¿Cumplo en mi carne, lo que falta de las aflicciones de Cristo?

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Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; (Colosenses 1:24 RVR1960)

El texto es un desafío. Cuando leemos versos como estos, recordamos que Pedro también tuvo dificultades para leer a Pablo. En ese sentido no estamos solos (2 Pedro 3:16). Pero eso no es motivo para esquivarlo. Es la palabra de Dios y es bueno recordar que toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, incluyendo este verso. No obstante, como veremos más abajo, la misma verdad que este pasaje comunica también está expresada en distintas palabras en otras cartas de Pablo. Una gloriosa verdad.

A simple vista, este versículo pareciera sugerir que al sacrificio de Cristo le falta algo, que está incompleto y que Pablo hace algo para mejorarlo. Esto sería problemático porque la Escritura presenta al sacrificio de Cristo como único y suficiente para salvarnos. El autor de Hebreos dijo que una sola ofrenda ha hecho a los creyentes perfectos para siempre (Hebreos 10:14), Jesús dijo, consumado es (Juan 19:30), y el mismo Pablo dijo en esta misma carta que en Cristo estamos completos (Colosenses 2:10).

Entonces ¿Qué quiso decir Pablo con “cumplo en mi carne, lo que falta de las aflicciones de Cristo?” Aquí un modesto intento por tratar de comprender lo que el apóstol quiso comunicar. Vamos a tomar en cuenta el contexto inmediato, el contexto general de la carta y otras espístola de Pablo que arrojarán más luz al respecto.

EXPLICANDO EL TEXTO

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; (Colosenses 1:24 RVR1960)

1. Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros,

“Lo que padezco por vosotros”, puede hacer referencia a dos cosas: la primera puede referirse a su encarcelamiento en Roma, que es el lugar desde donde escribe el apóstol. La otra referencia pudiera ser al hecho de que Pablo está afligido por los Colosenses ante el peligro de las enseñanzas de los falsos maestros. Creo que el apóstol pudo haber tenido ambas cosas en mente: Su encarcelamiento y la angustia de pensar en el peligro de la herejía de Colosas*.

Lo otro que debemos notar es el hecho de que en medio de su aflicción, Pablo confiesa que se está gozando. Es decir, Pablo presenta una llamativa paradoja: Se goza en el padecimiento; se alegra mientras sufre. En realidad, el gozo es la idea que predomina en este verso. La fuerza de esta declaración se encuentra en el regocijo del apóstol. Pablo ante todo quiere comunicar que está gozoso y esa realidad cobra brillo al tener en cuenta la oscura situación que experimenta.

2. y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia; (Colosenses 1:24 RVR1960)

Lo primero que debemos establecer es la naturaleza de las “aflicciones de Cristo”. O mejor dicho, si estos padecimientos no se refieren al sufrimiento expiatorio por los pecados, ¿a qué se refiere Pablo cuando dice las “aflicciones de Cristo”?

El mismo Pablo responde a esta interrogante al incluir la expresión “su cuerpo, que es la iglesia”. Es decir Pablo llama “las aflicciones de Cristo” a las aflicciones que sufre su iglesia. El sufrimiento de la iglesia, es en un sentido el sufrimiento de Cristo. (ver Hechos 9:3-5)

La iglesia es el cuerpo de Cristo y mientras permanezca en la tierra, estará sometida a padecimiento, persecución y hostilidad. Es decir, su identificación y unión con su Señor, implica participar de su sufrimiento. Mientras la iglesia permanezca en el mundo estará sujeta al padecimiento.  Por eso Pablo completa “lo que falta”. Es decir, su propio sufrimiento es parte de las aflicciones que todavía el cuerpo debe sufrir.

Con su aflicción, el apóstol Pablo está siendo participe de este llamado, por eso dice “en mi carne”. Pablo expresa la misma idea en otros dos pasajes:

  •  y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3:10)
  • si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El. (Romanos 8:17 )

Es importante notar las expresiones “participación de sus padecimientos” y “padecemos con él“.

Pero la otra cuestión a tener en cuenta, es que aunque este sufrimiento no es de carácter redentor, sin embargo resulta en el beneficio de la iglesia.  Note que dice “lo que padezco por vosotros” y “por su cuerpo, que es la iglesia”. Es decir, para el provecho de los creyentes o para la edificación de la iglesia.

Esta noción también se encuentran en otras cartas:

  •  llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida. (2 Corintios 4:10-12)
  • Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo, (Colosenses 2:1-2)
  • Y quiero que sepáis, hermanos, que las circunstancias en que me he visto, han redundado en el mayor progreso del evangelio, de tal manera que mis prisiones por la causa de Cristo se han hecho notorias en toda la guardia pretoriana y a todos los demás; y que la mayoría de los hermanos, confiando en el Señor por causa de mis prisiones, tienen mucho más valor para hablar la palabra de Dios sin temor. (Filipenses 1:12-14)

Aunque no podemos entrar en detalle en todos estos versos, hay un patrón que está explícito en la superficie: Los sufrimientos  de Pablo (y su buena disposición en medio de ellos), han servido para el crecimiento de los creyentes, para el beneficio de la iglesia y para el progreso del evangelio.

RESUMEN

Para sintetizar podemos decir que las aflicciones de Cristo (que son las aflicciones de la iglesia) son sufridas por Pablo, y el apóstol interpreta su sufrimiento con dos verdades en mente:  su aflicción es primero una identificación con Cristo (una participación en sus aflicciones) y segundo es una experiencia que resulta para beneficio de los creyentes.

Esta era la clara convicción del apóstol Pablo y eso lo lleva a confesar su gozo. En realidad, él puede gozarse porque entiende la naturaleza de su sufrimiento y el provecho que este produce. Se parece más a su Redentor mientras sufre y la iglesia es edificada por medio de su sufrimiento y eso es motivo suficiente para regocijarse. Para Pablo, su aflicción vale la pena y por ello puede gozarse.

Para terminar, debemos añadir algo: El sufrimiento por sí solo, no es lo que hace a Pablo semejante a Cristo ni tampoco el solo hecho de sufrir hará que la iglesia sea beneficiada. Es mas bien su buena disposición en la adversidad la que lo hace partícipe de los padecimientos de Cristo y es la buena actitud en la aflicción la que puede ser de edificación para los creyentes.

APLICACIÓN

Estoy seguro que son muchas las lecciones y aplicaciones que podemos obtener de esta realidad.  Todo pastor, ministro y líder puede beneficiarse de este texto, sin embargo  también creo que cada creyente puede obtener provecho, al fin y al cabo, a toda la iglesia se nos ha concedido creer y padecer por Cristo (Filipenses 1:27).  Pero propongo solo tres:

  1. Cuando padecemos debemos recordar que nuestro sufrimiento nos hace más como nuestro Salvador. Nuestra identificación con Cristo se profundiza con la aflicción. Participar de sus aflicciones nos hace semejantes a nuestro Redentor.
  2. Cuando padecemos con una buena actitud, debemos tener presente que otros pueden ser motivados, animados e inspirados. Nuestro sufrimiento puede servir de edificación para la iglesia.
  3. Como Pablo, podemos gozarnos en lo que padecemos por el cuerpo.

 

 

 

Foto: Unsplash

*Pablo escribe a los Colosenses después que fue avisado que falsos maestros estaban enseñando que aparte de la fe en Cristo, es necesario obtener cierto conocimiento, observar algunos rituales y cumplir ciertas prácticas para alcanzar un mayor grado de espiritualidad. Pablo entiende que en Cristo tenemos todo lo necesario para la salvación, la madurez espiritual y para la satisfacción cristiana. Su tesis en esta carta es: En Cristo estamos completos (Colosenses 2:10).

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