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En marzo del 2020, el gobierno peruano decretó un cierre de emergencia mandatorio por COVID-19, cerrando todo menos bancos, supermercados y centros médicos autorizados. Debido a que la mayoría de la población dependen de un ingreso diario, muchos no podían pensar en sobrevivir dos semanas sin trabajo.

Mientras se quedaban sin comida, las personas empezaron a colgar banderas blancas afuera de sus hogares. Estas banderas eran un tipo de rendición, señalando la desesperación de aquellos que estaban adentro. Una iglesia empezó a recolectar y a repartir comida (alguna venía de los mercados, otra era cultivada por la comunidad de la iglesia).

Uno de los miembros de la iglesia es un joven misionero con una política de puertas abiertas. Él empezó a notar un incremento en los niños y adolescentes que entraban a su casa durante el día, con frecuencia durante las horas de comida. Al principio, estaba un poco irritado porque no siempre había preparado suficiente comida para doce comensales más. Pero pronto se dio cuenta de que ellos provenían de las casas con banderas blancas. Con frecuencia sacrificó comer porciones razonables para poder compartir su comida con aquellos que estaban en necesidad.

La iglesia comenzó a orar por la provisión de Dios. Poco tiempo después empezaron a llegar generosas donaciones de personas y lugares inesperados. En un momento en el que la iglesia pudo haber estado en apuros y paralizada, los miembros dieron un paso al frente en valentía con la habilidad de proveer y animar a más de 400 familias con más de 600 bolsas de comida. 

Maneras de orar:

  • Acción de gracias por la provisión continua del Señor a aquellos que están en necesidad y por su obra en la vida de sus ovejas.
  • Por sabiduría, fortaleza y discernimiento para aquellos que están sirviendo en Perú y  por todo el sur de América en vista de los retos que han surgido por la pandemia.
  • Por los millares de personas en América Latina que han pasado por dificultades socioeconómicas traídas por el COVID-19 y que tienen que esperar un largo tiempo para poder vacunarse.

“Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no se puede ocultar; ni se enciende una lámpara y se pone debajo de una vasija, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos” (Mateo 4:14-16).


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