Mitos y verdades sobre la Nueva Versión Internacional

Por 500 años, el cristianismo protestante ha enfatizado la necesidad de traducir la Biblia desde los idiomas originales (hebreo, arameo, y griego) al idioma de cada nación. Desde la publicación de la Biblia del Oso por el reformador español Casiodoro de Reina en 1569, los hispanohablantes hemos disfrutado de una traducción excelente y de lenguaje elegante, cuya versión más famosa hoy en día es la Reina-Valera, revisión 1960. Sin embargo, por la gracia de Dios, esta no es la única versión evangélica disponible para el mundo hispano.

Una versión que se halla en cada vez más hogares evangélicos es la Nueva Versión Internacional. No se necesita ser un erudito, sin embargo, para notar que hay diferencias significativas entre la NVI y la RV60. Esto ha sido usado por diversas personas para promover algunos mitos sobre la NVI, muchas veces más por desconocimiento que por mala intención. En este artículo, y similar como hiciera el pastor Salvador Gómez Dickson con La Biblia de Las Américas, quisiéramos observar algunos de esos mitos a la luz de la mejor información disponible.

Mito #1: “La NVI no traduce fielmente la Biblia”.

La NVI traduce la Biblia siguiendo una filosofía de traducción llamada “equivalencia dinámica”. Los traductores de la NVI se basaron en los mejores manuscritos en los idiomas originales,[1] pero en lugar de traducir estrictamente palabra por palabra (a eso se le llama “equivalencia formal”), su idea era comunicar las verdades bíblicas de la manera más fiel a la intención original del autor (pensamiento por pensamiento), tomando en cuenta la cultura y la forma de hablar hispanoamericana.

¿Cómo se ve esto? Por ejemplo, la NVI traduce las medidas en metros en lugar de codos (la traducción literal se mantiene en el margen).

De la misma manera, muchas expresiones hebreas o griegas que son difíciles de entender, la NVI las traduce de manera que sean entendibles para el lector de hoy.

Un buen ejemplo lo encontramos en Jueces 15:8, en la historia de Sansón, donde la RV60 dice: “Y los hirió cadera y muslo con gran mortandad” (énfasis agregado).[2] La expresión “cadera y muslo” no es clara para el lector el día de hoy. La NVI traduce el verso así: “Y los atacó tan furiosamente que causó entre ellos una tremenda masacre” (énfasis agregado).

Otro ejemplo interesante se encuentra en Efesios 2:3, donde la RV60 traduce literalmente: “Y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (énfasis agregado). La frase “hijos de ira”, que es probablemente una expresión hebrea, el lector moderno no la entiende bien, así que la NVI traduce la idea de la siguiente manera: “Éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios” (énfasis agregado). Siendo que esta es la idea de la expresión, la NVI está siendo fiel a la intención del autor original.

Los traductores de la NVI se valen de la mejor escolaridad moderna para traducir versículos de acuerdo a métodos de interpretación exegética.

Vale la pena mencionar una diferencia más. Los traductores de la NVI se valen de la mejor escolaridad moderna para traducir versículos de acuerdo a métodos de interpretación exegética. Es decir, buscan que la idea exegética del autor bíblico se comunique claramente.

Veamos un ejemplo. La RV60 traduce Romanos 1:17 literalmente: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá”. Al traducir literalmente, nos quedamos con varias incógnitas. ¿A qué se refiere con la justicia de Dios? ¿A la justicia inmanente de Dios? ¿A la justicia que imparte? Y ¿qué de la expresión “por fe y para fe”? ¿Qué quiere decir?

Bien, la NVI traduce la idea exegética de la siguiente manera: “De hecho, en el evangelio se revela la justicia que proviene de Dios, la cual es por fe de principio a fin, tal como está escrito: «El justo vivirá por la fe»” (énfasis agregado).

Esto, por supuesto, tiene sus ventajas y desventajas. La ventaja es la claridad. La desventaja es la posibilidad que haya un error de interpretación por parte de los traductores.

En resumen: La NVI busca ser fiel al texto y la intención del autor, optando por la filosofía de traducción de “equivalencia dinámica”, mientras otras versiones se inclinan más a traducir estrictamente palabra por palabra. Esto tiene sus ventajas en la claridad, y sus desventajas en la posibilidad de error de interpretación por parte de los traductores.

Mito #2: “La NVI está basada en manuscritos de dudosa calidad”.

En los últimos años ha ocurrido una revolución en los estudios bíblicos con el descubrimiento de manuscritos bíblicos antiguos, que anteceden significativamente los que previamente se tenían. Por ejemplo, el manuscrito más antiguo en existencia es el papiro 52, que contiene fragmentos del Evangelio de Juan, y tiene como fecha de antigüedad principios del siglo II.

Estos fascinantes descubrimientos arqueológicos han solidificado la convicción evangélica en las Escrituras. Al examinar estos antiguos manuscritos, se ha hecho evidente que hay algunas porciones que dan evidencia de haber sido agregadas posteriormente por algún escriba bien intencionado. El porcentaje de estas adiciones es bastante bajo, de hecho, las variantes textuales significativas representan el 1% del texto,[3] y de ninguna manera alteran el mensaje de la Escritura o alguna doctrina de peso.

Así que, al consultar los manuscritos más antiguos (llamados en conjunto como el texto crítico) y compararlo con los manuscritos que previamente se tenían a disposición de los traductores en el tiempo de la Reforma (llamado el texto mayoritario, o textus receptus), encontramos en los manuscritos más antiguos mejor solidez y confianza que representan los autógrafos, es decir, los manuscritos que originalmente escribieron los autores bíblicos.

De allí vienen algunas de las diferencias entre versiones como la Reina Valera de 1960 (basadas en el textus receptus) y versiones como la NVI (que consideran al texto crítico, como muchas otras como LBLA, NBLH, NTV, y en inglés versiones como la ESV o la HCB).

Veamos un ejemplo.

  • Reina Valera 1960: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”, Romanos 8:1 (énfasis agregado).
  • Nueva Versión Internacional: “Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús”, Romanos 8:1.

La RV60 tiene una frase adicional que no vemos en los manuscritos más antiguos,[4] y es por eso que la NVI prefiere ponerla como una variación al pié de la página. Podemos ver que el texto antiguo que sigue la NVI es más cercano al argumento que hace el apóstol Pablo: si estás en Cristo, no hay condenación para ti, bajo ninguna circunstancia.

Otro ejemplo:

  • Reina Valera 1960: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”, Juan 1:18 (énfasis agregado).
  • Nueva Versión Internacional: “A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer”, Juan 1:18 (énfasis agregado).

La NVI, en su nota al margen, indica que literalmente el texto griego dice: “Dios unigénito”. Esto se debe a que los manuscritos más antiguos (el texto crítico) dicen μονογενὴς θεὸς (monogenes theos)  —“Dios unigénito”, mientras que los textos posteriores (el textus receptus) dice μονογενὴς υἱός (monogenes uios) —“Hijo unigénito”. Esta diferencia es importante ya que los manuscritos más antiguos llaman claramente a Jesucristo Dios.

Examinemos un último ejemplo, el cual es controversial. En la NVI, 1 Juan 5:7 (llamada la “coma juanina”) omite la frase: “en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno”, la cual sí se encuentra en la RV60. Para muchos, esta omisión descalifica a la NVI (al igual que a la mayoría de las versiones modernas). Sin embargo, en la nota al pié, la NVI explica: “Este pasaje se encuentra en [manuscritos] posteriores de la Vulgata, pero no está en ningún [manuscrito] griego anterior al siglo XVI”. Es imposible dar una explicación extensa de este asunto en un artículo como este, pero será suficiente decir que esa frase no se encontraba en ningún manuscrito griego más que en el codex montfortianus del siglo XVI.[5]

En resumen: La NVI está basada en una familia de manuscritos que muchos eruditos consideran más confiables que el textus receptus. Eso explica algunas de las diferencias entre esta versión y otras como la Reina Valera de 1960.

Mito #3: “La NVI omite doctrinas importantes”.

Debido a diferencias entre las traducciones como lo que acabamos de mencionar, algunas personas han argumentado que la NVI omite doctrinas centrales de la fe cristiana. Esto es evidentemente falso para cualquier persona que haya leído alguna vez esta versión de las Escrituras.

Gary Shogren, profesor de Nuevo Testamento en el Seminario ESEPA en San José, Costa Rica, afirma de manera enérgica:

“La NVI enseña con absoluta claridad las siguientes doctrinas: la Trinidad, la deidad de Cristo, su título ‘el Hijo de Dios’, el nacimiento virginal, la encarnación, la expiación por nuestros pecados por la sangre de Cristo, la justificación por la fe, el castigo de los perdidos en el infierno, el cumplimiento de la profecía del Antiguo Testamento, el bautismo de los creyentes. Enseña que el sexo homosexual es un pecado. No enseña ninguna doctrina que es especialmente católica romana. No promueve la Nueva Era. No tira la necesidad de ayunar. Tampoco el texto griego crítico altera ninguna de estas doctrinas. Reto a cualquier lector de este ensayo para probar que estoy equivocado”.

La NVI enseña las mismas doctrinas cardinales que enseñan versiones como la Reina Valera de 1960.

Debido al espacio limitado en este artículo, se hace imposible mostrar muchos ejemplos comparativos que muestren cómo la NVI enseña las mismas doctrinas cardinales que enseñan versiones como la Reina Valera de 1960. Sin embargo, aquí hay un par de ellos:

La deidad y encarnación de Jesús:

La NVI traduce Filipenses 2:5-6 diciendo:

“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos”.

Vemos que Jesús es “por naturaleza Dios”, lo cual hace evidente su deidad. En la nota al pié, la traducción explica que la palabra naturaleza en el idioma original es literalmente forma, tal y como vemos en la Reina Valera de 1960:

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres”.

Ambas traducciones en este pasaje enseñan que Jesús, siendo Dios, tomó la naturaleza y forma humana para ser nuestro redentor, siendo la NVI más explícita aún para el lector contemporáneo al usar la palabra naturaleza en vez de forma.

El pecado de la homosexualidad:

Aunque algunas personas han propagado en Internet el mito de que la NVI es más “ligera” en su descripción del pecado de la homosexualidad, la verdad es que la forma en que traduce Romanos 1:26-27 no deja espacio para dudas:

NVI: “Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión”.

Leyendo la versión Reina Valera, es evidente que ambas traducciones enseñan explícitamente la misma doctrina en relación a este pecado.

RV1960: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”.

En resumen: La NVI no omite doctrinas bíblicas. En algunos casos, las enseña con más fuerza para el lector moderno que otras traducciones más clásicas. Este artículo no es el espacio para mostrar todos los ejemplos, pero basta los ejemplos de textos claves sobre Cristología y Homosexualidad.

¿Debemos entonces leer la NVI?

Entendiendo que la NVI es una traducción fiel de las Escrituras y que surge de una buena familia manuscritos, podemos decir que, aunque muchos cristianos prefieren una traducción menos dinámica, la NVI es una gran opción entre las traducciones que tenemos al alcance.

Debemos cuidarnos de despreciar el esfuerzo detrás de esta traducción simplemente por aferrarnos a otra debido a nuestra tradición.

Debemos cuidarnos de despreciar el esfuerzo detrás de esta traducción simplemente por aferrarnos a otra debido a nuestra tradición o costumbre. Que una versión sea más reciente que otra no significa que sea peor. Y que una versión sea más familiar para nosotros no significa que sea mejor.

Dios no nos ha dado una “traducción oficial” de las Escrituras. Por tanto, debemos guardarnos de ser dogmáticos al respecto, aunque es perfectamente válido tener una versión favorita para el estudio y la lectura. Debemos guardarnos de lanzar y compartir ataques sin fundamento contra otras traducciones. Esto es contrario al espíritu de Efesios 4:29, y Proverbios 10:18 nos dice que es necedad.

Entonces, ¿deberías cambiarte a esta versión? Los autores de este artículo no podemos responder a esa pregunta porque acabamos de decir que no existe una traducción certificada por Dios. Sin embargo, si encuentras como nosotros que la NVI es una traducción fiel, puedes usarla en tu día a día mientras agradeces a Dios la bendición de que podemos escoger diferentes versiones de su Palabra en nuestra lengua. Somos más privilegiados de lo que creemos.


[1] “La traducción se hizo directamente de los textos hebreos, arameos y griegos en sus mejores ediciones disponibles” Prefacio, Nueva Versión Internacional (Editorial Vida: 2004).

[2] En algunos casos la RV60 tampoco traduce literalmente, por ejemplo en el Salmo 26:2, donde la palabra hebrea kilyah, que literalmente significa “riñón”, es traducida como “íntimos pensamientos”. Esto no es común, pero sucede a veces con la RV60.

[3] Darrel L. Bock y Buist M. Fanning, Interpreting the New Testament Text (Crossway: 2006), 37.

[4] Esta frase fue agregada por copistas en el siglo V y VI (Philip W. Comfort, New Testament Text and Translation Commentary [Tyndale: 2008], 448).

[5] James White, The King James Only Controversy (Bethany), 60-61.


Imagen: Lightstock.
Compartir
CARGAR MÁS
Cargando