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Nota del editor: 

Este es un fragmento adaptado del libro Un año de cambios: un devocional centrado en disfrutar a Dios (Ministerio Cambios Profundos, 2021), por Nicolás Tranchini.

¿Has notado que dos personas que deciden casarse y vivir juntos el resto de sus vidas pasan una buena cantidad de tiempo conversando al respecto? De manera similar, debo cultivar mi vínculo, cercanía y diálogo con Dios cuando voy a tomar una decisión importante. ¿No te parece que una decisión de esa magnitud merece una cantidad importante de tiempo a solas con Dios en oración? 

La paz de Dios

Me resulta muy llamativo que todos los cristianos que conozco dirían que desean experimentar «la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento» (Fil 4:7), pero no todos se dan cuenta de que esa paz es la consecuencia de encontrarse con Dios en oración, de cultivar una relación íntima con Él.

Si algo es lo suficientemente grande como para causarte ansiedad, entonces es lo suficientemente importante como para hablarlo con Dios

«Por nada estén afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer sus peticiones delante de Dios» (Fil 4:6) ¿Puedes captar el énfasis? Las expresiones «por nada» y «en todo» ¡no dejan nada afuera! Si algo es lo suficientemente grande como para causarte ansiedad, entonces es lo suficientemente importante como para hablarlo con Dios. 

En este sentido, quisiera que consideres estas preguntas cuando ores por tus decisiones: 

  • ¿Has orado para que Dios te ayude a tener una actitud sincera de «manos abiertas»?
  • ¿Has orado para que Dios te muestre si el egoísmo, el temor o el orgullo te mueven a tomar la decisión? Recuerda: No estamos buscando que se haga nuestra voluntad sino la Suya (Mt 6:10). No estamos pidiendo que Dios bendiga nuestros deseos, estamos pidiendo que los santifique (Stg 4:3).
  • ¿Has orado para que Él sea tu mayor tesoro? Que Él siempre sea lo primero, más allá de cuál sea la decisión final.
  • ¿Has orado para que Dios te dé sabiduría verdadera (Stg 1:5) para que puedas tomar la decisión teniendo en cuenta tu llamado particular?
  • ¿Has orado para que Él te ayude a considerar la gran comisión y el avance de Su reino como parte integral de tu decisión?

Si es una decisión importante, te recomiendo sumar el ayuno a tus oraciones. Hay decisiones que demandan tiempo y atención extra; el ayuno permite ambas. Por un lado, nos da tiempo extra para estar más enfocados en buscar a Dios y, por otra parte, permite ejercitar una concentración especial para hablar con Él, encontrar sabiduría y discernir la mejor decisión. El ayuno es un medio a través del cual mi espíritu se sensibiliza al Espíritu de Dios y, a la vez, el hambre que experimento al ayunar me recuerda cuán gobernado estoy por mis propios deseos y pasiones.

La paz de Dios no es simplemente la ausencia de ansiedad. La paz de Dios es el corazón y la mente enfocada en Cristo Jesús; el verdadero deleite de nuestra alma. ¿Quieres paz? Enfócate más en Cristo y menos en ti mismo.

Cuando buscamos a Dios en oración no estamos buscando simplemente dirección. Dios no es un simple semáforo que nos dice cómo conducirnos. Cuando buscamos a Dios en oración estamos buscando encontrarnos con Él para cultivar un vínculo de amor y deleite. Dios es un amante, no un GPS.

El rol de la conciencia

Una vez que has orado, ¿tienes paz al tomar la decisión? Pablo nos advierte que a la hora de tomar decisiones «grises», nuestro sentido de paz interior (aunque es subjetivo y puede engañarnos) es útil para decidir qué hacer en ciertas circunstancias particulares (Ro 14). 

Cuando buscamos a Dios en oración estamos buscando encontrarnos con Él para cultivar un vínculo de amor y deleite. Dios es un amante, no un GPS

¿Qué está diciendo el apóstol? En pocas palabras, que debería tomar la decisión de no hacer aquello que mi conciencia condena. Hay ciertas situaciones sobre las cuales la Biblia no da ningún mandamiento explícito: con quién casarme, qué tipo de automóvil debo conducir, qué trabajo es mejor, etc. En casos así, es decir, en áreas grises, no todos los cristianos estamos de acuerdo. ¿Qué me puede ayudar a tomar una decisión? Mi propia conciencia. Si decido hacer algo que la Biblia no condena explícitamente, pero lo hago sin paz o con mala conciencia, entonces se puede transformar en algo malo para mí.

Seré el primero en reconocerlo: los sentimientos son engañosos. «Sentir paz» o «no sentir paz» no debería ser el fundamento principal sobre el cual nos apoyamos para tomar una decisión, sino uno de los múltiples medios que Dios nos ha dado para seguir Su voluntad. Sin lugar a duda, la conciencia debe estar subordinada e informada por principios bíblicos. A la misma vez, debo desarrollar mi habilidad de utilizarla. ¿A qué me refiero? 

La Biblia nos da un dato muy interesante acerca de este «termómetro interno» que Dios nos ha dado. La conciencia se perfecciona y se desarrolla con el tiempo y el buen uso, hasta convertirse en una gran ayuda a la hora de decidir: «Pero el alimento sólido es para los adultos, los cuales por la práctica tienen los sentidos ejercitados para discernir el bien y el mal» (Heb 5:14 énfasis añadido).

Por supuesto, el gran peligro de la conciencia es que también es posible experimentar el proceso inverso. Pablo llama a este proceso «cauterizar la conciencia» (1 Ti 4:2). Cauterizar la conciencia es quitarle su sensibilidad para discernir el bien y el mal de una manera bíblica. ¿Cómo insensibilizo mi conciencia? Al reiterar una y otra vez un pecado sin hacer caso de lo que mi termómetro interno me indica. Cuando hacemos así, endurecemos el corazón y llegamos a ser insensibles para cometer toda clase de impureza (Ef 4:18).

La guía de Dios viene como resultado de disfrutar a Dios

En síntesis, «sentir paz» al tomar una decisión es uno de los muchos medios que Dios nos ha dado para crecer en sabiduría y seguir Su voluntad. ¿Debemos usarlo? Sin duda, pero con mucha cautela. Recuerda siempre que hay pocas cosas más engañosas que nuestros sentimientos (Jer 17:9). No seguir lo que me dicta mi conciencia me lleva a la frialdad, pero seguir una conciencia mal informada me lleva al autoengaño.

Atesoremos a Dios

¿Cómo puedes percibir lo que el Espíritu de Dios te está diciendo respecto a una decisión que debes tomar? Aunque Dios es perfectamente capaz de comunicarse de forma audible (Hch 8:29) no es como normalmente lo hace. ¿Conoces la historia del llamamiento de Pablo y Bernabé (Hch 13:1-3)? El texto no nos dice cómo habló el Espíritu Santo, pero sí nos dice cuándo habló: cuando estaban adorando a Dios y buscando más de Él.

Es mejor preguntar ¿cuándo guía Dios a Su pueblo? Cuando Él es su mayor tesoro. La guía de Dios viene como resultado de disfrutar a Dios, ¡de verdaderamente atesorarlo! No estoy hablando de un momento emocional, aunque puede estar incluído. Estoy hablando de un aprecio pleno del valor de Dios; mi corazón deseando a Dios más que a ninguna otra cosa. 

Nuestro problema es que a veces queremos escuchar a Dios antes de atesorar a Dios, pero la Biblia nos enseña que la vida cristiana funciona al revés. Recuerda: la guía y la paz de Dios vienen cuando cultivamos una relación de amor y deleite con Él, mediante la oración.

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