, he decidido finalizarla en Marcos 16:8, en lugar de seguir hasta el final más largo, que termina en Marcos 16:20. En el mundo de la crítica textual, el final más largo de Marcos es uno de los textos más disputados de toda la Biblia. A continuación, especifico las tres razones principales por las que no predicaré el final más largo de Marcos, pero no debemos perder la confianza en la validez y autenticidad de la inerrante Palabra de Dios.

La evidencia textual

Cuando llegas a Marcos 16:9, probablemente verás alguna indicación de que el texto está bajo discusión. En la R.S.V., el texto aparece como un pie de página en letra pequeña. En la E.S.V., el texto se encuentra separado entre corchetes y una nota de encabezamiento aclara: “Algunos de los manuscritos más antiguos no incluyen Marcos 16:9-20”. Esto es lo que llamamos una variante textual, que consiste en una palabra distinta o una alteración de las palabras en dependencia de cuáles manuscritos se están utilizando. En el Nuevo Testamento, tenemos aproximadamente 400,000 variantes en griego. En la mayoría de los casos, una variante consiste en algo tan pequeño como un cambio (o error) de ortografía. No obstante, Marcos 16:9-20 es el segundo texto en disputa más largo de todo el Nuevo Testamento. En la mayoría de los casos, una variante consiste simplemente en una palabra en disputa o una variación de una palabra específica. En esta sección, el objeto de controversia es un párrafo largo.

El final más largo del Evangelio de Marcos que está en disputa no aparece en los dos manuscritos más antiguos de la Biblia: el codex Vaticanus (B) y el codex Sinaiticus (א). Muchos de los manuscritos latinos, sirios, georgianos, y armenios también terminan en Marcos 16:8. Por lo tanto, no hay que estudiar ciencia espacial para darse cuenta de que al ser copiados los manuscritos originales por los escribas, se podían detectar fácilmente los textos añadidos a un manuscrito posterior al compararlo con los manuscritos anteriores. Si los manuscritos más antiguos (más tempranos) no incluyen el final más largo, esto apunta a una adición posterior hecha por algún escriba que podría haber considerado Marcos 16:8 como una manera extraña de terminar la obra de Juan Marcos.

Además, la terminación más larga de Marcos (16:9-20) contiene al menos 14 palabras distintas que no se encuentran en ninguna otra parte del Evangelio de Marcos. Considerando el hecho de que Juan Marcos está terminando su obra acerca de la vida y el ministerio de Jesús, resultaría bastante extraño que insertara un nuevo vocabulario en los últimos 12 versos de su obra. Esto apunta al hecho de que alguien los añadió al Evangelio de Marcos y que este no fue el final original escrito por el propio Juan Marcos.

La evidencia histórica

Cuando leemos obras de autores, teólogos, predicadores, y estudiosos de la historia de la iglesia, resulta evidente que muchos de ellos no sabían nada del final más largo del Evangelio de Marcos. Por ejemplo, ni Clemente de Alejandría ni Orígenes muestran evidencia en sus escritos de que aceptaran la terminación más larga de Marcos. Todo en sus escritos apunta hacia el final de Marcos en 16:8.  Eusebio, el historiador de la iglesia que nació aproximadamente en el año 260 d. C., afirmó que las copias más exactas y “casi todas las copias” del Evangelio de Marcos terminan en Marcos 16:8. Jerónimo señala igualmente que los versos de Marcos 16:9-20 no se encontraban en la mayoría de los manuscritos disponibles durante su vida.  La evidencia histórica apunta de modo abrumador al hecho de que para los primeros testigos de los apóstoles, el final de Marcos fue el verso 16:8.

Al leer a “los Padres Antenicenos” (los escritos antiguos hasta el año 325 d. C.), resulta evidente que ellos consideraron el final del Evangelio de Marcos en el 16:8 y no en 16:20. Si consideramos la gran cantidad de citas existentes (más de 19 000 citas solo de los evangelios), es obvio que la intención de Juan Marcos era poner fin a su trabajo en el verso 16:8, en lugar del final más largo que se añadió después en algún período posterior. La historia favorece el final en 16:8.

La evidencia doctrinal

El final más largo de Marcos contiene además algunas doctrinas preocupantes, que no están en armonía con el contexto más amplio del Nuevo Testamento. En particular, hay cuatro doctrinas extrañas que surgen de Marcos 16:9-20 y que se deben considerar como incompatibles con la edad apostólica y los dones milagrosos del Nuevo Testamento.

1. Regeneración bautismal

2. Manipulación de serpientes

3. Beber veneno

4. Curar por imposición de manos sobre los enfermos

Aunque muchos han explicado Marcos 16:16 de una manera que no enseña la regeneración bautismal, la mejor explicación no viene del texto mismo. Dicha explicación se deriva del contexto general del Nuevo Testamento. En ninguna otra parte del Nuevo Testamento vemos un verso que enseñe la necesidad del bautismo con el fin de alcanzar la verdadera salvación. Esto es un indicador más de que no es un texto auténtico procedente de la pluma de Juan Marcos.

En ninguna otra parte del Nuevo Testamento vemos que los discípulos ordenen tomar serpientes con las manos con el fin de validar la fe en Cristo. Incluso en la era apostólica, cuando los dones milagrosos fueron dones normativos para la iglesia, tales prácticas no se ven en ningún otro lugar en el Nuevo Testamento. Solo en Hechos 28:3 vemos algo similar, pero como algo involuntario o accidental, a diferencia de una manipulación intencional de serpientes. Esto brinda un apoyo adicional para la validez del final más corto de Marcos.

En ninguna parte del Nuevo Testamento vemos a los seguidores de Cristo beber veneno mortal con el fin de validar la deidad de Cristo o la autenticidad de la iglesia. En nuestro movimiento carismático moderno vemos lenguas, curación por fe, manipulación de serpientes y mucho más, pero nunca a alguien que beba veneno mortal. Todo esto parece apoyar una vez más la idea de que el verdadero final de Marcos está en el verso 16:8.

Cuando vemos la práctica de la curación en el Nuevo Testamento, esta no parece basarse en una mera imposición de manos. Santiago menciona la necesidad de llamar a los ancianos de la iglesia a ungir a alguien con aceite (Santiago 5:13-15), pero la idea de simplemente tocar a una persona y curarla de esa manera está en disonancia con las enseñanzas generales del Nuevo Testamento. Esto es una vez más compatible con el final más corto de Marcos, en oposición a la terminación más larga.

¿Es la Biblia infalible?

¿Qué quiere decir todo esto?  ¿Podemos confiar en nuestra Biblia? ¿Es la Biblia infalible o contiene errores? De ninguna manera debe la adopción de un final más corto en el Evangelio de Marcos disminuir la validez o infalibilidad de la Palabra de Dios. En todo caso, debe provocar exactamente lo contrario. El hecho de que contamos con un proceso lo suficientemente válido para examinar y detectar adiciones a la Palabra de Dios debe aumentar la confianza en la Palabra suficiente e infalible de Dios.

La mayoría de los historiadores no tienen problemas para aceptar la exactitud de la Ilíada de Homero, y tenemos solo 643 copias de su obra en la actualidad. Cuando comparamos eso con los más de 5600 manuscritos del Nuevo Testamento y aproximadamente 25 000 manuscritos en latín y otros idiomas, la abundancia de evidencia está del lado de la Biblia. Podemos confiar en que nuestra copia moderna en español (Nota del traductor: inglés en el artículo original) es digna de confianza. El punto está claro, si se produjera un error en las 643 copias de la obra de Homero, sería mucho más difícil de detectar y mucho más fácil de propagar a través de toda la obra, especialmente si el error ocurriese en una etapa temprana.  Ese mismo problema pudo ocurrir con los manuscritos bíblicos, pero en este caso es más fácil de detectar, debido a la gran cantidad de manuscritos parciales y completos que existen del Nuevo Testamento.

No solo es la Biblia infalible, sino que es la Palabra de Dios validada y suficiente. La Biblia ha superado la prueba del tiempo, incluido el escrutinio de estudios y exámenes textuales. Usted y yo podemos confiar en que lo que Dios quería comunicarnos hace cientos de años, se ha transmitido con exactitud hasta nosotros en el momento actual. El Dios de la inspiración es también el Dios de la preservación.

‪F.F. Bruce llega a la siguiente conclusión:

La evidencia de nuestros escritos del Nuevo Testamento es incluso mucho mayor que la evidencia de muchos escritos de autores clásicos, cuya autenticidad nadie osaría cuestionar. Y, si el Nuevo Testamento fuera una colección de escritos seculares, su autenticidad se consideraría en general como más allá de toda duda. Es un hecho curioso que los historiadores a menudo hayan estado mucho más dispuestos a confiar en el Nuevo Testamento en comparación a muchos teólogos. [1]

 

1. F.F. Bruce, ¿Son fidedignos los documentos del Nuevo Testamento? [The New Testament Documents: Are They Reliable?] (Grand Rapids, MI: Eerdmans Publishing Company, 1949), 15.


Publicado originalmente en Delivered by Grace. Traducido por Justo Mirabal. 
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