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¿Cómo puedo glorificar a Dios cuando no tengo trabajo?

Perdí mi trabajo como resultado del coronavirus. Recibo ayuda financiera por desempleo, así que no me preocupa el dinero. Pero ya casi no tengo tareas qué hacer en casa, y las horas de ocio están empezando a desgastarme. ¿Cómo puedo glorificar a Dios en mi trabajo cuando no tengo trabajo que hacer?


Me anima mucho tu pregunta. Primero, estás preguntando: “¿cómo puedo glorificar a Dios?” Esta debe ser la meta suprema, el propósito principal, de la vida de un creyente. Ya sea que comamos, bebamos, trabajemos, o juguemos, estamos llamados a hacerlo todo para la gloria de Dios (1 Co. 10:31).

Adicionalmente, el hecho de que el ocio sea una carga para ti, es algo bueno. En un mundo de equipos electrónicos, es fácil evadir el aburrimiento y adormecernos ante el pasar del tiempo. Pero como cristianos, no queremos sentirnos cómodos con la ociosidad (1 Ts. 5:14). Queremos asegurarnos de que nuestras vidas sean productivas y fructíferas. Estás rechazando el pecado de la pereza, y esto es una señal de que el Espíritu Santo está trabajando en tu vida. 

Al mismo tiempo, parece que estás enfrentando desánimo espiritual. Estás empezando a sentirte inútil, como si no hay “trabajo que hacer”. Pienso en las veces que he sido impedida de trabajar: las semanas de reposo mientras estaba embarazada y los años de perseguir negocios que no se materializaron. Quiero que cobres ánimo, porque Dios te tiene justo donde Él te quiere. Él te está haciendo crecer a través de esta experiencia.

En un mundo de equipos electrónicos, es fácil evadir el aburrimiento y adormecernos ante el pasar del tiempo. Pero como cristianos, no queremos sentirnos cómodos con la ociosidad

Aquí hay cinco reflexiones para este tiempo extraño. 

1. Confía en que Dios tiene trabajo para ti, aún cuando no tengas empleo

El quinto mandamiento nos instruye a trabajar (Éx. 20:9), y Dios promete hacer posible que le obedezcamos. Recuerda que muchos esfuerzos fructíferos no requieren de un salario. Mira las necesidades de tu familia, tu comunidad de la iglesia, tu vecindario. Si no sabes cuáles son, haz un par de llamadas o escribe algunos correos. Investiga los programas o fundaciones que tu iglesia apoya. Llama al colegio de tu comunidad, hogar de ancianos, o centro de la comunidad. Estas organizaciones puede que se vean diferentes durante el COVID, pero quizás te pueden señalar necesidades tangibles. 

2. Involúcrate en las disciplinas espirituales: oración, lectura de la Palabra de Dios, hablar con otros creyentes (un buen uso de esos equipos electrónicos)

Agenda una hora o más para un tiempo de oración extendido. Escoge un pasaje sustancioso de las Escrituras para meditar en él y memorizarlo. Pide recomendaciones sobre algún estudio bíblico, y pide a algunos amigos hacerlo juntos. Al inclinarte hacia los medios ordinarios de gracia, estarás afinando tus oídos espirituales. Esto te ayudará a discernir la voz de Dios en cómo pasar tu tiempo. 

3. Toma tiempo para soñar

Quizás en el ritmo agitado de la vida pre-COVID, pusiste a un lado algunas metas de enriquecimiento personal. Quizás quieras empezar un programa de ejercicios, o hacer algún hobby, o completar un proyecto del hogar. Quizás has querido, o necesitas, leer algún libro, pero tenías muchas distracciones. Ahora es un buen momento para tomar pasos hacia estas metas. Si tu motivación necesita un empujón, habla con un amigo o dos.

Recuerda que tu valor no depende del trabajo o de tu productividad externa. El verdadero fruto viene de permanecer en Cristo, experimentar su gracia, y dejar que esta fluya a través de nosotros

4. Reanuda el trabajo cuando sea posible

Leyendo tu carta, parece que el Señor te ha bendecido a través de la ayuda al desempleado que ha provisto el gobierno, así que no te preocupa el dinero en este momento. Quiero animarte a no dejar que este beneficio te pare de buscar un trabajo pagado. La Biblia nos enseña que la presión financiera puede ser buena para nosotros, porque nos aleja de la pereza y nos acerca al trabajo (Pr. 16:26, 2 Ts. 3:10). Ya que no tienes esta presión financiera, debes ser más vigilante de no volverte dependiente de los demás sin necesidad. 

5. Descansa en el amor de Dios por ti

Recuerda que tu valor no depende del trabajo o de tu productividad externa. El verdadero fruto viene de permanecer en Cristo, experimentar su gracia, y dejar que esta fluya a través de nosotros. Él es la vid; nosotros los sarmientos (Jn. 15:4). Cuando las cosas van lentas, es tentador inventarse alguna actividad para llenar el vacío. ¿Una mejor alternativa? Espera en el Señor (Sal. 130:5-6). Lleva tu inquietud y tu sentimiento de vacío a Él.  

Cuando estaba en reposo, Dios me estaba preparando para el ocupado trabajo de la maternidad. Y esa pausa en mi carrera profesional, aunque dolorosa, me llevó a estar de rodillas en oración. Muchos años después, puedo mirar atrás y maravillarme de cómo Dios respondió en su propio tiempo. Confío en que Él hará lo mismo en tu vida.


Publicado originalmente en The Gospel Coalition. Traducido por Equipo Coalición.
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