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La lectura diaria de las Escrituras, en dependencia del Espíritu Santo, es uno de los medios primordiales que Dios usa para la santificación progresiva del creyente. Si eres cristiano, debes entender que Dios te salvó para que te parezcas cada vez más al Señor Jesucristo; y ese proceso ocurre mientras contemplamos su gloria en las Escrituras (2 Co. 3:18). No existen atajos aquí, ni fórmulas instantáneas. De manera que nada debe competir con el hábito de leer las Escrituras en oración todos los días.

Sin embargo, creo que otro hábito que todo creyente debería tratar de desarrollar en su vida, y cuanto antes mejor, es leer diariamente buenos libros que nos ayuden a entender mejor la Biblia. Al hablar de buenos libros, me refiero a libros que sean teológicamente sanos, empapados de las Escrituras, y que te ayuden a poner a Dios en el lugar que le corresponde en todas las áreas de tu vida. Y lo que quiero compartir son algunos de los buenos libros que el Señor me permitió leer durante el 2019.

Para leer para leer los mejores libros leídos por el Consejo pastoral de Coalición por el Evangelio este año, puedes revisarlos aquí. Allí recomiendo dos libros más. Pero para aquellos que les gusta la lectura teológica, quiero recomendar estos dos libros también:

1. Reading Backwards: Figural Christology and the Fourfold Gospel Witness, de Richard B. Hays. La tesis de este libro es que los cuatro Evangelios canónicos nos muestran que en todo el Antiguo Testamento Cristo es misteriosamente prefigurado. Por lo tanto, debemos leer el Antiguo Testamento en retrospectiva, a la luz de los Evangelios. Eso traerá como resultado un doble beneficio: los Evangelios nos enseñarán cómo leer el Antiguo Testamento, y al mismo tiempo, el Antiguo Testamento nos enseñará cómo leer los Evangelios. 

Guiándonos a través de pasajes muy conocidos, tales como Marcos 4:35-41; 6:30-44; Mateo 18:15-20; 28:18-20; Lucas 13:10-17; o Juan 10:22-30, Richard Hays nos ayuda a agudizar el oido para escuchar el eco de las Escrituras antiguotestamentarias, permitiéndonos adquirir una comprensión mucho más rica de pasajes que, a pesar de resultarnos tan familiares, ahora podemos leerlos de una forma fresca y más profunda. La lectura de este libro es, sencillamente, fascinante. En apenas 109 páginas el autor es capaz de llevarnos a través de los cuatro Evangelios y mostrarnos verdaderas gemas de interpretación bíblica en lugares inesperados. En ese sentido no puedo más que coincidir con la reseña de Books & Culture al referirse a él como “una obra maestra”.

2. Putting the Truth to Work: The Theory and Practice of Biblical Application, de Daniel Doriani. Este libro es un tratado monumental sobre cómo aplicar las Escrituras en sus diversos géneros, no basándonos en nuestra propia intuición como predicadores, sino en una metodología que descansa en una buena exégesis, así como en un entendimiento de los pactos y de la gracia. Partiendo de la premisa de que los tres elementos principales en la aplicación son el texto, el intérprete, y la audiencia, Doriani nos brinda una obra que es tanto teórica (capítulos 1 al 5) como práctica (capítulos 6 al 13). Y sobre todo, preeminentemente cristocéntrica. 

Con la precisión de un cirujano, Doriani nos ayuda a aplicar las Escrituras en textos narrativos, éticos, o doctrinales, sin caer en la trampa de una predicación legalista o moralizadora, pero sacando el mayor provecho a los ejemplos positivos y negativos que la Palabra de Dios nos provee. Este es un libro académico, de eso no hay duda. Pero al mismo tiempo es una obra fácil de leer. Si tuviera que recomendar un solo libro sobre la importante y difícil tarea de aplicar la Escritura en una forma apropiada, esta sería mi primera opción. Es un tratado comprehensivo, balanceado, claro, y teológicamente sano de aplicación bíblica.

Quiera el Señor que en estas fechas puedas usar efectivamente tu tiempo en la lectura de buenos libros.


Imagen: Lightstock.
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